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Australia: La muerte de un refugiado evidencia defectos letales del sistema

Imagen de un centro de tramitación de solicitudes en Nauru. © BY 2.0 via wikimedia

La muerte de otro refugiado en un centro de detención gestionado por Australia en Nauru demuestra los defectos letales de un sistema al que hay que poner fin. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy.

“Las acciones desesperadas de este refugiado ponen de manifiesto las peligrosas circunstancias que se dan en los centros de tramitación de solicitudes gestionados por el gobierno australiano en ultramar. Tal como Amnistía Internacional lleva años subrayando, el sistema actual es cruel e inhumano, y hay que ponerle fin”, ha manifestado Champa Patel, asesora general de Investigación de Amnistía Internacional sobre el Sudeste Asiático y Oceanía.

Un iraní de 23 años conocido como Omid murió en un hospital de Brisbane, tal como han confirmado autoridades australianas, tras haber permanecido tres años, según la información disponible, recluido en el centro gestionado por Australia en la isla de Nauru, en el Pacífico. A Omid se le había otorgado la condición de refugiado.

“Hemos recibido información sobre violaciones, acoso sexual y abusos físicos y psicológicos en estos centros, y esta reciente muerte es otro triste ejemplo más de la manera en que Australia está fallando a algunas de las personas más vulnerables del mundo”, ha manifestado Champa Patel.

Omid fue trasladado en avión a Brisbane el jueves con quemaduras de tercer grado en la mayor parte del torso tras haberse prendido fuego a sí mismo un día antes.

“Es otro caso más que ilustra las lamentables deficiencias de la atención médica en Nauru, un lugar que no está debidamente equipado para tratar a los refugiados que sufren trastornos psicológicos graves, a menudo a consecuencia de traumas. Las circunstancias que condujeron a la muerte de Omid deben investigarse exhaustivamente”, ha manifestado Champa Patel.

Información complementaria
El traslado, por parte de Australia, de solicitantes de asilo para tramitar su solicitud en centros de detención en Nauru y en la isla de Manus (Papúa Nueva Guinea) constituye devolución (refoulement), es decir, enviar a los solicitantes a países en los que son sometidos a violaciones de derechos humanos.

Esta práctica viola las obligaciones contraídas por Australia en virtud del derecho y las normas internacionales tanto relativos a los refugiados como de derechos humanos.

Un informe publicado por Amnistía Internacional en noviembre de 2013 concluyó que los refugiados y solicitantes de asilo detenidos en Nauru vivían en condiciones de hacinamiento, sufrían dolencias tanto físicas como mentales y eran habitualmente víctimas de violaciones de derechos humanos.

Amnistía Internacional ha informado de que las condiciones deliberadamente duras y humillantes de ese lugar fueron diseñadas para presionar a los solicitantes de asilo con el fin de que regresaran a su país de origen, independientemente de que fueran refugiados o no.

Amnistía Internacional pide al gobierno australiano que ponga fin a la tramitación de solicitudes en ultramar, y que lleve de vuelta a Australia a las personas enviadas a Nauru y a la isla de Manus, con el fin de evaluar de forma justa sus solicitudes de la condición de refugiado.