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Cumplir con la promesa de paz para 21.000 niños soldados

Londres.- Los niños de Liberia han sido asesinados, dejados huérfanos, mutilados, secuestrados, privados de educación y servicios de salud y reclutados como soldados, ha declarado hoy Amnistía Internacional en un nuevo informe.

 

En el informe, titulado Liberia:The promises of peace for 21,000 child soldiers, la organización de derechos humanos insta al Gobierno Nacional de Transición Liberiano, a los principales representantes de las partes en conflicto y a la comunidad internacional a asegurar que se pone fin a la utilización de niños como soldados y que se satisfacen plenamente las necesidades de los ex niños soldados a medida que se desarrolla el proceso de paz.

 

«Durante su 36 periodo de sesiones, que se inicia hoy en la ONU, el Comité de los Derechos del Niño asignará prioridad en su programa de trabajo a la cuestión de Liberia, donde la vida de los niños se ha visto devastada por muchos años de conflicto armado.»

 

«Se calcula que hay en Liberia unos 21.000 niños soldados, tanto varones como mujeres. Entre ellos hay no solamente niños a los que se ha proporcionado armas de fuego y obligado a combatir o a cargar armas y municiones, sino también niñas que han sido secuestradas, violadas y obligadas a prestar servicios sexuales», dice Amnistía Internacional.

Todas las partes en conflicto –el ex gobierno de Liberia y los dos grupos armados de oposición, Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia y el Movimiento por la Democracia en Liberia– han utilizado niños soldados.

 

Durante una visita realizada al país en noviembre de 2003, Amnistía Internacional se entrevistó con numerosos niños soldados que le relataron sus penosas experiencias. Con una formación escasa o inexistente, los enviaban directamente a la línea del frente, donde muchos murieron o resultaron heridos. Los que se negaban al reclutamiento o a cumplir las órdenes de sus jefes se arriesgaban a que les pegaran o los mataran. Las niñas describieron cómo habían sido secuestradas, violadas –a menudo por varios combatientes– y obligadas a convertirse en "esposas" de sus secuestradores.

 

El examen que hará el Comité de los Derechos del Niño de la aplicación por parte de Liberia de la Convención sobre los Derechos del Niño ofrece importantes oportunidades, como las de promover el fortalecimiento de los derechos proclamados en la Convención, instar al Gobierno Nacional de Transición Liberiano a adoptar medidas concretas para mejorar la vida de los niños y alentar a la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos del gobierno para cumplir con sus obligaciones.

 

El acuerdo de paz suscrito en agosto de 2003 y la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU que, en septiembre del mismo año, dispuso el despliegue de un importante contingente de mantenimiento de la paz en Liberia prepararon el terreno para que por fin se pusiera término al conflicto. No obstante, persisten muchos problemas y uno de los más acuciantes es el de satisfacer las necesidades de los ex niños soldados.

 

«Debe darse prioridad al rápido desarme, desmovilización, rehabilitación y reinserción social de los niños soldados», exhorta Amnistía Internacional. Este proceso, interrumpido a poco de comenzado en diciembre de 2003, apenas recientemente ha vuelto a ponerse en camino, y las autoridades de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en Liberia han expresado preocupación por el hecho de que el número de armas entregadas sea considerablemente menor que el de los ex combatientes que se han presentado para ser desarmados y desmovilizados.

 

Las necesidades de los ex niños soldados, sus familiares y sus comunidades no se reducen al desarme y la desmovilización: la rehabilitación y la reintegración en la sociedad son procesos complejos y a largo plazo y exigen un esfuerzo sostenido de apoyo y dotación de fondos. La educación es esencial y constituye invariablemente la ambición prioritaria de los propios niños, como muchos de ellos han informado a representantes de Amnistía Internacional.

 

Organismos de la ONU y otras organizaciones han emprendido programas específicos para los ex niños soldados en los que se les proporcionan servicios de salud, educación, formación práctica, localización de sus familiares y reunión con ellos, y se presta especial atención a las necesidades específicas de las niñas, muchas de las cuales padecen las consecuencias psicológicas, físicas y sociales de abusos sexuales y otros abusos físicos, "matrimonios" forzados, embarazos y partos.

 

La necesidad urgente de responder a las necesidades de los ex niños soldados de Liberia fue subrayada por los participantes –entre ellos el secretario general de la ONU– de la Conferencia Internacional sobre la Reconstrucción de Liberia celebrada en febrero de 2004 en Nueva York.

 

«Los compromisos contraídos por los gobiernos donantes en febrero deben ponerse en práctica de manera rápida e integral, entre otras cosas mediante la dotación de suficientes recursos para el proceso de desarme, desmovilización, rehabilitación y reintegración de los ex niños soldados tanto de inmediato como a medio y largo plazo», insta Amnistía Internacional.

 

«El reclutamiento y uso de niños soldados viola los derechos de los niños y constituye un crimen de guerra –añade la organización–. Aunque el reclutamiento de niños viola tanto las normas internacionales de derechos humanos como las del derecho humanitario, en Liberia todavía no se ha enjuiciado a ninguna persona por estos crímenes.»

 

En su reciente resolución 1539 (2004) sobre la protección de los niños en los conflictos armados, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó enérgicamente el reclutamiento de niños soldados y la violación y otras formas de violencia sexual contra ellos, y recordó «la responsabilidad de los Estados de poner fin a la impunidad y enjuiciar a los responsables de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y otros crímenes perpetrados contra niños».

 

Sin embargo, ni la comunidad internacional ni el Gobierno Nacional de Transición Liberiano han mostrado la voluntad política necesaria para llevar ante los tribunales a los autores de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y otras violaciones graves del derecho internacional cometidas durante el conflicto liberiano. 

 

«La paz duradera que merecen los niños de Liberia seguirá siendo difícil de alcanzar a menos que se pida cuenta de sus actos a los responsables de crímenes contra los niños», concluye Amnistía Internacional.