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Declaraciones de un activista tras su liberación

Emadeddin Baghi ha sido puesto en libertad tras cumplir dos condenas de un año de duración cada una. © Particular

Uno de los activistas de derechos humanos más destacados de Irán fue liberado el pasado lunes, y ha dicho a Amnistía Internacional que su libertad no representa un punto final en la historia, ya que hay muchos otros iraníes que continúan injustamente encarcelados. Baghi explicó que, cuando fue puesto en libertad, dijo a los otros presos: “aunque me vaya, la mitad de mi vida seguirá encarcelada aquí con vosotros”.

Emadeddin Baghi ha sido liberado tras cumplir dos condenas simultáneas de cárcel de un año de duración cada una por “propaganda contra el Estado”. Una de las condenas estaba relacionada con la fundación de la Asociación para la Defensa de los Derechos de los Presos, y la otra, con una entrevista emitida por la BBC. También se le prohibió cualquier tipo de actividad política durante cinco años. Un Tribunal de Apelación anuló otra condena de cárcel de cinco años que se había dictado contra él, aunque Emadeddin tuvo que permanecer en la cárcel durante 19 días adicionales.

Por supuesto que estamos entusiasmados con la liberación de Emadeddin Baghi, pero lo cierto es que nunca debería haber estado en la cárcel; era un preso de conciencia, recluido únicamente por el ejercicio pacífico de sus derechos a la libertad de expresión y de asociación en su labor como periodista y defensor de los derechos humanos”, ha manifestado Malcolm Smart, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Presos en huelga de hambre
Antes de su puesta en libertad, Baghi había participado en la huelga de hambre llevada a cabo por varios reclusos para protestar contra la muerte, en el último mes, de dos presos de conciencia:

Haleh Sahabi, que murió en el funeral de su padre durante un permiso temporal de salida que se le había concedido. Los testigos han afirmado que murió tras ser golpeada por un miembro de las fuerzas de seguridad.

Hoda Saber – que murió por un ataque cardiaco en prisión tras participar en la huelga de hambre en protesta por la muerte de Haleh Sahabi. Otros presos han afirmado que los funcionarios de la prisión lo golpearon y no le proporcionaron la asistencia médica adecuada.

Baghi dijo a Amnistía Internacional que cree que en la prisión de Evin hay entre 10 y 15 presos que continúan con la huelga de hambre por este motivo, pero que era difícil tener la certidumbre por la ausencia de comunicación telefónica con ellos.

Deterioro de la salud
Baghi ha padecido constantes problemas de salud en prisión, entre ellos una hernia discal, que le provoca insoportables dolores. Durante otros periodos anteriores que pasó en la cárcel, sufrió tres ataques de apoplejía y un infarto de miocardio, así como afecciones renales y de vejiga. En la actualidad, también requiere tratamiento dental.

Emadeddin Baghi dijo que en estos momentos no se enfrenta a nuevos cargos, pero añadió que el poder judicial iraní todavía mantiene antiguos casos pendientes contra él.

Esperamos que las autoridades iraníes pongan fin ahora a la persecución continua de este valeroso hombre, que tanto ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos en Irán, y le permitan recuperar su salud, que se ha visto resentida por las terribles condiciones carcelarias del país. Igualmente, deben tomar medidas inmediatas para retirar todas las prohibiciones que se le han impuesto y permitirle viajar fuera de las fronteras de Irán, por tratarse de un derecho reconocido en el derecho internacional”, ha expresado Malcolm Smart.

Emadeddin Baghi ganó el prestigioso Premio Martin Ennals de derechos humanos en 2009, pero no pudo recogerlo en persona por la prohibición para viajar que se le había impuesto. Se convierte así en el primer galardonado que no puede recibir el premio en persona. También ha recibido otros premios por su trabajo y sus escritos.

Arrestos anteriores

Baghi ha sido detenido y encarcelado en repetidas ocasiones por su labor como periodista y activista de los derechos humanos en Irán, y ha permanecido un total de cinco años y 19 días en la cárcel.

Estuvo encarcelado durante tres años, entre 2000 y 2003, tras ser condenado por “actuar contra la seguridad nacional” con sus escritos.

Más tarde, en 2007, fue encarcelado durante un año tras ser declarado culpable por “imprimir mentiras” y “poner en peligro la seguridad nacional” tras la publicación de su libro The Tragedy of Democracy (“La tragedia de la democracia”).

Además de la Asociación para la Defensa de los Derechos de los Presos, Emadeddin Baghi ha fundado otra organización no gubernamental: la Sociedad de Guardianes del Derecho a la Vida, que hace campaña contra la pena de muerte en Irán.