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Egipto: Las autoridades deben dejar de interferir en las próximas elecciones y garantizar la libertad de candidaturas

El candidato detenido, Sami Anan

“La detención del candidato a la presidencia y exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Sami Anan es un atentado contra el derecho a la participación en la vida pública y a la libertad de expresión mediante la eliminación de cualquier oposición seria al presidente Abdelfattah al Sisi en las próximas elecciones presidenciales”, ha declarado hoy Amnistía Internacional.

“Esta detención arbitraria de un candidato a la presidencia en potencia muestra un flagrante desprecio a los derechos a la libertad de expresión y de asociación y al derecho a la participación en la vida pública”, prosiguió diciendo Najia Bounaim, directora de Campañas de Amnistía Internacional para el norte de África.

Sami Anan había anunciado su intención de concurrir a las elecciones presidenciales el 20 de enero en un vídeo difundido en su página de campaña en Facebook.
El 23 de enero, las Fuerzas Armadas anunciaron, a través de una declaración publicada en su página oficial de Facebook, que Sami Anan debía ser interrogado y sometido a actuaciones judiciales por anunciar su candidatura a las elecciones presidenciales “sin obtener el permiso de las Fuerzas Armadas”.

En la declaración también se acusaba a Sami Anan de falsificar documentos que mostraban que había concluido su servicio en el ejército, extremo que niegan las Fuerzas Armadas. Según la normativa militar egipcia, el personal de servicio en las fuerzas armadas no puede presentarse en las elecciones.

“La detención de Sami Anan es otro ataque descarado contra los derechos de la ciudadanía egipcia a la libertad de expresión y a la participación política. Parece que Sami Anan está detenido porque muchos lo consideraban un contendiente serio contra el presidente Abdelfattah al Sisi. Esta no es la primera vez que se impide a un contendiente de este tipo concurrir a unas elecciones contra el titular”.

Sami Anan es parte del número cada vez mayor de candidatos detenidos o declarados culpables de cargos falsos por las autoridades egipcias poco después de anunciar su candidatura para las elecciones presidenciales de marzo de 2018. Entre ellos figura el excoronel de las Fuerzas Armadas Ahmed Konsowa, que fue detenido por los cargos de “desobedecer órdenes militares al expresar sus opiniones políticas” y “cometer actos que violan las normas militares al publicar un vídeo en Facebook en el que anunciaba su plan de presentarse a la presidencia”. El 19 de diciembre de 2017, un tribunal militar lo condenó a seis años de prisión por dichos cargos.

El exprimer ministro Ahmed Shafik apareció en un vídeo el 29 de noviembre de 2017, pocos días después de anunciar su candidatura, declarando que las autoridades de Emiratos Árabes Unidos le habían prohibido viajar a Francia para reunirse con la diáspora egipcia y hablar de su campaña electoral. Su familia informó de que lo habían detenido en su domicilio en EAU y expulsado a Egipto, donde permaneció detenido más de 24 horas. Su abogada dijo a Amnistía Internacional que no había podido confirmar el paradero de su cliente ni hablar con él desde su regreso. Esa misma noche, Shafik apareció en un programa de debate político y negó que hubiera sido arrestado, expulsado o detenido.

En septiembre de 2017, un tribunal de El Cairo condenó al candidato presidencial y destacado abogado de derechos humanos Khalid Ali a tres meses de prisión por el cargo de “quebrantar la moral pública” por celebrar una reciente decisión judicial que anulaba la polémica decisión del gobierno egipcio de entregar el control de dos islas del mar Rojo a Arabia Saudí. En el momento de su detención, muchas personas lo consideraban el principal oponente del presidente Sisi en los comicios.

Es evidente que las autoridades egipcias están decididas a detener y acosar a cualquiera que se presente contra el presidente Sisi. Esto coincide con los esfuerzos en curso del gobierno egipcio de aplastar la disidencia y consolidar el poder atacando a la sociedad civil, a las personas dedicadas al activismo y quienes defienden los derechos humanos en el país”, concluyó Najia Bounaim.

En 2017, Amnistía Internacional ya advirtió de que las autoridades egipcias habían intensificado su campaña represiva contra activistas de la oposición de cara a las elecciones presidenciales de 2018 practicando detenciones de activistas de partidos de la oposición.

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