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Egipto: El menor “violado con un palo por agentes de policía” debe quedar en libertad

© Hossam el-Hamalawy

Un muchacho de 14 años que afirma haber sido violado bajo custodia por agentes de la Agencia de Seguridad Nacional egipcia debe quedar de inmediato en libertad y los responsables de torturarlo deben comparecer ante la justicia, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

La familia de Mazen Mohamed Abdallah dijo a la organización que la policía había torturado reiteradamente bajo custodia al adolescente, aplicándole descargas eléctricas en los genitales e introduciéndole varias veces un palo en el ano para obligarlo a confesar que había participado en una protesta sin autorización y que pertenecía a la organización prohibida Hermandad Musulmana.

“Los terribles abusos descritos por Mazen Mohamed Abdallah ofrecen una escalofriante idea del uso extendido y rutinario de la tortura y los malos tratos por las fuerzas de seguridad egipcias en las comisarías”, ha dicho Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“El que tales abusos se perpetren contra menores detenidos es totalmente deplorable.”

Unos agentes de las fuerzas de seguridad fuertemente armados se llevaron a Mazen Mohamed Abdallah del domicilio de su familia en El Cairo el 30 de septiembre de 2015. Tras interrogar al adolescente en su domicilio y registrar la vivienda y su teléfono móvil, dos agentes de la seguridad nacional le vendaron los ojos y dijeron a su madre que se lo llevaban para hacerle unas preguntas y que luego lo traerían de vuelta. Los agentes no mostraron ninguna orden de detención ni de registro.

Durante los siete días siguientes, Mazen estuvo detenido sin poder recibir visitas ni tener contacto con sus familiares o sus abogados. Las autoridades negaron que estuviera bajo custodia cuando sus familiares lo buscaron en comisarías e instalaciones de la fiscalía. la familia de Mazen también denunció su desaparición ante el Ministerio del Interior y Fiscalía, pero fue en balde.

Mazen afirmó que mientras estuvo detenido fue interrogado en la comisaría de policía número 1 de Ciudad Nasr (El Cairo) sobre su pertenencia a la Hermandad Musulmana, su participación en protestas y los nombres de otras personas que también habían participado.

Mazen afirma que, tras negar estas afirmaciones, lo golpearon reiteradamente, lo violaron con un palo y le aplicaron descargas eléctricas, incluso en el pene, hasta que estuvo dispuesto a “confesar cualquier cosa para que acabara la tortura”.

Los agentes de la Agencia de Seguridad Nacional lo obligaron a aprender de memoria las “confesiones” en las que admitía que pertenecía al grupo, había participado en las protestas y había impreso hojas de propaganda incitando a manifestarse.

Según afirma el muchacho, tras ser trasladado el 7 de octubre a la comisaría de policía número 2 de Ciudad Nasr (El Cairo), la tortura se intensificó y que las reiteradas violaciones con un palo le ocasionaron heridas en el ano. Los agentes de la Agencia de Seguridad Nacional le dijeron, además, que al día siguiente lo interrogaría otro agente de este cuerpo y le advirtieron que lo torturarían más y detendrían a sus padres si se retractaba de su “confesión”.

Al día siguiente, lo trasladaron a las instalaciones de la Fiscalía de la Seguridad del Estado. La familia de Mazen supo de su paradero gracias a un conocido que estaba presente por casualidad en dichas instalaciones, y lograron que un abogado asistiera a los últimos cinco minutos del interrogatorio.

El abogado explicó a Mazen que lo estaba interrogando el fiscal, no agentes de la Agencia de Seguridad Nacional, como le habían dicho, y le aconsejó que contara los detalles de su tortura, cosa que el muchacho hizo. El abogado, además, pidió también que Mazen fuera sometido a un reconocimiento físico en busca de señales de tortura, que eran evidentes.

Sin embargo, el fiscal acusó a Mazen de pertenecer a un grupo prohibido, protestar sin autorización e imprimir hojas de propaganda incitando a manifestarse. Se ordenó su detención durante 15 días, en violación del artículo 119 de la Ley de Menores de Egipto, que prohíbe la detención preventiva de menores de 15 años. Su periodo de detención ha sido renovado y ya lleva dos meses detenido junto con adultos en una celda abarrotada de la Comisaría número 1 de Ciudad Nasr. A su abogado no le han permitido acceder al informe pericial.

Mazen ha contraído una enfermedad en la piel debido a las malas condiciones de higiene. A sus familiares sólo les permiten visitarlo una vez a la semana un minuto, durante el cual su madre únicamente puede darle un beso a través de unos barrotes de hierro e irse.

La madre de Mazen contó a Amnistía Internacional, deshecha en lágrimas: “Votamos a Al Sisi para proteger a mis hijos y su futuro. Incluso [lo votó] su abuelo, que tiene 80 años. Ahora este incidente [de violación] ha perjudicado el futuro de mi hijo. ¿Cómo le voy a enseñar a Mazen que pertenece a este país y que lo quiera después de que ha visto su lado más oscuro?”

Amnistía Internacional ha documentado un aumento de los informes de tortura, los casos de muerte bajo custodia y las desapariciones forzadas en todo Egipto desde la designación en marzo del ministro del Interior, Magdy Abdel Gaffar, que procede de la seguridad nacional.

Said Boumedouha ha añadido: “Las autoridades egipcias deben iniciar sin demora una investigación independiente, exhaustiva e imparcial sobre las denuncias de tortura a manos de las fuerzas de seguridad de Mazen Mohamed Abdallah. Toda persona contra quien existan pruebas admisibles suficientes de haber participado en actos de tortura debe ser procesada en un juicio justo.”

Mazen sólo está acusado de expresar sus opiniones pacíficamente. Detener a un menor de esta edad es ilegal y Mazen debe ser puesto en libertad de inmediato.”


Información complementaria

La Asamblea General de la ONU y el Comité de Derechos Humanos han pedido a los Estados que eviten, siempre que sea posible, la prisión preventiva de menores.


El derecho internacional subraya que ningún niño debe ser privado de su libertad ilegal o arbitrariamente. La privación de libertad de un menor, incluida su detención antes del juicio, debe ser un último recurso y aplicarse durante el menor tiempo posible. Debe haber alternativas a la detención, cuya idoneidad deberá examinarse.

Amnistía Internacional ha documentado reiterados incidentes de violación de hombres bajo custodia a manos de las fuerzas de seguridad bajo el régimen de Hosni Mubarak y Abdel Fattah al Sisi, incluidos casos en los que agentes de la Seguridad Nacional han utilizado esta práctica para obligar a los detenidos a “confesar”.

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