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Ejecutados cuatro hombres por posesión de hachís en un contexto “preocupante” de aumento de las ejecuciones

Awad Saleh Abdullah al-Mutlaq, Hadi Saleh Abdullah al-Mutlaq, Mifrih Jaber Zayd al-Yami y (en el extremo derecho) Ali Jaber Zayd al-Yami. © Particular

Las autoridades saudíes deben suspender todas las ejecuciones, ha dicho Amnistía Internacional tras la ejecución, hoy, de cuatro personas de una misma familia, en el contexto del “preocupante” incremento del uso de la pena de muerte observado recientemente en el país.

Esta mañana se llevó a cabo en la ciudad suroriental de Najran la ejecución de dos parejas de hermanos de una misma familia que habían sido declarados culpables de “recibir grandes cantidades de hachís”; según informes, su condena se basó en confesiones forzadas que habían sido obtenidas mediante tortura.

Por tanto, el número de homicidios cometidos por el Estado saudí en las dos últimas semanas ya se eleva a 17 (una tasa de más de una ejecución al día).

“El deterioro que representa este reciente aumento de las ejecuciones en Arabia Saudí causa profunda inquietud.  Las autoridades deben actuar de inmediato para detener esta práctica cruel”, ha dicho Said Boumedouha, director adjunto del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“La pena de muerte siempre es un error, y aplicarla en causas por delitos sin resultado de muerte o donde las pruebas para declarar culpable a la persona estén basadas en 'confesiones’ obtenidas mediante tortura es contrario al derecho internacional.”

Estas cuatro personas emparentadas fueron finalmente ejecutadas pese a los intentos desesperados de sus familiares en el último momento para alertar al mundo de su difícil situación.

Varios miembros de la familia se pusieron en contacto con Amnistía Internacional el jueves para pedir ayuda ante el temor de que las ejecuciones fueran inminentes.

El equipo de Arabia Saudí respondió tratando de obtener más información sobre el caso, pero a las pocas horas fue informado de que la familia de los cuatro hombres había recibido una llamada telefónica de representantes del Ministerio del Interior saudí para advertirles que suspendieran el contacto con Amnistía Internacional.

Esta mañana se anunció oficialmente que los cuatro habían sido ejecutados.

“La intimidación y vigilancia a la que aparentemente son sometidos activistas y víctimas de violaciones de derechos humanos añade otro aspecto siniestro al uso de la pena de muerte en Arabia Saudí. Evidencia claramente que las autoridades están dispuestas a tomar medidas extremas para impedir que salgan al exterior los informes sobre violaciones graves de derechos humanos en el país”, ha afirmado Said Boumedouha.

“En este caso, la familia merece transparencia total en cuanto a los motivos de que no se investigaran las denuncias de tortura de sus seres queridos.”

Los cuatro hombres ejecutados –los hermanos Hadi bin Saleh Abdullah al Mutlaq y Awad bin Saleh Abdullah al Mutlaq y los hermanos Mufrih bin Jaber Zayd al Yami y Ali bin Jaber Zayd al Yami– habían sido detenidos y puestos bajo custodia por miembros de la Dirección General de Investigaciones del Ministerio del Interior (Al Mabahith) en varias ocasiones tras su presunto delito en 2007.

Según informes, fueron torturados durante el interrogatorio –a base de palizas y privación del sueño, entre otras cosas– para que hicieran confesiones falsas.

A continuación los remitieron a juicio, y su sentencia de muerte se basó en gran medida en estas “confesiones”.

Se ha observado un aumento de las ejecuciones en Arabia Saudí desde que terminó el ramadán el 28 de julio, con 17 ejecuciones anunciadas entre el 4 y el 18 de agosto, en comparación con las 17 confirmadas entre enero y julio.

 

Información complementaria

Arabia Saudí es uno de los principales verdugos del mundo, que ha ejecutado a más de 2.000 personas entre 1985 y 2013.

En 2013 ejecutó al menos a 79 personas, tres de las cuales tenían menos de 18 años en el momento de cometerse los delitos por los que fueron condenadas a muerte, lo que supone una violación flagrante de la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño. En 2014, de momento han sido ejecutadas al menos 34 personas.

En Arabia Saudí, los procedimientos judiciales no cumplen las normas internacionales sobre juicios justos. Las causas judiciales por delitos punibles con la muerte suelen celebrarse en secreto. A los acusados rara vez se les permite contar formalmente con un abogado y en muchos casos no se les informa de la marcha del procedimiento.

Pueden ser declarados culpables sin más pruebas que “confesiones” obtenidas con tortura, otros malos tratos o engaño. En algunos casos, la ejecución no se comunica con antelación a la familia del condenado.

Arabia Saudí aplica la pena de muerte por una amplia variedad de actos no reconocidos como “los más graves delitos” que definen el derecho y las normas internacionales relativas a la aplicación de la pena capital.

Entre tales actos figuran el “adulterio”, el robo a mano armada, la “apostasía”, delitos relacionados con drogas, la violación, la “brujería” y la “hechicería”.

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, sin excepción. Es una violación del derecho a la vida, consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y una pena cruel, inhumana y degradante en grado máximo.