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Aumenta la represión de la disidencia con la confirmación de la condena de tres activistas

Los activistas escuchan el fallo del tribunal de apelaciones. © HASSAN MOHAMED / AFP / Getty Images

Un tribunal de apelación de El Cairo ha confirmado hoy la sentencia condenatoria dictada contra tres opositores del gobierno por participar en una protesta “no autorizada”; para Amnistía Internacional, es otra señal de que las autoridades egipcias están endureciendo la represión de la libertad de expresión y reunión.

Los acusados, dos activistas del movimiento juvenil 6 de Abril – Ahmed Maher y Mohamed Adel– y el conocido bloguero Ahmed Douma, deberán cumplir tres años de prisión con trabajo y pagar una multa de 50.000 libras egipcias (7.185 dólares estadounidenses). El tribunal resolvió asimismo que deberán cumplir un periodo de libertad condicional de tres años al salir de prisión.

“Esta sentencia del tribunal de apelación supone un endurecimiento de la represión de la libertad de expresión y reunión, y es una señal más de la intolerancia creciente en Egipto frente a toda crítica legítima contra las autoridades”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.


“La represión no remite en Egipto. Quienes estuvieron en primera línea de la sublevación de 2011 ahora son encarcelados por una simple protesta pacífica.


“Los tres son presos de conciencia y nunca debieron ser juzgados. Deben ser puestos en libertad de inmediato y sin condiciones, y sus sentencias condenatorias deben ser anuladas.

Estos tres hombres son los primeros egipcios condenados a la cárcel por desafiar la legislación represiva sobre manifestaciones del país, aprobada en noviembre de 2013.

Asimismo, Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por los informes que indican que las fuerzas de seguridad golpearon a los hombres durante la vista de apelación y que Mohamed Adel y Ahmed Douma tenían señales de golpes en manos y piernas y en el abdomen. Mohamed Adel contó también a sus abogados que las fuerzas de seguridad lo habían golpeado en el momento de la detención y posteriormente bajo custodia.

Los abogados defensores dijeron a Amnistía Internacional que van a intentar impugnar la sentencia ante el Tribunal de Casación, la máxima instancia judicial de Egipto.