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Escandalosa decapitación por "brujería"

Edificio del Ministerio del Interior de Arabia Saudí en Riad. © Andrew A. Shenouda

La decapitación de una mujer declarada culpable de “brujería y hechicería” es verdaderamente escandalosa y pone de relieve la necesidad apremiante de suspender las ejecuciones en Arabia Saudí, ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

El Ministerio del Interior ha comunicado que la mujer, Amina bint Abdul Halim bin Salem Nasser, ciudadana saudí, fue ejecutada el lunes en la provincia septentrional de Al Jawf. El ministerio no ofreció más detalles sobre los cargos contra ella.

La ‘brujería y hechicería’ no está definida como delito en Arabia Saudí, y es una verdadera atrocidad que se utilice para someter a alguien a la pena cruel y extrema de la ejecución” ha afirmado Philip Luther, director en funciones del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“Aunque no conocemos con detalle los actos que las autoridades imputaron a Amina, el cargo de brujería se ha utilizado a menudo en Arabia Saudí para castigar a personas por ejercer su derecho a la libertad de expresión o de religión, generalmente tras un juicio injusto.”

Es la segunda ejecución de esta índole que se lleva a cabo en los últimos meses. En septiembre, un ciudadano sudanés fue declarado culpable de “brujería” y decapitado en la ciudad saudí de Medina. Al parecer, había confesado tras sufrir tortura y su juicio se había celebrado en ausencia de un abogado.

El número de ejecuciones en Arabia Saudí prácticamente se ha triplicado este año. Hasta la fecha se ha ejecutado al menos a 79 personas, cinco de ellas mujeres, frente al dato de al menos 27 en 2010.

Parece ser que hay varios centenares más de personas condenadas a muerte, muchas de ellas por delitos relacionados con drogas. En muchos casos no contaron con un abogado defensor ni fueron informados de la marcha de las actuaciones judiciales en su contra.

“El importante incremento del número de ejecuciones en Arabia Saudí es motivo de profunda preocupación –ha manifestado Philip Luther–. Pedimos periódicamente a las autoridades saudíes que declaren la suspensión de las ejecuciones con miras a la abolición de la pena de muerte. Allí donde se utilice la pena de muerte, el derecho internacional obliga a restringir su aplicación a los más graves delitos.”

Arabia Saudí aplica la pena capital sobre una amplia variedad de delitos, desde el asesinato y la violación hasta la blasfemia, la apostasía, la brujería, el adulterio y los delitos relacionados con drogas.

En diciembre de 2010, Arabia Saudí votó en minoría junto con otros Estados en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU en que se pedía una moratoria mundial de las ejecuciones.

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