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Ataques contra periodistas y observadores de derechos humanos

Londres.- Ayer, 17 de abril, la libertad de prensa y los derechos humanos en Burundi sufrieron un duro golpe cuando unos treinta periodistas y observadores de los derechos humanos fueron detenidos (y algunos de ellos brutalmente golpeados) por agentes de policía tras una conferencia de prensa en Kinindo, Bujumbura.

 

La conferencia de prensa había sido convocada por Mathias Basabose, parlamentario del Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia - Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD).

 

Los periodistas no tuvieron ninguna dificultad para acceder al lugar donde se celebraba la conferencia pero, según los informes, desde el comienzo del acto había presentes miembros de la policía nacional y de los servicios de inteligencia.

 

Cuando la conferencia terminó, los policías pidieron a los periodistas que les entregaran sus cintas y equipo de grabación para poder comprobar la información. La condición era que todo el que lo hiciera podría abandonar el lugar.

 

Los periodistas se negaron a entregar su equipo. Uno de ellos, Charles Nshimiye, trató de salir para entregar sus cintas a sus colegas que esperaban fuera. Al parecer, un policía lo interceptó y lo agredió. Según los informes, a continuación el agente dio un paso atrás y apuntó a Nshimiye con su arma, pero la intervención de sus colegas le impidió disparar.

 

Al enterarse de la noticia, otros periodistas empezaron a llegar para investigar los informes sobre lo que estaba sucediendo. Se calcula que había unos 50 policías estacionados en el exterior para impedir la entrada al recinto. Según los informes, los policías golpearon a varios periodistas con las culatas de sus rifles Kalashnikov o con sus porras. Chantal Gatore, periodista de Radio Isanganiro, fue golpeada y llevada al hospital.

 

"La fuerza de la que hicieron uso los policías fue claramente excesiva, y constituye trato cruel, inhumano y degradante", ha manifestado Tawanda Hondora, responsable del Programa para África de Amnistía Internacional.

 

Los participantes en la conferencia de prensa permanecieron detenidos más de seis horas. Entre ellos había dos observadores de los derechos humanos de la Liga Iteka. 

 

Amnistía Internacional considera que estos sucesos constituyen un ataque a la libertad de prensa en Burundi y una violación del derecho a la libertad de expresión tal como aparece consagrado en las normas internacionales de derechos humanos, incluido el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establece claramente: "Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole [...] ".

 

"La prensa de Burundi debe poder actuar de forma libre e independiente, sin temor a represalias y con la protección total e incondicional de las autoridades burundesas", ha declarado Tawanda Hondora, responsable del Programa para África de Amnistía Internacional.

 

"Los periodistas contribuyen de forma fundamental a hacer una sociedad más abierta, justa y transparente al examinar y difundir de forma independiente las actividades y la actuación del gobierno. No deben ser silenciados mediante la intimidación."