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Debe terminar el trato inhumano a los presos en huelga de hambre en California

Unidad especial de alojamiento (SHU, por sus siglas en inglés) en Bahía de Pelícano, California, EEUU © Rita Palta/KALW

Las autoridades penitenciarias de California han vuelto a incumplir sus obligaciones internacionales de derechos humanos al tomar medidas punitivas contra los presos que están en huelga de hambre en protesta por las condiciones en las que viven miles de presos en régimen de aislamiento en las cárceles de este estado, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

“Unos presos que tratan de que se ponga fin a unas condiciones inhumanas no deben ser sometidos a medidas punitivas por ejercer su derecho a protestar pacíficamente", ha dicho Angela Wright, investigadora sobre Estados Unidos de Amnistía Internacional.

“El derecho internacional prohíbe el aislamiento prolongado en condiciones que sólo pueden describirse como trato cruel e inhumano.”

Más de 1.000 presos de cárceles de toda California permanecen en huelga de hambre cuando se inicia la tercera semana de protesta.

Son los que quedan de un total de 30.000 presos de más de 24 cárceles que comenzaron la huelga de hambre el 8 de julio para protestar por la política estatal de reclusión en régimen de aislamiento durante largos periodos en unidades especiales de seguridad, las llamadas SHU (Security Housing Units).

El 11 de julio, el Departamento de Prisiones y Rehabilitación de California aseguró que tomaría medidas disciplinarias contra todos los presos que participaban en la huelga de hambre, lo cual podía suponer la prolongación de su tiempo en las SHU. Los líderes de la huelga ya han sido sometidos a medidas de aislamiento más estrictas, con condiciones más duras y mayores restricciones en la comunicación con sus abogados.

Un núcleo de huelguistas que se encuentran recluidos en las unidades especiales de seguridad de Pelican Bay afirman que las autoridades de la cárcel les han aplicado el aire acondicionado a toda potencia en sus celdas y les han confiscado líquidos, productos de higiene y material legal.

Al menos 500 presos han pasado más de diez años en las unidades de seguridad en unas condiciones de privación ambiental y social que vulneran las normas internacionales sobre trato humano.

Si bien el Departamento de Prisiones ha introducido cambios sobre la forma en que se asigna a los presos a estas unidades y la manera en que quienes están en ellas pueden conseguir salir, Amnistía Internacional considera que estas reformas no son suficientes en un sistema en el que tantos presos están encerrados durante tanto tiempo en condiciones extraordinariamente duras.

Numerosos estudios han demostrado que el encierro en condiciones ambientales tan duras es lesivo para la salud psicológica y física de un preso. Los presos recluidos en estas condiciones no tienen acceso a los programas de rehabilitación o educación, y su contacto social es poco o nulo, incluso con sus familiares. La mayoría acaban siendo devueltos a la sociedad, donde los efectos a largo plazo de su confinamiento dificultan más su integración.

Amnistía Internacional ha vuelto a pedir al Departamento de Prisiones que introduzca reformas que deberían haberse aplicado hace mucho tiempo en el sistema de unidades especiales de seguridad y garantice así que el trato que California dispensa a los presos no viola su obligación de tratar humanamente a todos los reclusos, tal como dispone el derecho internacional de los derechos humanos.

“No es sorprendente que los presos que están en las unidades especiales de seguridad protesten por sus condiciones de detención”, ha dicho Angela Wright.

“En lugar de castigar aún más a los presos amenazándolos con tomar medidas disciplinarias, el Departamento de Prisiones debería comprometerse a emprender reformas significativas para abordar la deshumanización del sistema estatal de prisiones.”

Amnistía Internacional visitó las unidades de aislamiento de California en noviembre de 2011 y publicó un informe sumamente crítico, Estados Unidos: Al límite de la resistencia.