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Cada Vez más presión

Londres.- Amnistía Internacional considera motivo de gran preocupación que las autoridades chinas estén presionando al activista de derechos humanos Hu Jia para que se declare culpable de delitos contra la seguridad nacional.


Esta presión, ejercida cuando faltan sólo seis meses para el comienzo, el 8 de agosto de 2008, de los Juegos Olímpicos de Pekín, es el último de los intentos que están realizando las autoridades para silenciar a los activistas chinos que critican públicamente el historial del país en materia de derechos humanos.


“Las posibilidades de que las Olimpiadas de Pekín dejen un positivo legado con respecto a los derechos humanos se están reduciendo rápidamente a causa de la represión que ejercen las autoridades chinas contra las voces disidentes, incluidos los familiares y colaboradores de los activistas –ha manifestado Catherine Baber, directora del Programa de Amnistía Internacional para África y Oceanía. Esta represión va en contra del espíritu de la Carta Olímpica, que considera la protección de la dignidad humana el aspecto central de movimiento olímpico.”


Hu Jia, que llevaba ya meses bajo arresto domiciliario, fue detenido el 27 de diciembre de 2007. Se presentaron formalmente cargos contra él, por “incitar a la subversión”, el 28 de enero de 2008. Se teme que no esté recibiendo la medicación que se le ha prescrito para la enfermedad de hígado que padece a causa de una infección por hepatitis B.


Por otro lado, la esposa de Hu Jia, Zeng Jinyan, continúa sujeta a arresto domiciliario, junto con su bebé recién nacido. No se le permite salir de casa, y le han cortado la línea telefónica y la conexión a Internet.