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Delegados y delegadas de Amnistía Internacional de todo el mundo piden un cambio: Irlanda debe derogar su octava enmienda

El Estado irlandés abandona cada año a 4.000 mujeres y niñas

Protesta a favor de los derechos sexuales y reproductivos en Irlanda. © Florian Zeidler

Activistas de Amnistía Internacional de todo el mundo se concentraron hoy en Dublín ante el Departamento del Primer Ministro (Taoiseach) para protestar contra la restrictiva legislación irlandesa sobre el aborto. Los delegados y delegadas llevaron 80 maletas en representación del número de mujeres y niñas irlandesas que viajan al extranjero cada semana para acceder a un aborto seguro y legal.

Las razones por las que intentan abortar son diversas: algunas son supervivientes de violación, en otros casos el feto tiene malformaciones graves o mortales, algunas padecen enfermedades graves y otras toman la decisión por motivos económicos o de otro tipo. Pero a ninguna de ellas le queda más opción que viajar a otra jurisdicción.

Cada año 4.000 mujeres y niñas irlandesas viajan a otro país para abortar. Desde 1971, al menos 177.000 mujeres y niñas han tenido que salir de Irlanda para abortar. Puede que la cifra real sea incluso más alta, pero este número es impactante, afirmó el director ejecutivo de Amnistía Internacional Irlanda, Colm O’Gorman.

"Estas mujeres han sufrido un exilio efectivo de su país y su sistema de salud. Han tenido que escabullirse en secreto, a menudo solas y asustadas, para acceder a un servicio de salud que deberían, por derecho, tener a su disposición. La legislación irlandesa tipifica el aborto como delito cuando la vida de la mujer no está en peligro. Sin embargo, la mujeres tienen la libertad constitucional de viajar al extranjero para cometer un acto que llevado a cabo en suelo irlandés sería un delito común. Esto es simple y llanamente burda hipocresía. El informe de Amnistía Internacional No es ninguna delincuente, publicado en junio, documentó la angustia de las mujeres que simplemente no tienen la opción de viajar y que recurren a métodos de aborto autoinducido."

“Irlanda no puede continuar ignorando el sufrimiento de sus mujeres y niñas. Una encuesta de la Cruz Roja encargada por Amnistía Internacional y publicada en julio muestra que la población irlandesa comprende el sufrimiento que conlleva el viaje. Sólo una de cada cinco personas encuestadas piensa que viajar al extranjero para abortar no es especialmente traumático para la mujer. La legislación restricitva de Irlanda impide que las mujeres se sometan a un aborto. Una medida de 80 mujeres abortan semanalmente fuera de esta jurisdicción. Otras muchas se someten a abortos farmacológicos ilegales en Irlanda, sin supervisión médica adecuada."

“No hay excusa para que Irlanda externalice sus obligaciones en el ámbito de los derechos humanos y esta situación no puede continuar."

“Irlanda debe derogar la octava enmienda de su Constitución y legislar abortos seguros y legales en el país, como mínimo por los motivos que especifica el derecho internacional de los derechos humanos, a saber, en los casos de violación, incesto, riesgo para la salud de la mujer o la niña o malformación grave y mortal del feto. Irlanda debe mantener este debate. Las 177.000 mujeres a las que ha echado no se merecen menos.”