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Dejan en libertad a una abuela kurda de 64 años

Sultani Acibuca junto a su hija. © Private

El pasado mes de agosto, el Tribunal Supremo de Apelación turco anuló la sentencia condenatoria deSultani Acıbuca, una abuela de 64 años declarada culpable de pertenencia a una organización terrorista. Había sido condenada a seis años y tres meses de prisión.

Sultani, originaria de Mardin, en el sudeste de Turquía, es miembro activo de Madres por la Paz. Este grupo está integrado por mujeres cuyos hijos murieron o fueron encarcelados durante el conflicto que se prolonga desde hace decenios entre el ejército turco y el grupo armado prohibido Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK).

“Queremos la paz”

Sultani participó en seis manifestaciones pacíficas en Esmirna entre enero de 2006 y marzo de 2008. En uno de los actos, pronunció un apasionado discurso en el que pidió el fin del conflicto entre el ejército turco y el PKK.

“El dolor de las madres turcas y kurdas es el mismo”, dijo. “No queremos que estas madres lloren más. Queremos la paz”. Sus palabras provocaron la ira de las autoridades, y en junio de 2010 fue declarada culpable de ser miembro de una organización terrorista. También fue acusada formalmente de hacer propaganda terrorista, lo que incluía haber gritado consignas como: “Viva la paz, viva Öcalan” y “Las mujeres quieren la paz, no combatir”.

La decisión del tribunal de declarar culpable a Sultani se basó en su activismo en nombre de Madres por la Paz. Se afirmó que este grupo estaba vinculado con el PKK, sin pruebas que lo corroborasen.

Cuando se hizo pública la sentencia, Sultani y su familia quedaron destrozadas. “Me senté con mi hija y lloramos”, dijo Sultani. “Besé a todos y cada uno de mis hijos y nietos para obtener fuerza moral de ellos”.

“Solo he librado una lucha por la paz”, dijo Sultani Acıbuca, de 64 años. “Mi único deseo es que ninguna mujer en el mundo sufra y que a nuestros hijos –que son nuestro corazón y nuestra alma– no los aparten de nosotras y los maten”.

Ahora la sentencia volverá al tribunal local, que puede aceptarla o impugnarla e insistir en el enjuiciamiento. No sabremos cuál de estas cosas sucederá hasta dentro de algún tiempo. Amnistía Internacional seguirá pendiente del caso.