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El gobierno de Túnez debe respetar los derechos humanos ante las nuevas protestas

Los manifestantes exigen trabajo, mejores condiciones de vida y que se acabe con la corrupción. © Particular

Londres.- Amnistía Internacional reitera su llamamiento a las autoridades tunecinas para que respeten los derechos humanos ante una nueva ola de protestas antigubernamentales desatada hoy en todo el país.

Según se informa, en Túnez capital la policía ha utilizado gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, que exigían que el partido del ex presidente Zin el Abidín ben Alí  renunciara al poder, como paso previo a la esperada formación de un nuevo gobierno de coalición.

Túnez  se encuentra en estado de emergencia desde el viernes 14 de enero, cuando Ben Ali huyó del país.

"Ante la incertidumbre política en Túnez, el gobierno debe hacer todo lo que esté en su mano para proteger a los tunecinos de nuevas situaciones de violencia”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

"Tras 23 años de abusos, el nuevo gobierno de unidad nacional que se constituya debe conceder a los derechos humanos la máxima prioridad. Esto significa, en primer lugar y ante todo, que debe restringir el poder de las fuerzas de seguridad utilizadas como instrumento de represión en Túnez.”

El viernes, las fuerzas de seguridad fueron autorizadas a “disparar en el acto”, lo que pone en peligro a cualquiera que incumpla el actual toque de queda, establecido a las 17.00 horas. Igualmente, se ha prohibido toda reunión de más de tres personas.

“Esperamos que las autoridades tunecinas supriman las restricciones draconianas a la libertad de expresión, como son el derecho a manifestarse, y al derecho de las personas a asociarse y a fundar organizaciones de la sociedad civil”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui.

“Como medida inmediata, todos los presos de conciencia deben ser puestos en libertad, entre ellos el periodista Fahem Boukadous, y debe permitirse que todas las organizaciones independientes de la sociedad civil se registren.”

Las manifestaciones no han cesado en Túnez desde mediados de diciembre, tras la muerte de Mohamed Bouazizi, un licenciado desempleado de 26 años, quien se inmoló prendiéndose fuego en  la ciudad de Sidi Bouzid cuando la policía le confiscó su carro de venta de fruta y verdura, su única fuente de ingresos.

Su suicidio desató las protestas de los tunecinos, incluidas las de los sindicatos, estudiantes, activistas de derechos humanos y abogados, que tomaron las calles para exigir trabajo, mejores condiciones de vida y el fin de la corrupción.