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Debe parar la brutal represión policial e investigarse los abusos cometidos en la manifestación de Estambul

El uso indiscriminado de gas lacrimógeno a corta distancia y el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, causas del gran número de heridos en las manifestaciones © BULENT KILIC/AFP/Getty Images

Las autoridades turcas deben investigar de inmediato los presuntos abusos y ordenar a la policía que deje de emplear fuerza excesiva contra manifestantes pacíficos en Estambul, ha manifestado Amnistía Internacional ante las lesiones causadas a más de un centenar de personas durante una manifestación pacífica en un parque del centro de la ciudad.

Los días 30 y 31 de mayo, agentes de policía utilizaron cañones de agua y gas lacrimógeno para disolver una protesta pacífica contra la demolición del parque de Gezi en el centro de Estambul.

Según informes, más de un centenar de manifestantes resultaron heridos durante las cargas policiales. Algunos sufrieron lesiones en la cabeza y al menos dos tuvieron que ser operados de urgencia.

Activistas de Amnistía Internacional que observaban la protesta también fueron golpeados con porras y atacados con gas lacrimógeno.

“El uso de la violencia en esta escala por parte de la policía parece dirigido a negar por completo el derecho de protesta pacífica y a disuadir a terceros de participar”, ha afirmado John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

“Emplear gas lacrimógeno contra manifestantes pacíficos y en espacios reducidos donde puede suponer un grave peligro para su salud, es una práctica inaceptable que contraviene las normas internacionales de derechos humanos y debe cesar de inmediato.”

“Las autoridades turcas deben investigar con carácter urgente todos los informes de abusos y ordenar a la policía que deje de hacer uso excesivo de la fuerza. Tienen la obligación de garantizar el derecho de todas las personas a la libertad de expresión y reunión.”

El viernes por la tarde, unas 4.000 personas continuaban su protesta en la zona a pesar de que la policía antidisturbios impedía el acceso al parque de Gezi. Según informes, la policía continuó usando cañones de agua para reprimir la protesta. Se ha convocado otra manifestación para el viernes a las siete de la tarde (horario local).

“La decisión de disolver a la fuerza una protesta pacífica sólo debe adoptarse como último recurso, y la intervención policial debe ser siempre moderada”, ha afirmado John Dalhuisen.

Las protestas contra el cierre del parque de Gezi comenzaron el 28 de mayo y al principio participaban en ellas varios cientos de activistas.

El parque va a ser demolido para dar paso a la construcción de un centro comercial como parte de un plan integral de rehabilitación de la zona.

Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en Turquía recurren por sistema a la fuerza excesiva para disolver manifestaciones.

Hace cuatro semanas, la policía hizo uso excesivo de la fuerza en Estambul para disolver una manifestación convocada con motivo del 1 de mayo.