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El gobierno debe poner fin a la explotación de las trabajadoras domésticas migrantes

Entrega de más de 100.000 firmas para que el gobierno de Hong-Kong ponga fin a la explotación de las trabajadoras domésticas migrantes © Amnistía Internacional

Hoy se ha entregado al gobierno de Hong Kong una petición internacional con más de 100.000 firmas para que se ponga fin a la explotación de las trabajadoras domésticas migrantes. La petición, que se presenta unos días antes del inicio del importante juicio de la mujer para la que trabajaba Erwiana Sulistyaningsih, fue firmada por 103.307 particulares de más de 160 países.

Al saber de la petición, Erwiana declaró: “No quiero que nadie más sufra los abusos que yo sufrí. Por eso apoyo esta petición para que el gobierno de Hong Kong ponga fin a la explotación de las trabajadoras domésticas migrantes. Espero que en el futuro las mujeres puedan venir aquí y trabajar sin temor a ser víctimas de abusos, con un sueldo justo y un trato equitativo”.

Organizada por Amnistía Internacional, la Confederación Sindical de Hong Kong, la Federación Internacional de Trabajadores Domésticos y Walk Free, la petición pide al secretario de Trabajo y Seguridad Social, Matthew Cheung Kin-Chung, que tome medidas urgentes para mejorar la protección de las trabajadoras domésticas migrantes en Hong Kong, tales como:

  • Crear un organismo sólido y proactivo que vigile, investigue y castigue a las agencias que cobran tarifas excesivas, confiscan los pasaportes y fomentan el pago de salarios bajos. Introducir un sistema gestionado por el gobierno para el pago de las tarifas de contratación y de los salarios, de manera que ni agencias ni empleadores puedan explotar a las trabajadoras.
  • Crear un organismo en el que el gobierno, las trabajadoras y los empleadores se pongan de acuerdo sobre tarifas de contratación y colaboren para ajustarse al estándar internacional de no cargar ninguna tarifa a la trabajadora doméstica.Permitir que el empleador y la trabajadora decidan de mutuo acuerdo si ésta vivirá interna o no.
  • Abolir la “norma de las dos semanas” para que las trabajadoras domésticas migrantes reciban el mismo tratamiento en cuanto a políticas de inmigración que el resto de los trabajadores migrantes.

 

El informe publicado por Amnistía Internacional en noviembre de 2013 en el que denunciaba estas situaciones, titulado Exploited for Profit, y los terribles malos tratos sufridos por Erwiana a manos de la mujer para la que trabajaba atrajeron la atención de los medios de comunicación internacionales, evidenciando que el gobierno de Hong Kong no protegía adecuadamente a los trabajadores domésticos migrantes. La respuesta internacional sin precedentes a la petición demuestra que el tema suscita una enorme preocupación en la opinión pública. Todo esto sucede después de años de críticas de los grupos locales y los órganos de la ONU sin que el gobierno hubiera abordado hasta ahora las violaciones de sus propias leyes o de sus obligaciones en virtud de los tratados internacionales.

Las mujeres que llegan a Hong Kong para trabajar en el servicio doméstico son sistemáticamente explotadas por agencias y empleadores sin escrúpulos. A muchas se las engaña sobre el trabajo y el sueldo, se les cobran tarifas de contratación ilegales y excesivas, se les pagan salarios inferiores al mínimo permitido y se les confisca el pasaporte. Todas estas prácticas van contra le ley y pueden constituir trata de personas para realizar trabajo forzoso, un tipo de esclavitud moderna. Debido a la obligatoriedad de que vivan en el domicilio donde trabajan, los empleadores abusivos pueden ocultar sus crímenes y las trabajadoras suelen sentirse acorraladas sin saber donde escapar. Las grandes deudas, la retirada de su pasaporte y su temor a perder el empleo también contribuye a mantenerlas en una situación laboral de abuso. Las que escapan y denuncian su caso no pueden trabajar y vuelven a sus hogares, en lugar de tratar de reclamar los sueldos que les deben o llevar a los tribunales a quienes abusaron de ellas. A consecuencia de todo ello, muy pocos empleadores o agencias son castigados por violar la ley.

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