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Al menos ocho manifestantes han muerto tras la represión de las últimas manifestaciones

Más de 10.000 manifestantes se reunieron en un campamento de protesta en las inmediaciones de la Universidad de Saná. © Giulio Petrocco/Demotix

Londres.- Amnistía Internacional ha instado a las autoridades yemeníes a identificar y procesar a los miembros de las fuerzas de seguridad responsables del homicidio de al menos ocho manifestantes contrarios al gobierno durante el fin de semana.

El sábado 2 manifestantes murieron y más de 1.000 resultaron heridos en la capital, Saná, cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los miembros de un campamento de protesta mientras celebraban la oración de madrugada, al tiempo que, según indican los informes, "matones" progubernamentales atacaban a las ambulancias que trataban de atender a los heridos.

Al menos otros seis manifestantes murieron el sábado y el domingo tras ser tiroteados en las ciudades de Adén y Al Mukalla, con lo que la cifra total de víctimas mortales entre los manifestantes desde que comenzaron las peticiones de reforma en el país el mes pasado asciende al menos a 40.

Resulta preocupante que las fuerzas de seguridad yemeníes parezcan perseguir a los manifestantes de manera que consigan causar el mayor número posible de muertes y lesiones graves”, ha declarado Philip Luther, director adjunto del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Atacar a los manifestantes cuando están en situación de mayor vulnerabilidad, como durante la oración, e impedir después al personal médico que haga su trabajo demuestra que las fuerzas de seguridad actúan por encima de la ley.

La violencia estalló en Saná a primera hora de la mañana del sábado, cuando la policía atacó a los manifestantes que participaban en la oración con munición real, porras y gases lacrimógenos.

Al menos 20 personas resultaron heridas de bala, mientras "matones" vinculados a las fuerzas de seguridad impedían temporalmente a las ambulancias entrar en el campamento de protesta, a consecuencia de lo cual un vehículo quedó destrozado.

El sábado y domingo, en Adén y Al Mukalla, perdieron la vida al menos seis personas que participaban en las protestas de solidaridad con los manifestantes a los que se había atacado en Saná.

Un muchacho de 14 años murió a causa de los disparos efectuados por las fuerzas de seguridad en Al Mukalla. Al menos cinco personas perdieron la vida en la zona de Dar Saad, Adén.

Activistas que participaban en la protesta de Saná contaron a Amnistía Internacional que las fuerzas de seguridad habían abierto fuego sin que mediase provocación alguna.

Un estudiante, que formaba parte del campamento de protesta, declaró: “El viernes por la noche comenzamos a sospechar que las fuerzas de seguridad se preparaban para atacarnos después de que hubiesen aumentado su presencia en la zona. Comenzamos a corear ‘Es pacífico, es pacífico’, pero nos atacaron más tarde, cuando estábamos rezando”.

Los disturbios de Yemen no dan señales de remitir, más bien al contrario, los sucesos del fin de semana indican que la represión de los manifestantes por parte del gobierno se está intensificando”, ha señalado Philip Luther.

Las autoridades yemeníes deben controlar a las fuerzas de seguridad y hacer que las personas responsables de estas despiadadas actuaciones policiales rindan cuentas de sus actos.