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Declarar secretas las muertes de soldados “atenta contra la libertad de expresión”

El presidente ruso, Vladimir Putin, en una conferencia de prensa en el Kremlin 10 de mayo 2015 en Moscú. Foto por Alejandro Aksakov / Getty Images.

El decreto firmado hoy por el presidente Vladimir Putin, declarando las muertes de soldados rusos “en tiempo de paz” secreto de Estado, es un atentado más a la libertad de expresión en el país, ha manifestado Amnistía Internacional.

El nuevo decreto, que prohíbe toda información sobre pérdidas de tropas rusas “durante operaciones especiales” en tiempo de paz aparece en un momento en que, desde hace ya tiempo, se viene acusando al presidente Putin de enviar ayuda militar a los separatistas del este de Ucrania.  

“No sólo es este decreto un atentado manifiesto a la libertad de presión, sino que además tiene siniestras connotaciones que harán que se especule todavía más sobre la posibilidad de que el presidente Putin tenga algo que ocultar, concretamente la pérdidas del  ejército ruso en Ucrania”, ha señalado John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

El Kremlin ha negado constantemente haber enviado tropas y armas para ayudar a las fuerzas separatistas del otro lado de la frontera.

“Con la firma del decreto aumenta también el temor por la seguridad de los trabajadores de los medios de comunicación y los activistas de la sociedad civil rusos, que sufren ya hostigamiento por intentar informar del conflicto de Ucrania con independencia.”

Hasta hoy se consideraba secreto de Estado toda pérdida ocurrida en las tropas rusas durante la guerra.

El gobierno ruso ha consolidado en los últimos años su control sobre los medios de comunicación convencionales, algunos de los cuales, así como varios periodistas, han sufrido hostigamiento por su información sobre el conflicto de Ucrania.  

En agosto del año pasado se dieron varios casos de agresiones a periodistas que pretendían informar sobre funerales secretos de militares rusos muertos presuntamente en Ucrania.

Uno de ellos, ocurrido el 29 de agosto, fue el Lev Shlosberg, editor de Pskovskaya Guberniya –primer periódico que informó de funerales secretos–, que fue golpeado brutalmente y tuvo que ser hospitalizado por lesiones sufridas en la cabeza. En la investigación policial subsiguiente no se identificó a los agresores.

“Este nuevo decreto obliga a plantearse preocupantes preguntas, como si se procesará por traición a los periodistas y los activistas de la sociedad civil que informen sobre presuntas pérdidas ocurridas en Ucrania en el futuro”, ha añadido John Dalhuisen.


“Supone además que las familias de los soldados muertos en ‘operaciones especiales’ se verán privadas de la verdad sobre la  suerte que corrieron sus seres queridos.”