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Cuarto aniversario de la oleada represiva de 2003

Al menos 65 personas siguen encarceladas por expresar sus ideas

Miembros de Amnistía Internacional, durante el acto simbólico celebrado en Madrid para pedir la libertad de los presos de conciencia en Cuba. Foto: Rocío Carneros.

Madrid.- Con la mirada internacional y mediática casi exclusivamente puesta en la salud de Fidel Castro y en la sucesión al poder en Cuba, al menos 65 presos de conciencia siguen encarcelados en Cuba por el ejercicio pacífico de sus derechos.

Algunos, como Francisco Chaviano, desde hace 13 años. La mayoría del grupo fue encarcelada el 18 de marzo de 2003 -cuando las autoridades cubanas detuvieron a decenas de opositores al régimen, sometieron a juicios sumarios a 75 de ellos y los condenaron rápidamente a penas de hasta 28 años de prisión-  y algunos de los más recientes fueron detenidos en julio 2005 precisamente por pedir ante la embajada de Francia en La Habana la libertad de los presos políticos en Cuba.

Actualmente, Amnistía Internacional reconoce a 65 personas encarceladas como presos de conciencia. En el cuarto aniversario de la oleada represiva de 2003 y junto a las “Damas de Blanco”-formada por las mujeres y familiares de los detenidos-, la organización pide a las autoridades cubanas que pongan en libertad a todos los presos de conciencia de forma inmediata e incondicional.

La organización también insta a las autoridades cubanas a que revoquen todas las leyes que restringen las libertades de expresión, reunión y asociación, y que pongan fin a todas las acciones destinadas a hostigar e intimidar a disidentes, periodistas y defensores y defensoras de los derechos humanos.

Amnistía Internacional ha pedido el levantamiento del embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba, ya que perjudica gravemente la capacidad de la población cubana para disfrutar toda una gama de derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho a la alimentación, a la salud y a unas condiciones higiénicas, lo cual afecta en particular a los sectores de población más débiles y expuestos.

“Aunque las autoridades han realizado esfuerzos considerables para garantizar el acceso de los cubanos a la educación y la atención médica, y el embargo perjudica estos esfuerzos, éste no puede utilizarse como pretexto para violar los derechos humanos de los cubanos”, afirma Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.

Detenidos por ejercer sus derechos

Las actividades por las que han sido detenidos estos presos de conciencia incluyen, por ejemplo, realizar actividades y reuniones para pedir la libertad para los presos políticos y de conciencia (Eduardo Díaz Fleitas – condenado a 21 años) o redactar artículos sobre diversos temas de la vida cotidiana (Normando Hernández González – condenado a 25 años). En el juicio de Iván Hernández Carillo (condenado a 25 años) se presentaron como pruebas acusatorias un ordenador supuestamente enviado desde Estados Unidos y facturas de dinero supuestamente recibido para su biblioteca privada.

Últimos liberados
Amnistía Internacional se alegra de la puesta en libertad en febrero de dos presos de conciencia -el abogado René Gómez Manzano y el bibliotecario Julio César López Rodríguez- e insta a las autoridades cubanas a hacer lo propio de forma inmediata con los 65 restantes.

Ciberacción
La organización ha lanzado a través de la web www.actuaconamnistia.org una ciberacción para que cualquier persona pueda sumarse a esta petición de libertad inmediata e incondicional para los presos de conciencia en Cuba mediante una carta dirigida a Raúl Castro, Presidente Interino de Cuba.

Información adicional

Amnistía Internacional también mantiene preocupaciones de derechos humanos en Cuba por las detenciones arbitrarias que se practican prácticamente a diario; por la reclusión sin cargos ni juicio a personas por el mero hecho de sospechar que participan en actividades contrarrevolucionarias; por las condenas injustas que se dictan contra disidentes o detractores del régimen; por el acoso, intimidación y actos de repudio de aquellos que se oponen al gobierno; y por el mantenimiento de la pena de muerte en Cuba, donde al menos 40 personas siguen condenadas a la pena capital a pesar de que no se aplica desde abril de 2003.