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Históricas disculpas de Ecuador a un pueblo indígena despiertan las esperanzas de justicia

Uno de los representantes de la comunidad de Sarayaku, habla ante la Corte Interamericana, Costa Rica 2011. © Inter-american Court of Human Rights

Tras más de una década de incansable lucha por el reconocimiento a los años de abusos a sus derechos humanos, miembros del pueblo originario Kichwa de Sarayaku, de la Amazonía Ecuatoriana, recibirán disculpas oficiales por parte del Estado ecuatoriano.

El día histórico será hoy 1 de octubre, cuando cuatro ministros y ministras (Justicia, Ambiente, Defensa, Recursos Naturales no Renovables) y el Procurador General del Estado llegarán a la Amazonía para disculparse por los abusos que tuvieron lugar durante la operación petrolera del Bloque 23 realizada por la empresa CGC en los años 2002 y 2003.

En esos años, personal de la empresa, acompañados por soldados y guardias de seguridad privada, llevaron a cabo detonaciones, talaron árboles, excavaron más de 400 pozos, enterraron más de 1.4 toneladas de explosivos de alta potencia y contaminaron el medio ambiente con el ruido de helicópteros moviendo personas y explosivos, entre otras actividades. La empresa había obtenido la concesión para explotar ese bloque petrolero del Estado, sin consultar o informar a la comunidad.

“Para el pueblo originario Kichwa de Sarayaku es un acto de trascendencia histórica, porque es la primera vez que el Estado va a pedir disculpas a un pueblo indígena por haber puesto en grave peligro su vida e integridad,
” me comentó Félix Santi, presidente del pueblo originario Kichwa de Sarayaku, reaccionando a la noticia.

“Nuestro pueblo espera que la disculpa del Estado sea sincera y que haya una real garantía de no repetición de los abusos que sufrimos en nuestro territorio”.

Desde Amnistía Internacional hemos acompañado a este pueblo indígena en su campaña para hacer cumplir sus derechos durante años. Para nosotros, este también es un día de celebración.

Las disculpas son parte de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 27 de julio de 2012, cuando condenó al Estado Ecuatoriano por violar sus derechos a la propiedad comunal, a la consulta previa, a la identidad cultural, a la protección judicial y por haber puesto en grave peligro la vida e integridad de los miembros del pueblo de Sarayaku.

En la audiencia en la sede de la Corte Interamericana, Patricia Gualinga, dirigente de Sarayaku, decía “hemos llegado acá desde lejos porque creemos que la Corte nos puede ayudar, estamos en la última instancia y con la última esperanza”.

Después de más de diez años de litigio y al cabo de dos años y tres meses de dictada la sentencia, el Estado va a reconocer sus responsabilidades acudiendo al territorio de Sarayaku a pedir disculpas.

El pueblo de Sarayaku espera a más de 1.000 personas de todas las comunidades aledañas y representantes de organizaciones internacionales. Todos los miembros del pueblo de Sarayaku están ayudando a la organización de un evento que será creativo, dinámico y colorido. Además del acto central de reconocimiento por parte de la ministra de Justicia, que leerá un texto negociado con Sarayaku, el acto contará con música, actos rituales, bienvenida de los dirigentes de Sarayaku, una intervención del presidente de Sarayaku y un almuerzo tradicional con todos los invitados.

El desplazamiento, nada sencillo, hasta Sarayaku, se hará en canoas y aeronaves y los jóvenes y niños de la comunidad están ayudando desde hace días a organizar el transporte.

El acto del 1 de octubre es de gran transcendencia para el movimiento indígena y una referencia importante no sólo para el pueblo indígena de Sarayaku sino para todos los pueblos indígenas latinoamericanos. No hay que olvidar, sin embargo, que una vez se lleven a cabo las disculpas todavía quedan pendientes de cumplir otras medidas fundamentales. Una de ellas es la retirada de los explosivos, tanto los que están en la superficie como los que se encuentran a mayor profundidad. En estos momentos ya se está planificando este proceso pero va a ser largo, porque tras el reconocimiento del terreno hay que llevar a cabo un estudio del impacto ambiental que tomará tres meses antes de empezar con la retirada”, explicó Félix Santi.

“Sin olvidarnos, por supuesto, de las medidas de no repetición, es decir, la aprobación de una ley de Consulta que garantice que antes de realizar una actividad petrolera en territorio de Sarayaku o de cualquier otro pueblo indígena, tiene que haber una consulta libre, previa e informada y el pueblo indígena tiene que dar su consentimiento”, afirmó Santi.

Este acto es un paso simbólico importantísimo en la dirección correcta y sin duda va a ser celebrado por los pueblos indígenas de toda América, que como Sarayaku, han sido excluidos durante siglos de decisiones que han tomado los Estados y otros actores poderosos sobre aspectos fundamentales de sus vidas muchas veces con consecuencias desastrosas para su supervivencia física y cultural.

Desde Amnistía Internacional celebramos estas disculpas públicas y esperamos que todo ello abra la puerta a una verdadera garantía del derecho a la consulta y al consentimiento libre previo e informado, en Ecuador y en la región.


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