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Amnistía Internacional condena los ataques contra la población civil

Londres.- Amnistía Internacional condena en los términos más contundentes los atentados con bomba perpetrados ayer contra dos autobuses cerca de la población de Bikfaya, zona cristiana de Líbano, al noreste de Beirut. Según la información recibida, al menos tres civiles han muerto y otros 20 han resultado heridos. Los ataques intencionados contra civiles no pueden justificarse nunca y sus autores demuestran un desprecio manifiesto por los principios más fundamentales de humanidad.

Estos ataques contra civiles, de consecuencias mortales, representan un empeoramiento de la cada vez más polarizada situación de seguridad en Líbano, y hace temer que el país se deslice hacia un nuevo conflicto, después de la guerra civil que sacudió el país durante el período comprendido entre 1975 y 1990. Durante ese conflicto se cometieron violaciones masivas de los derechos humanos, entre ellas alrededor de 17.000 desapariciones forzadas y el homicidio de miles de no combatientes.

Amnistía Internacional hace un llamamiento a los dirigentes políticos y de otros ámbitos del Líbano para que adopten urgentemente todas las medidas necesarias para garantizar que los homicidios del 13 de febrero de 2007 no se utilicen como licencia para perpetrar otros actos de violencia, y para que los autores de los ataques de ayer contra civiles sean detenidos y llevados ante la justicia sin dilación y con las garantías debidas, y sin recurrir a la pena de muerte.

Los atentados con bomba de ayer tenían la clara intención de exacerbar la tensión política reinante. Hoy se cumple el segundo aniversario del asesinato del ex primer ministro Rafiq al-Hariri, muerto junto con otras 22 personas en un atentado con coche bomba de enormes proporciones en Beirut. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas establecida tras el asesinato ha implicado a funcionarios sirios y libaneses, y los debates celebrados en torno a la propuesta de crear un tribunal internacional para procesar a los presuntos autores dio lugar a la dimisión de seis ministros del gobierno, lo que provocó una crisis política.

Desde principios de diciembre de 2006, miles de manifestantes encabezados por Hezbolá y el Movimiento Patriótico Libre mantienen en Beirut una protesta masiva y en buena parte pacífica para apoyar las exigencias de dar a estos dos partidos un papel más importante en el gobierno. En la semana del 24 de enero de 2007, diversos grupos políticos organizaron bloqueos de carretera armados en los que murieron alrededor de siete personas y decenas de otras resultaron heridas o fueron detenidas. El 21 de noviembre de 2006 en Beirut, Pierre Gemayel, ministro de Industria perteneciente al Partido de la Falange (Kataeb) murió a causa de los disparos efectuados por asesinos desconocidos.

Las tensiones en Líbano se intensificaron durante el período posterior a la guerra del verano entre Hezbolá y fuerzas israelíes, en la que murieron alrededor de 1.000 civiles libaneses y 43 civiles israelíes, y decenas de miles de casas e infraestructuras civiles libanesas fueron destruidas.

Amnistía Internacional exhorta a los dirigentes políticos a que acuerden un marco para abordar las cuestiones no resueltas que han exacerbado los agravios y las sospechas de fondo, incluidas las relacionadas con el tribunal internacional para procesar a los responsables del asesinato de al-Hariri, la composición de un nuevo gobierno y las próximas elecciones parlamentarias. Para que tales acuerdos resulten sostenibles, deberían ir acompañados tanto de la adopción en Líbano de reformas específicas del sistema de justicia que Amnistía Internacional ha solicitado reiteradamente, como de una solución de mayor alcance basada en el derecho internacional a la inestabilidad regional que sigue desestabilizando y generando violaciones de derechos humanos en Líbano. Amnistía Internacional hace un llamamiento a ambas partes implicadas en la peligrosa situación de Líbano para que no permitan otra escalada de violencia y los abusos de derechos humanos que ésta conlleva.