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Amnistía Internacional insta al ejército egipcio a que ponga fin a la tortura de detenidos

Un tanque rodeado de manifestantes que exigen la renuncia del presidente Mubarak, El Cairo, Egipto, 30 de enero de 2011. © Demotix / Mohamed Elmaymony

 

Londres.- Amnistía Internacional ha instado hoy al ejército egipcio a que adopte medidas para poner fin al uso de la tortura y otros malos tratos contra detenidos, a medida que se conocen nuevos datos sobre abusos.

 

El llamamiento se produce después de que algunos ex detenidos declarasen a Amnistía Internacional que fueron torturados con técnicas que incluyeron la flagelación y las descargas eléctricas, tras ser arrestados por miembros del ejército en los días previos a la dimisión del presidente Mubarak.

 

Las autoridades militares egipcias se han comprometido públicamente a crear un clima de libertad y democracia después de tantos años de represión por parte del Estado. Ahora deben hacer realidad sus palabras con medidas directas e inmediatas”, ha declarado Malcolm Smart, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

 

Las autoridades militares deben intervenir para poner fin a la tortura y otros abusos contra los detenidos que, según sabemos ahora, se vienen cometiendo bajo custodia militar.

 

Personas liberadas recientemente han declarado al equipo de investigación de Amnistía Internacional en Egipto que miembros de las fuerzas armadas emplearon palizas, flagelaciones y otras formas de tortura y malos tratos para intimidar a los manifestantes y obtener información sobre planes para las protestas.

 

Las autoridades deben dejar claro inmediatamente a todas las fuerzas de seguridad y miembros del ejército que no se tolerarán ni la tortura ni otros malos tratos, y que los responsables de estos abusos responderán de sus actos”, afirmó Malcolm Smart.

 

Un ex detenido, decorador de 29 años de la provincia de Gharbiya, al norte de El Cairo, dijo a Amnistía Internacional que unos soldados le torturaron el 3 de febrero en un anexo del Museo de Antigüedades Egipcias:

 

Me llamaron traidor y agente extranjero y me obligaron a quitarme la ropa salvo la ropa interior y a tumbarme boca abajo en el suelo. Luego me golpearon con un látigo y me pisotearon con botas la espalda y las manos. Me dieron puntapiés. Muchos otros detenidos que estaban ahí también fueron golpeados con un látigo”, dijo.

 

Después de ser interrogado por un hombre vestido de civil, el detenido, cuyo nombre no se da a conocer para proteger su seguridad, fue golpeado con una silla en la cabeza por un soldado, lo que le dejó inconsciente.

 

El ex detenido declaró a Amnistía Internacional que el 4 de febrero le trasladaron a otro centro, donde le sometieron a palizas y descargas eléctricas, y le amenazaron con violarlo, y luego le llevaron a una prisión militar en El Heikstep, al noreste de El Cairo, donde según su testimonio los soldados le propinaron palizas frecuentes hasta que fue puesto en libertad el 10 de febrero.

 

En otro caso, un estudiante de 18 años de El Cairo declaró a Amnistía Internacional que fue torturado en un lugar desconocido tras ser detenido por unos soldados cerca de la plaza Tahrir el 3 de febrero.

 

Me ataron las piernas con una cadena o una cuerda y me izaron, dejándome cabeza abajo. De vez en cuando me bajaban hasta un barril lleno de agua. Me ordenaron que confesara que había sido entrenado por Israel o Irán. Me dieron descargas eléctricas en el cuerpo y me desmayé”, declaró.

 

Amnistía Internacional también habló con familiares y amigos de dos hermanos de casi 30 años que siguen detenidos sin cargos en la prisión de Toa, al sur de El Cairo.

 

Detenidos el 30 de enero por la policía militar mientras llevaban panfletos de apoyo a las protestas, fueron recluidos en la Academia Militar Nasser, en el distrito cairota de Agouza, donde según afirman, les sometieron a flagelación y a descargas eléctricas.

 

Las autoridades deben revelar inmediatamente el nombre y el paradero de todos los detenidos y ponerles en libertad sin demora o acusarles formalmente de delitos reconocibles”, dijo Malcolm Smart.

 

Quienes están ahora en el poder deben garantizar que todas las denuncias de tortura y otros malos tratos se investigan sin demora y de forma exhaustiva e imparcial; que los funcionarios responsables de estos abusos comparecen ante la justicia, y que las víctimas reciben una reparación completa.

 

Información complementaria

 

El 12 de febrero, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas anunció que Egipto acataría los tratados internacionales de los que es parte. Egipto es parte de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes desde 1987.