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El ejército debe velar por el derecho a manifestarse de forma pacífica

Manifestantes contra y a favor de Mubarak se enfrentan en la plaza Tahrir, en El Cairo, durante la jornada del 2 de febrero. Autor Nasser Nouri bajo licencia CC BY-NC-SA 2.0

Londres.- Amnistía Internacional ha pedido hoy a las autoridades egipcias que protejan el derecho a la protesta pacífica mientras estallaban los enfrentamientos con grupos organizados de simpatizantes del gobierno que atacaban a los manifestantes en El Cairo y en todo Egipto.

Un equipo de investigación de Amnistía Internacional desplazado a Egipto informó de que la violencia parecía orquestada por las autoridades para sofocar las continuas protestas que reclaman reformas políticas.

Parece que ahora el ejército está incumpliendo su compromiso de proteger a los manifestantes pacíficos”, ha declarado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

El hecho de que se permita que continúen estos actos de violencia ante los ojos del ejército plantea la pregunta de si éste tiene órdenes de no intervenir.

Esta misma mañana, el ejército conminó a los manifestantes antigubernamentales a que regresaran a  su vida cotidiana tras el anuncio el martes del presidente Mubarak de que no se presentaría a la reelección.

Según los informes, el ejército permitió posteriormente que los manifestantes pro Mubarak llegaran hasta la plaza de Tahrir y atacaran a los manifestantes antigubernamentales.

Un miembro del personal de Amnistía Internacional que intentaba llegar a la plaza de Tahrir no pudo hacerlo por la acción de grupos de manifestantes pro Mubarak y vio a varias personas saliendo de la plaza con heridas, aparentemente como consecuencia de los enfrentamientos.

Ya se están produciendo ataques contra manifestantes antigubernamentales en otras ciudades de todo el país. En Mahalla, una zona industrial situada al norte de El Cairo, unos testigos presenciales declararon a los investigadores de Amnistía Internacional sobre el terreno que esta mañana habían visto salir camiones llenos de simpatizantes de Mubarak.

Parece que gran parte de esta violencia está orquestada por las autoridades egipcias para forzar el fin de las protestas antigubernamentales, recuperar el control y aferrarse al poder ante la exigencia pública sin precedentes de que se vayan”, añadió Hassiba Hadj Sahraoui.

La violencia entre grupos de manifestantes encaja en una práctica familiar de la violencia política en Egipto, orquestada por las autoridades para crear disturbios y dispersar a los manifestantes.

En anteriores años de elecciones, Amnistía Internacional documentó el uso por las autoridades egipcias de matones a sueldo para intimidar a los votantes y dispersar reuniones de sus adversarios políticos.

En los últimos nueve años, los egipcios vienen manifestándose en un número sin precedentes por la reforma política y en materia de derechos humanos.

El martes, cientos de miles de personas se reunieron en lo que los organizadores llamaron “la protesta del millón” para pedir la dimisión del presidente Mubarak y que se pusiera fin a la corrupción, la pobreza y los abusos de la policía.

 

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