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Amnistía Internacional cumple 40 años de acciones urgentes

Las acciones urgentes hacen que se movilicen miles de simpatizantes de Amnistía Internacional de todo el mundo. Estas personas se movilizan de inmediato para escribir en favor de alguien que corre un peligro inminente. © AI

Hace 40 años, Amnistía Internacional emitió la primera “acción urgente” de su historia desde las oficinas de Londres y ayudó a conseguir la liberación de un catedrático encarcelado en Brasil tras oponerse a la dictadura militar en el país.

Hoy, la técnica de la acción urgente es más importante que nunca.

En 1973, pedir a miles de personas de todo el mundo que escribieran una carta a un cargo público para reclamar la liberación de una persona era un concepto radical.  Hoy, la organización global de derechos humanos ya ha emitido miles de acciones urgentes y el envío de cartas, mensajes de correo electrónico, mensajes por fax y tuits en favor de alguien en situación de riesgo es un método de eficacia probada para obtener resultados.

Las acciones urgentes conllevan la movilización de los miles de simpatizantes de Amnistía Internacional que forman la Red de Acciones Urgentes, que escriben de inmediato para impedir que alguien sufra tortura u otros malos tratos, para conseguir la liberación de alguien o incluso para salvar la vida de alguien.

La primera Acción Urgente

La primera acción urgente se emitió el 19 de marzo de 1973 a raíz de la detención de Luiz Basilio Rossi, líder sindical además de catedrático de Economía de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil.

Se habían recibido preocupantes informes sobre la represión de los opositores políticos a la dictadura militar que ejercía el poder en Brasil en aquel momento. La noche del 15 de febrero de 1973, agentes de la policía militar armados con ametralladoras rodearon la vivienda de Luiz Basilio Rossi. El profesor fue detenido sin mediar explicación.

Su esposa fue obligada a permanecer en la casa, por lo que tuvo dificultades para avisar a alguien de la detención de su esposo. Finalmente pudo filtrar una nota a un vecino y la información llegó a las oficinas de Amnistía Internacional en Londres.

Preocupada ante los informes que indicaban que se estaba torturando a personas detenidas en Brasil, Tracy Ultveit-Moe, investigadora de Amnistía Internacional, pensó que era necesaria una acción radical para proteger al profesor Rossi. Ella promovió la idea de inundar de cartas repentinamente a las autoridades brasileñas para exigir información sobre Rossi y solicitar su liberación inmediata. Dio resultado.

Las cartas dieron pie a que su captor, el director de la Jefatura del Departamento de Seguridad y Orden Públicos, comentara lo siguiente a la esposa de Rossi: “Su esposo debe de ser más importante de lo que pensábamos, porque recibimos todas estas cartas de todo el mundo”.

El profesor Rossi quedó en libertad el 24 de octubre de 1973. Tras su liberación, Rossi afirmó que su liberación había sido posible gracias a los activistas de Amnistía Internacional. Dijo:

“Sabía que mi caso se había hecho público, sabía que ya no podían matarme. Entonces la presión sobre mí disminuyó y las condiciones mejoraron”.

Actualidad

Hoy día se emiten acciones urgentes para reclamar información sobre una persona que ha desaparecido, para pedir la liberación de alguien que ha sido erróneamente encarcelado o para intentar que se aplace una ejecución inminente.

Al poner el foco sobre un individuo, la tortura y la detención ilegal ya no pueden ocurrir en la sombra. Nuestros activistas arrojan luz sobre los abusos y es un método que sigue siendo tan importante como hace 40 años. Ya sea por un periodista en Libia, un abogado en China, alguien condenado a muerte en India o un médico en Bahréin, nuestra función es clara: hacer tanto ruido que no pueda ser ignorado.

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