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Espeluznantes imágenes de vídeo implican al ejército en crímenes de guerra

El vídeo horripilante recogido por Amnistía Internacional proporciona nuevas pruebas de crímenes de guerra en el noreste de Nigeria © EPA

Espeluznantes vídeos, imágenes y testimonios recopilados por Amnistía Internacional arrojan nuevas pruebas de crímenes de guerra, incluidas ejecuciones extrajudiciales, y de otras violaciones graves de derechos humanos perpetradas en el noreste de Nigeria, donde se han intensificado los enfrentamientos entre el ejército y grupos armados, entre ellos Boko Haram.

El vídeo, procedente de numerosas fuentes y obtenido durante un reciente viaje al estado de Borno, demuestra, con pruebas gráficas, los múltiples crímenes de guerra que se están cometiendo en Nigeria.

En él pueden verse escalofriantes escenas en las que varios hombres –en apariencia pertenecientes al ejército nigeriano y a las milicias patrocinadas por el Estado llamadas Fuerza Civil Especial Conjunta (CJTF)– van cortando, uno a uno, la garganta a los detenidos, a los que después arrojan a una fosa común. Asimismo puede apreciarse el estado en el que queda un pueblo tras un ataque de Boko Haram, en el que casi 100 personas fueron asesinadas y decenas de viviendas y edificios, destruidos o asolados.

“Estas impactantes y nuevas pruebas ponen en evidencia, una vez más, los horribles crímenes que están cometiendo todas las partes en conflicto, sin la más mínima contención. La población nigeriana se merece algo mejor. ¿Qué cabe esperar, cuando el ejército comete tan atroces crímenes y, además, los graba?” se pregunta Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.

“No son las imágenes que cabría esperar de un gobierno que dice ser uno de los líderes de África. Estas pavorosas escenas han sido corroboradas, además, por los numerosos testimonios que hemos recogido, según los cuales las ejecuciones extrajudiciales son, en efecto, una práctica habitual del ejército nigeriano y de la CJTF”.

Sólo este año, más de 4.000 personas han perdido la vida en el conflicto en curso entre el ejército nigeriano y Boko Haram, y de ellas, más de 600 fueron ejecutadas extrajudicialmente tras el ataque a las dependencias militares de Giwa (Maiduguri), el 14 de marzo.

A lo largo de los últimos meses, el conflicto del noreste de Nigeria se ha intensificado y propagado a ciudades y pueblos más pequeños, que se van incorporando, cada vez más a la línea de fuego. En julio de este año, Damboa (Estado de Borno) se ha convertido en la primera población en caer bajo control de Boko Haram desde que el presidente Goodluck Jonathan declaró el estado de emergencia en mayo de 2013.

La implacable actitud del ejército golpeó, también, con fuerza al estado de Kaduna en julio. Doce personas de una secta mayoritariamente chií, encabezada por Sheij El Zakzaky, fueron, al parecer, asesinadas bajo custodia por el ejército nigeriano. Habían sido detenidas tras haber participado en una manifestación –según parece, pacífica–, en la que murieron 21 personas, entre ellas 2 niños, cuando la policía abrió fuego.

Amnistía Internacional insta a las autoridades nigerianas a garantizar que el ejército deje de cometer violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Todas las denuncias de ejecuciones extrajudiciales, crímenes de guerra y demás violaciones graves deben investigarse sin demora y de forma exhaustiva, independiente e imparcial, para llevar posteriormente ante la justicia a los responsables, incluida toda la cadena de mando.

“Los miembros de Boko Haram y de otros grupos armados son responsables de un enorme número de monstruosos crímenes, como el secuestro de las colegialas de Chibok hace más de tres meses, pero en teoría, la función del ejército es defender a la población, y no cometer más abusos”, arguye Salil Shetty.

“El estado de emergencia no debe conducir al estado de anarquía. Tristemente, tanto Boko Haram como el ejército están sembrando el terror entre las mismas comunidades”.

 

Macabras ejecuciones extrajudiciales

El vídeo obtenido por Amnistía Internacional muestra un horripilante acto que tuvo lugar en Maiduguri, la capital del estado de Borno, el 14 de marzo. En él, puede verse cómo personas, en apariencia pertenecientes al ejército nigeriano y a la CJTF, van cortando con una cuchilla la garganta de varios detenidos, a los que después arrojan a una fosa común.

En el vídeo se ve a 16 jóvenes y niños sentados en fila.Uno a uno, los van llamando y les ordenan que se echen al suelo delante de la fosa. A cinco de ellos los matan así. El vídeo no muestra la suerte que corrieron los demás, pero según testigos presenciales a nueve les cortaron la garganta y a los demás los fusilaron.

En otras imágenes de los mismos verdugos, rodadas algo antes en el mismo lugar, se ve a dos detenidos que cavan una fosa mientras los vigilan a punta de arma. Luego, le piden a uno de ellos que se eche delante de la fosa y presuntos miembros de la CJTF lo agarran por las piernas y la cabeza. Quien parece ser el jefe del grupo, pone el pie sobre el costado del chico, levanta el cuchillo, lo besa y grita “muere, comando”. A continuación, corta la garganta del joven inmovilizado mientras todos los demás soldados y miembros de la CJTF gritan: “¡Sí oga [jefe], mátalo!”.

Amnistía Internacional habló con varias fuentes militares que confirmaron que el personal armado del vídeo era, en efecto, personal militar. En concreto, según dos fuentes fidedignas, pueden ser parte del 81 Batallón, con base en el estado de Borno.

En el vídeo no se ven edificios, carreteras o infraestructuras, pero el ruido de los coches confirma que se encuentran cerca de una carretera. Varios de los hombres armados llevan uniformes militares, uno de ellos con las palabras “Borno State Operation Flush” (“Estado de Borno, Operación Purga”) en la parte delantera. También se puede leer con claridad el número de identificación de una de las armas (81BN/SP/407). Según fuentes militares, el rifle pertenece a la compañía de refuerzo del 81º Batallón, y nadie ha denunciado su pérdida.

Asimismo, testigos oculares confirmaron a Amnistía Internacional que los vídeos se rodaron el 14 de marzo de 2014, el día del ataque de las fuerzas de Boko Haram contra las dependencias militares de Giwa (Maiduguri). Según informes, las fuerzas de Boko Haram liberaron a sus miembros y dejaron elegir a los demás detenidos entre sumarse a ellos o irse a casa. Una vez que Boko Haram había abandonado la ciudad, más de 600 personas, en su mayoría detenidos nuevamente capturados, fueron ejecutados extrajudicialmente en varios lugares de Maiduguri. Los detenidos del vídeo fueron arrestados por la CJTF en Giddari Polo, cerca de las dependencias militares, donde varias fuentes han confirmado que otros detenidos, también capturados de nuevo y entregados al ejército, fueron fusilados por soldados. A continuación, los militares trasladaron los cadáveres, junto con los detenidos que quedaban vivos, a un lugar a las afueras de Maiduguri, cercano a Giddari, donde al parecer se llevaron a cabo las ejecuciones que se grabaron.

 

Redadas militares en Bama

Otras imágenes de vídeo en poder de Amnistía Internacional revelan violaciones graves perpetradas en Bama, localidad situada a 70 kilómetros al sur de Maiduguri.

Bama es una de las numerosas comunidades que se han convertido en focos de violencia durante los últimos dos años. Con frecuencia, ha sido blanco de ataques armados perpetrados por Boko Haram, y el ejército nigeriano la ha elegido al menos dos veces para efectuar masivas detenciones arbitrarias de presuntos miembros de Boko Haram.

Los residentes han descrito a Amnistía Internacional una operación de “cribado” que tuvo lugar el 23 de julio, cuando decenas de soldados nigerianos y miembros de la CJTF, procedentes de Maiduguri, llegaron al mercado central, en torno a las once de la mañana, y ordenaron a todos los hombres adultos concentrarse en un lugar y desnudarse.

Según testigos oculares, a continuación los colocaron en fila y, uno a uno, les hicieron cerrar los ojos y después, a empujones, los llevaron hasta un hombre que estaba sentado en un vehículo. Éste señalaba la derecha o la izquierda. Los 35 hombres enviados a la izquierda fueron acusados de pertenecer a Boko Haram. Los enviados a la derecha, aproximadamente 300, fueron considerados inocentes.

Las pruebas obtenidas en vídeo por Amnistía Internacional confirman los relatos de numerosos testigos oculares sobre lo que ocurrió a continuación. Los soldados nigerianos y los miembros de la CJTF ordenaron a los presuntos miembros de Boko Haram que se tumbaran en el suelo, uno junto a otro y, a continuación, los golpearon con palos y machetes. Un testigo describió a Amnistía Internacional cómo los oficiales gritaban: “¡A éstos hay que pegarlos, hasta matarlos; son Boko Haram!”.

El vídeo muestra cómo, durante esta operación de “cribado”, los soldados y miembros de la CJTF lanzaban disparos al aire en señal de celebración. Posteriormente, hicieron subir a los 35 detenidos a un único vehículo militar y los transportaron hasta el cuartel militar de Bama.

Varios días más tarde, el 29 de julio por la tarde, personal militar los sacó del cuartel y los llevó a sus comunidades, donde los fue fusilando, a varios a la vez y abandonando sus cuerpos. Una persona del lugar refirió a Amnistía Internacional que los disparos empezaron a sonar en torno a las dos de la tarde y no pararon hasta el anochecer, puesto que los soldados los iban matando y colocando sus cadáveres en distintos puntos de la ciudad.

Un familiar de uno de los hombres ejecutados extrajudicialmente detalló lo que ocurrió cuando todo hubo terminado: “En ese momento, todos sabíamos que los habían matado [y] salimos corriendo a buscarlos. Lo encontramos [a nuestro familiar] junto al puente de Bama. Había mucha gente con nosotros. Habían fusilado a cinco [sólo en ese sitio]. Había cinco cuerpos [incluido el de mi familiar]. Tenía un agujero de bala en el pecho, y no llevaba ropa, sólo los pantalones. Tomamos su cuerpo y los enterramos. No hay certificado de defunción. Los hospitales de Bama no están en funcionamiento. No hay ningún sitio donde reclamar; en la ciudad, tenemos la circulación restringida. Todos encomendamos lo que había pasado a Dios”.

 

Redada mortal de Boko Haram

Como en muchas otras comunidades del noreste de Nigeria, en Bama la población vive con el temor constante de sufrir ataques de Boko Haram y de otros grupos armados. Según se cree, éstos se llevan a cabo en represalia por lo que los grupos armados consideran cooperación de la población local con el ejército nigeriano. Éste, por su parte, opone escasa resistencia a muchos de estos ataques.

El ataque más sanguinario de Boko Haram contra esta ciudad duró varias horas, y se produjo a primera hora de la mañana del 19 de febrero. Según afirma la gente del lugar, más de 100 personas resultaron muertas y los heridos fueron más de 200. Los agresores, con ayuda de improvisados explosivos y granadas, destruyeron enormes sectores de la localidad.

“Para los insurgentes fue un festín; sin parar de matar, quemar y destruir”, declaró un residente a Amnistía Internacional.

Las imágenes de vídeo rodadas tras los ataques muestran los restos carbonizados de numerosos coches y edificios, hasta el punto de que incluso en el piso superior del palacio del emir local (shehu), se aprecian destrozos causados por el fuego. Testigos oculares aseguraron a Amnistía Internacional que también habían bombardeado o incendiado escuelas y edificios administrativos, y que los vehículos de más de 100 residentes habían quedado destrozados.

En las imágenes capturadas tras estos hechos, pueden verse decenas de cadáveres cubiertos, en espera de ser enterrados.

Amnistía Internacional pide una investigación inmediata, independiente, imparcial y exhaustiva sobre este panorama de violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos y del derecho internacional humanitario perpetradas por ambos bandos, que se observa en el noreste de Nigeria. El gobierno de Nigeria debe condenar públicamente estos actos, incluidos los presuntamente cometidos por el ejército del país, como detenciones arbitrarias, reclusiones en régimen de incomunicación, desapariciones forzadas, torturas y malos tratos y ejecuciones extrajudiciales.


Información complementaria

En una reciente visita de investigación al estado de Borno (noreste de Nigeria), Amnistía Internacional entrevistó a decenas de testigos presenciales de abusos y familiares de muertos.A lo largo de la visita, salieron a la luz decenas de vídeos y cientos de imágenes que circulan por toda la región (pero que no se han visto mucho fuera de ésta), y corroboran las denuncias de violaciones generalizadas de derechos humanos a manos del ejército de Nigeria y de la Fuerza Civil Especial Conjunta (CJTF). Tanto los testigos como los familiares de las víctimas coinciden en afirmar que el ejército efectuó detenciones y reclusiones arbitrarias, infligió torturas y malos tratos y fue responsable de muertes bajo custodia y ejecuciones extrajudiciales. Amnistía Internacional ha verificado por sí misma estas denuncias.Uno de los vídeos muestra el resultado del mortífero ataque lanzado por Boko Haram contra Bama en febrero de este año; uno de los muchos denunciados en la región, que se han saldado con cientos de muertes y secuestros, y que ha sembrado la destrucción por doquier.Amnistía Internacional describió, en un informe publicado en marzo, la respuesta del ejército nigeriano al ataque perpetrado por Boko Haram contra el cuartel de Giwa ese mismo mes. La organización ha transmitido a las autoridades gubernamentales sus motivos de preocupación y ha pedido una investigación independiente sobre estos hechos. El fiscal general de la Federación y ministro de Justicia ha escrito a Amnistía Internacional para comunicarnos que el gobierno ha constituido un comité de investigación al respecto. Sin embargo, otras autoridades públicas, como los servicios de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores han negado posteriormente la implicación del ejército en los hechos. No se ha publicado información sobre la investigación.Más adelante, este mismo año, Amnistía Internacional publicará un informe en el que se documentarán abusos contra los derechos humanos y violaciones del derecho internacional humanitarios cometidos por ambas partes en el conflicto, y se pondrá en evidencia la cada vez más dura situación humanitaria que se vive en el noreste de Nigeria.

Para ver el vídeo, hagan clic aquí. AVISO: el vídeo contiene imágenes muy explícitas que pueden herir la sensibilidad del espectador.