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Amnistía Internacional pide el fin de las ejecuciones y que no se amplíe el uso de la inyección letal

Amnistía Internacional ha condenado enérgicamente hoy (3 de enero de 2008) la ampliación del programa de inyecciones letales en China y ha pedido a las autoridades de este país que aceleren la abolición de la pena de muerte.

 

“Esta medida es contraria al espíritu de la Carta Olímpica para los Juegos Olímpicos de Pekín, que sitúa la preservación de la dignidad humana en el centro del movimiento olímpico. No hay nada digno ni humano en el homicidio de personas a manos del Estado, sea cual sea el medio que emplee", ha declarado Catherine Baber, directora del programa de Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

 

Además, esta medida se ha adoptado pocas semanas después de que la Asamblea General de la ONU adoptase una resolución en la que pide la suspensión de las ejecuciones en todo el mundo.

 

Amnistía Internacional también emplaza a Jiang Xingchang, vicepresidente del Tribunal Supremo Popular, a que explique por qué la ejecución por inyección letal es más humana que la ejecución por fusilamiento.

 

 “La ampliación del programa de inyecciones letales hace caso omiso de la clara tendencia internacional de alejarse del uso de la pena de muerte e ignora los problemas intrínsecos a esta pena. Su aplicación arbitraria, las injusticias, como la ejecución de inocentes, y el carácter cruel e inhumano de la pena capital no se pueden resolver cambiando el método de ejecución", afirmó Baber.

 

Según Amnistía Internacional, la inyección letal como método de ejecución suscita motivos de preocupación concretos, como los siguientes:

 

•        Desvía la atención del sufrimiento inherente a la pena de muerte al insinuar que la muerte por inyección letal es humana. Las pruebas demuestran que puede causar convulsiones y una muerte prolongada y dolorosa.
•        La posibilidad de causar sufrimiento físico y mental con una aplicación chapucera.
•        La participación de personal sanitario en las ejecuciones. Prácticamente todos los códigos deontológicos profesionales en los que se menciona la pena de muerte se oponen a la participación de médicos y enfermeros.

 

Amnistía Internacional ha expresado su satisfacción por la revisión por parte del Tribunal Supremo Popular de todas las condenas a muerte impuestas en China (en vigor desde enero del 2007), que se espera desemboque en la reducción del número de ejecuciones. Aun así, la falta de transparencia en la aplicación de la pena capital en China hará imposible evaluar o verificar un cambio en el número de ejecuciones que se llevan a cabo.

 

“Las autoridades chinas deben adoptar medidas concretas hacia la abolición de la pena de muerte. Como primer paso, China debe hacer público la cifra real de personas ejecutadas y reducir radicalmente el número de delitos punibles con la pena capital. Sólo se podrá lograr un legado positivo para los Juegos Olímpicos de Pekín cuando se ponga fin al récord mundial de ejecuciones de China", afirmó Baber.