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El Tratado sobre el Comercio de Armas, un poco más cerca tras una clamorosa votación

Acto simbólico de activistas de la Coalición Armas Bajo Control en Nueva York. Julio 2012 © Amnistía Internacional

Un tratado histórico para regular el comercio mundial de armas ha conseguido el respaldo de una abrumadora mayoría de Estados en lo que Amnistía Internacional ha calificado de potencial victoria para los derechos humanos en todo el mundo.

Un total de 157 países –la mayor demostración de apoyo hasta el momento– votaron el miércoles en Nueva York, en la Primera Comisión sobre Desarme de la Asamblea General de la ONU, a favor de completar las negociaciones del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) el próximo mes de marzo.

Entre los "seis grandes" exportadores de armas, sólo Rusia se abstuvo en la votación del miércoles. China se unió a Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos en su apoyo a la resolución.  

“Tras la clamorosa votación de hoy, si los grandes países que comercian con armas demuestran verdadera voluntad política en las negociaciones, estamos a sólo unos meses de conseguir un nuevo pacto mundial que podrá impedir que las armas lleguen a manos de quienes perpetran graves abusos contra los derechos humanos”, ha dicho Brian Wood, director de la campaña Armas bajo Control de Amnistía Internacional.

Ya antes de la votación, 110 Estados de todas las regiones del mundo habían suscrito la resolución, presentada por Argentina, Australia, Costa Rica, Finlandia, Japón, Kenia y Reino Unido, y copatrocinada por otros 103 países.

Ningún gobierno votó en contra de la resolución, aunque Irán trató de modificarla para impedir que el actual texto del proyecto de tratado se utilizara como base para completar las negociaciones, aunque ningún otro gobierno apoyó esta estrategia.

Una larga campaña

Este es el tramo final de una campaña emprendida hace 17 años por Amnistía Internacional y otras organizaciones asociadas para lograr un tratado sobre comercio de armas que ayude a proteger a las personas sobre el terreno que, una y otra vez, sufren las peores consecuencias de las violaciones de derechos humanos durante las situaciones de represión armada, violencia y conflicto en todo el mundo.

El resultado fue una histórica Conferencia sobre el Tratado sobre el Comercio de Armas, de la que surgió el actual texto del proyecto de tratado en julio de 2012.

Aunque un puñado de países retrasaron las negociaciones y la adopción del texto en julio, los gobiernos que apoyan el Tratado están utilizando este retraso para resolver cuestiones técnicas, como las posibles lagunas relativas a los acuerdos de cooperación en materia de defensa y el tránsito de envíos internacionales de armas.

“Sabemos que los escépticos seguirán intentando desvirtuar las normas de protección de los derechos humanos en el texto final del Tratado, pero Amnistía Internacional y las organizaciones con las que está asociada mantendrán la presión para conseguir que se apruebe un texto lo más firme posible que proteja los derechos humanos”, ha declarado Wood.

Aunque entre los representantes en la ONU reinaba hoy la esperanza de que la nueva administración de Obama en Estados Unidos –país que es, con diferencia, el mayor productor y exportador de armas del mundo– apoye un Tratado razonablemente firme el próximo mes de marzo, durante las negociaciones Estados Unidos ha intentado quitar fuerza a las normas para la protección de los derechos humanos del Tratado, así como reducir su ámbito de aplicación, excluyendo la munición y apoyando únicamente normas desvirtuadas sobre algunas de las cuestiones clave que aborda el texto  

Conferencia final sobre el TCA

La Conferencia Final de la ONU sobre el TCA se celebrará en Nueva York del 18 al 28 de marzo de 2013. Si en la conferencia de marzo no se adopta por fin el texto del tratado, es sumamente probable que sea llevado a la Asamblea General por mayoría para que se apruebe en votación. Tras su adopción, el TCA entrará en vigor tras ser ratificado por 65 Estados.

“Este tratado no será la panacea, pues habrá gobiernos sin escrúpulos que intentarán desvirtuar e ignorar las nuevas normas, pero la sociedad civil mundial y los gobiernos que apoyan el Estado de derecho y los derechos humanos les exigirán cuentas y seguirán trabajando para mejorar las normas del texto sobre cuestiones cruciales, como las naves y aeronaves no tripuladas y las armas láser", ha dicho Wood.

“El Tratado no debe ser inamovible. Cuando entre en vigor, un Tratado sobre el Comercio de Armas firme, será el punto de partida de un nuevo proceso global que pueda reforzarlo aún más para proteger realmente a las personas sobre el terreno.”