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Amenazan de muerte a activistas pro derechos humanos

Amnistía Internacional siente una gran preocupación por la seguridad de los activistas de derechos humanos que trabajan en la turbulenta provincia de Kivu Septentrional, en el este de la República Democrática del Congo, tras recibir información sobre lo que parece ser una campaña concertada de intimidación por parte de los servicios de seguridad locales.

 

Durante las últimas semanas, varios destacados activistas de la capital provincial, Goma, han recibido amenazas directas, incluidas amenazas de muerte, y algunos se han visto obligados a ocultarse o abandonar el país. Según los informes recibidos, los autores de las amenazas son miembros del aparato de seguridad local vinculado con fuerzas disidentes de la Unión Congoleña para la Democracia-Goma opuestas al gobierno central.

 

 "Los dirigentes de la Unión Congoleña para la Democracia-Goma y del gobierno deben garantizar la seguridad de los defensores de los derechos humanos congoleños y permitir que desempeñen su labor sin trabas –dice el Dr. Kolawole Olaniyan, director del Programa Regional para África de Amnistía Internacional–. Por su parte, el Comité Internacional de Apoyo a la Transición y la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) deben interceder ante las autoridades congoleñas para asegurar que se ponga fin a esta campaña de intimidación."

 

El 6 de enero, el director general de la organización de derechos humanos Acción Social para la Paz y el Desarrollo abandonó Goma tras pasar varios días oculto. Había recibido amenazas telefónicas anónimas, y unos agentes de los servicios de seguridad lo habían visitado en su domicilio. Le dijeron: “Te has convertido en un político. Ten cuidado, porque te arriesgas a pagar un precio muy alto”. El 29 de diciembre, unos desconocidos trataron de forzar la puerta de su casa.

 

Otro defensor de los derechos humanos, director general del Centro de Investigación sobre el Medio Ambiente, la Democracia y los Derechos Humanos, también huyó tras recibir reiteradas amenazas telefónicas. Uno de sus interlocutores le advirtió abiertamente: “Si crees que estás protegido, te equivocas. Tenemos planeado matarte”. El 3 de enero tres hombres que, según se cree, eran agentes de los servicios de inteligencia militar locales, habían ido a su barrio para averiguar entre los vecinos dónde estaba su casa.

 

Un tercer activista, portavoz de un colectivo de organizaciones de derechos humanos, se vio obligado a huir tras recibir repetidas amenazas. En una llamada telefónica le dijeron: “Vamos a hacerte callar para siempre”. El 31 de diciembre, mientras estaba ausente, tres hombres armados visitaron su casa y exigieron que se les informara de su paradero.

 

Estas últimas amenazas parecen haber sido motivadas por dos informes firmados por una serie de activistas y organizaciones de derechos humanos de Kivu Septentrional, entre ellos los arriba mencionados. En estos informes se ofrecían detalles sobre recientes operaciones de distribución de armas a civiles en Goma y otras partes de Kivu Septentrional y se denunciaba la creciente violencia y polarización étnica en la provincia. Representantes de la sociedad civil informaron a representantes del Comité Internacional de Apoyo a la Transición y a una comisión del gobierno congoleño sobre las conclusiones expuestas en los dos documentos. Según la información recibida, las fuerzas de seguridad locales han tratado de localizar los domicilios particulares de todos los signatarios de los informes.

 

Información complementaria

Las amenazas más recientes forman parte de un cuadro general de intimidación que ha venido afectando a Kivu Septentrional desde hace tiempo. A finales de noviembre, otro destacado defensor de los derechos humanos y abogado fue detenido e interrogado durante varias horas por soldados del centro de detención “T2” de los servicios de inteligencia militar de Goma. Los soldados le reprocharon asistir a “demasiadas reuniones” y le quitaron su teléfono móvil. Un comerciante, Balyana Kivuruga, detenido junto con él, fue sometido a una paliza brutal. Otros activistas han denunciado amenazas y otras formas de intimidación.

 

La campaña de intimidación se está librando en el contexto de un creciente quebrantamiento del orden público y un número cada vez mayor de ataques contra civiles en la provincia de Kivu Septentrional, donde las fuerzas disidentes de la Unión Congoleña para la Democracia-Goma se han resistido por la fuerza a la imposición de la autoridad central. Se han distribuido armas entre extremistas y miembros de milicias civiles locales, y los dirigentes de las distintas facciones han avivado deliberadamente las tensiones entre comunidades. Los combates librados en la provincia entre las fuerzas disidentes y las fuerzas gubernamentales han provocado el desplazamiento interno de millares de personas, y decenas de civiles han sido víctimas de homicidio ilegítimo a manos de diferentes fuerzas, incluidas al menos 30 personas asesinadas el 17 de diciembre en Buramba por las fuerzas disidentes de la Unión Congoleña para la Democracia-Goma. Asimismo, se ha denunciado que desde principios de noviembre aproximadamente 20 personas han perdido la vida en Goma a manos de pistoleros sin identificar.

 

Recientemente, los activistas dedicados a los derechos humanos y el desarrollo en otras provincias de la República Democrática del Congo también han sido blanco de ataques, por ejemplo, en Katanga, donde han sido objeto de amenazas tras oponerse a las actividades de una empresa minera local que amenazaban con contaminar el suministro de agua potable, y en Ituri, donde, el 24 de diciembre, Furabo Mangana, trabajador de Pax Christi, murió por disparos de milicias.