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El acceso a la salud de los refugiados sirios, denegado

Una refugiada muestra la radiografía de su pierna. Tiene una grave fractura y no ha recibido atención médica desde su llegada a Líbano. © AI

La grave disminución del apoyo internacional ha dejado a muchos refugiados sirios en Líbano sin posibilidad de acceder a atención médica crucial, según un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional. La situación es tan desesperada que en algunos casos los refugiados optan por regresar a Siria para recibir el tratamiento que necesitan.

El informe, titulado, Agonizing Choices: Syrian refugees in need of health care in Lebanon, señala algunas graves carencias en la atención médica que se ofrece a los refugiados. En ocasiones a los refugiados sirios se les han cerrado las puertas de los hospitales, incluso en casos en que necesitaban tratamiento de urgencia.

El tratamiento hospitalario y la atención especializada son absolutamente insuficientes para los refugiados sirios en Líbano y la situación se agrava con la drástica reducción de financiación internacional. El sufrimiento de los refugiados sirios en Líbano es consecuencia directa de la vergonzosa falta de financiación del programa de Ayuda de la ONU en Líbano, que la comunidad internacional no ha financiado plenamente”, ha dicho Audrey Gaughran, directora del Programa sobre Asuntos Temáticos Globales de Amnistía Internacional.


La ONU ha pedido 1,7 mil millones de dólares estadounidenses para Líbano en 2014, como parte de los 4,2 mil millones solicitados para los refugiados sirios. Pero hasta ahora sólo se ha conseguido un lamentable 17 por ciento de los fondos.  


El sistema de salud libanés está muy privatizado y es sumamente costoso, motivo por el cual muchos refugiados dependen de la atención financiada por el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados. Sin embargo, debido a la escasez de fondos, este organismo se ha visto obligado a introducir unos criterios de selección muy restrictivos para las personas que necesitan tratamiento hospitalario. Incluso cuando los refugiados cumplen estos estrictos criterios, la mayoría deben pagar de su bolsillo el 25 por ciento de los costes del tratamiento.

Los refugiados sirios con graves problemas de salud que necesitan atención hospitalaria o tratamientos más complicados a menudo quedan sin tratamiento. Arif, un niño de 12 años con graves quemaduras en las piernas, es una de las personas a quienes se les negó tratamiento hospitalario. Por este motivo, su estado se agravó y las piernas se le hincharon al infectarse las quemaduras. Según las actuales directrices del ACNUR, esto no le da derecho a recibir atención subvencionada y el organismo sólo pudo financiarle cinco días de tratamiento.

“La historia de Arif es un desgarrador ejemplo del efecto que pueden tener las restricciones a la prestación de atención médica sobre las vidas de los refugiados sirios en Líbano”, ha dicho Audrey Gaughran.

Al final, una red benéfica local encontró un médico voluntario para operar a Arif, pero, según los informes, el muchacho aún necesita 13 operaciones más que no pueden realizarse en Líbano, por falta de instrumental suficientemente especializado.

“Tanto la ONU como los refugiados están teniendo que tomar terribles decisiones”, añadió Audrey Gaughran.

“El ACNUR y sus socios dan prioridad a la atención médica primaria y el tratamiento de urgencias vitales. Tal priorización es fundamental, pero profesionales de la salud que están en la zona han asegurado a Amnistía Internacional que las actuales limitaciones al apoyo a la atención hospitalaria de los refugiados podrían reducirse si mejorara la financiación de la ayuda.”

Muchos refugiados sirios que padecen cáncer y otras enfermedades de evolución a largo plazo tampoco pueden costear los costosos tratamientos que necesitan en Líbano. Cada vez hay más familias endeudadas hasta las cejas debido a los crecientes gastos médicos. Una refugiada siria, Amal, vuelve a Siria dos veces a la semana para someterse a un tratamiento de diálisis que no puede costearse en Líbano. “Paso miedo cuando regreso a Siria, pero no tengo elección”, dijo a Amnistía Internacional.

Casos inicialmente sencillos se han convertido en graves dolencias debido a las complicaciones causadas por la falta de tratamiento.  

Las enfermedades endeudan a familias enteras. Hay pocos trabajos para los refugiados sirios, la mayoría de los cuales llegaron a Líbano prácticamente con lo puesto. La gente tiene que elegir entre pagar la atención médica, el alquiler o la comida”, afirma Audrey Gaughran.

“Es hora de que la comunidad internacional reconozca las consecuencias de no proporcionar atención adecuada a los refugiados del conflicto de Siria. Es muy urgente que los países respondan al llamamiento humanitario en favor de Siria e incrementen los esfuerzos para ofrecer lugares de reasentamiento para los refugiados más vulnerables, incluidos los que necesitan ineludiblemente tratamiento médico”, añadió.

Amnistía Internacional reconoce que la llegada de refugiados ha supuesto una enorme presión para los recursos de Líbano, incluidos los servicios de salud. Sin embargo, también pide al gobierno que adopte una estrategia a largo plazo para afrontar las necesidades de atención a la salud de la población de refugiados sirios.

“Líbano debe diseñar una estrategia de salud nacional que tenga en cuenta a todas las personas que se encuentran en el país, incluida la población libanesa pobre y desfavorecida y la población de refugiados”, ha dicho Audrey Gaughran.


“Para Líbano es difícil afrontar las necesidades de su propia población y sus obligaciones hacia los refugiados. No puede dejársele que resuelva en solitario una de las crisis de refugiados más graves de la historia. Se trata de una responsabilidad internacional y los países que tienen posibilidades económicas deben estar a la altura.”


Información complementaria

Líbano está sobrecargado y falto de recursos para enfrentarse adecuadamente a la crisis creciente de refugiados de Siria. El número de refugiados sirios inscritos en Líbano supera el millón y está previsto que llegue al millón y medio al final de 2014, una cifra equivalente a un tercio de la población del país antes del conflicto sirio.

Los sirios inscritos como refugiados pueden pedir atención sanitaria en Líbano gracias a un programa administrado por el ACNUR. Debido a los limitados recursos económicos disponibles, el ACNUR ha adoptado un enfoque que da prioridad a la atención primaria y de urgencia sobre tratamientos y cuidados hospitalarios más costosos y complejos.  

El informe se centra en los refugiados sirios en Líbano, no en otros refugiados, como los más de 50.000 refugiados palestinos que han huido de Siria y la población de refugiados palestinos ya establecida en Líbano. Los refugiados palestinos en Líbano acceden a servicios y atención a la salud a través del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados (OOPS), no del ACNUR.