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Es esencial imponer un embargo de armas a Sudán del Sur tras la transferencia masiva de armas chinas

China suministró al país 1.000 toneladas más de armas pequeñas y armas ligeras ©Ivan Lieman/AFP/Getty Images

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe imponer un embargo total de armas a Sudán del Sur, ha manifestado Amnistía Internacional tras recibir información sobre la proliferación de armas pequeñas y munición chinas en el seno de ambas partes en el conflicto.

La organización ha confirmado también que, hace algo más de dos semanas, China suministró al país 1.000 toneladas más de armas pequeñas y armas ligeras, por valor de 38 millones de dólares.

“China está jugando a un peligroso juego diplomático con la vida de millones de personas en Sudán del Sur. Ha prometido proporcionar fuerzas para el mantenimiento de la paz para proteger a los civiles, y al mismo tiempo ha enviado más de 1.000 toneladas de armas”, ha señalado Elizabeth Ashamu Deng, investigadora de Amnistía Internacional sobre Sudán del Sur.

“Es probable que tales armas caigan en manos de ambas partes en el conflicto y se utilicen para fomentar las atrocidades, que ponen en peligro vidas civiles.”

El Consejo de Seguridad, del que China es miembro permanente, ha condenado ya las violaciones del derecho internacional humanitario que se cometen en Sudán del Sur y que incluyen ejecuciones extrajudiciales y violencia étnica.

En mayo, el Consejo de Seguridad reformó el mandato de la fuerza de la ONU para el mantenimiento de la paz en Sudán del Sur (UNMISS) para centrarlo en la protección de la población civil, el apoyo a la aplicación del acuerdo de cesación de las hostilidades, la investigación de los abusos y violaciones de derechos humanos y la creación de las condiciones necesarias para el envío de ayuda humanitaria. China ha prometido aportar a esta operación para el mantenimiento de la paz un batallón entero de unos 850 efectivos.

La imposición de un embargo de armas de la ONU con objeto de ayudar a detener las graves violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra obligará a todos los Estados a tomar las medidas necesarias para impedir el suministro, venta o transferencia directos o indirectos de armas a Sudán del Sur. Mientras tanto, los Estados deben suspender de inmediato las transferencias internacionales de armas al país.

 

El envío chino

El fabricante chino de material de defensa NORINCO, de propiedad estatal, ha enviado más de 1.000 toneladas de armas y municiones, por valor de millones de dólares, a las fuerzas armadas del gobierno de Sudán del Sur. El cargamento, que llegó el mes pasado, contenía sistemas de cohetes, miles de fusiles automáticos y lanzagranadas, 20.000 granadas, cientos de pistolas y metralletas y varios millones de cartuchos de municiones.

Según la documentación del envío y la información sobre él, el masivo cargamento de armas se embarcó en el Feng Huang Song, matriculado en Hong Kong, en dos tandas, que salieron de los puertos chinos de Dalian y Zhanjiang el 8 y el 15 de mayo de 2014, respectivamente. Llegó a Mombasa, Kenia, el 7 de junio, y se desembarcó tres días más tarde, para enviarlo al gobierno de Sudán del Sur en Juba en cumplimiento de un contrato firmado el 3 de abril de 2013.

Amnistía Internacional ha recibido información fidedigna según la cual recientemente han utilizado munición china fabricada en 2013 para fusiles de asalto CQ de fabricación china tanto combatientes de la oposición armada como grupos armados afines al gobierno. La primera vez que se vieron fusiles de asalto CQ 5.56x45 en Sudán del Sur fue en 2013, y estaban en poder de grupos rebeldes, algunos de los cuales afirmaban haber sido armados por Sudán. Asimismo se ha visto munición para ametralladoras fabricada en 2013 en manos de combatientes del Movimiento Justicia e Igualdad, grupo rebelde darfurí que ha combatido del lado de las fuerzas del gobierno de Sudán del Sur y cometido graves abusos contra los derechos humanos.

Este flujo adicional de material mortífero de China a la guerra que está devastando Sudán del Sur y su proliferación harán retroceder al país decenios y generarán un aumento de la delincuencia y de la violencia contra civiles incluso mucho después de que termine al actual conflicto armado”, ha añadido Elizabeth Ashamu Deng.

“Dada la persistencia de las atrocidades en Sudán del Sur, es obvio que estas armas y municiones se utilizarán para cometer y ayudar a cometer más violaciones graves del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. El Consejo de Seguridad debe condenar con rotundidad tales flujos de armas e imponer un embargo total con que impedir toda transferencia de armas a Sudán del Sur.”

 

Persistencia de las atrocidades

Desde que estalló el conflicto armado el 15 de diciembre de 2013, Estados Unidos y la Unión Europea han suspendido ya la ayuda militar a Sudán del Sur. La decisión se ha tomado en medio de contantes crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos tanto por las fuerzas del gobierno como por las de la oposición.

En dos visitas realizadas recientemente a Sudán del Sur, una de ellas este mismo mes, Amnistía Internacional ha documentado cómo ambos bandos han atacado a personas, incluidas mujeres y niños, debido a su etnia. Han matado a personas que habían buscado refugio en hospitales y lugares de culto. Estas atrocidades se han cometido, en general, con armas pequeñas y armas ligeras.

“Los rebeldes mataron a tiros a cuatro personas que yacían en sus camas al lado de la mía –explicó un paciente civil llamado John a Amnistía Internacional, describiendo un asalto que fuerzas leales al ex vicepresidente Riek Machar efectuaron al hospital de Malakal a mediados de febrero de 2014. También se ha matado a personas en hospitales, disparando contra ellas, en Bor y Bentiu.

En la capital de Sudán del Sur, Juba, también se ha atacado reiteradamente a civiles con armas pequeñas y armas ligeras. Un vecino de la zona de Yebel Kujur de la ciudad contó a Amnistía Internacional cómo habían atacado los soldados del gobierno su casa el 17 de diciembre de 2013:

 

“Mi casa estaba rodeada de artillería pesada, y de muchos soldados también. Dispararon contra mí y contra mis familiares, que estábamos dentro, y mataron a tres de ellos.”

Nyaliap presenció la matanza de 11 hombres en el condado de Pariang, estado de Unity, por las fuerzas del gobierno en diciembre de 2013. Un grupo de alrededor de 20 soldados “los desnudaron y les ataron las manos a la espalda. Los pusieron en fila […] y dispararon contra ellos por detrás.”

Amnistía Internacional continúa pidiendo que tanto las fuerzas del gobierno como las de la oposición hagan rendir cuentas a todos los responsables de actos de esta naturaleza, que constituyen crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otras violaciones graves de derechos humanos.

 

Información complementaria

La agencia de noticias Bloomberg informó de la trasferencia de armas chinas el 9 de julio (“China Sells South Sudan Arms as Its Government Talks Peace”, por Ilya Gridneff) y publicó también la documentación del envío en el semanario Jane's Defence Weekly (“South Sudan takes delivery of Chinese ATGWs”, por Jeremy Binnie).

La empresa china NORINCO se dedica a la fabricación, investigación y comercio de armas y material conexo.

Entre 2007 y 2008 llegaron a Sudán del Sur a través de Mombasa grandes cargamentos de armas procedentes de Ucrania. No se sabe bien si este país estaba al tanto de que el usuario final al que iban dirigidas, según la documentación, eran las fuerzas del gobierno de Sudán del Sur, no Kenia.