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Nuevas estadísticas anuales de Pena de Muerte en el Mundo

AI documenta 1.146 ejecuciones en 28 países en 2003

Ginebra.- La abolición de la pena de muerte en la legislación o en la práctica en más de la mitad de los países del mundo ha preparado el terreno a los Estados restantes, que continúan violando el derecho a la vida, ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

 

Con motivo de la publicación de sus estadísticas sobre las ejecuciones llevadas a cabo en todo el mundo durante 2003, Amnistía Internacional ha pedido a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que tome medidas enérgicas contra la pena de muerte en su periodo anual de sesiones, que se celebra actualmente en Ginebra, y que inste a poner fin a todas las ejecuciones.

 

En una resolución adoptada el año pasado, la Comisión de Derechos Humanos pidió a los países que seguían aplicando la pena capital que declararan una suspensión de las ejecuciones. En el actual periodo de sesiones está previsto examinar una resolución similar. Amnistía Internacional ha instado a todos los Estados a apoyarla.

 

La organización ha pedido también a la Comisión que reitere su oposición a la imposición de la pena de muerte a personas que eran menores de 18 años en el momento de cometerse el delito del que fueron declaradas culpables. En 2003 se ejecutó, en China y Estados Unidos, a dos personas de esta condición.

 

Las estadísticas publicadas por Amnistía Internacional revelan que China, Irán, Estados Unidos y Vietnam llevaron a cabo el 84 por ciento de las 1.146 ejecuciones de que se tuvo noticia en 2003. En total fueron 28 los países donde hubo ejecuciones.

 

En China, los datos limitados e incompletos a que tuvo acceso Amnistía Internacional indican que en 2003 fueron en ejecutadas al menos 726 personas, pero se cree que la cifra real fue mucho mayor. Un destacado legislador chino sugirió en marzo de 2004 que en su país se ejecuta a “casi 10.000” personas al año. En Irán se llevaron a cabo al menos 108 ejecuciones; en Estados Unidos, 65, y en Vietnam, al menos 64.

 

De acuerdo con la información de que dispone Amnistía Internacional, al menos 2.756 personas fueron condenadas a muerte en 2003 en 63 países distintos, pero la verdadera cifra fue, sin duda, mayor.

 

Las estadísticas de Amnistía Internacional revelan también que al final de 2003 habían abolido la pena de muerte para todos los delitos 77 países. El pasado enero, el Parlamento de Samoa aprobó un proyecto de ley por el que se abolía la pena de muerte, y en marzo un real decreto condujo también a su abolición en Bután.

 

"Las cifras de este año muestran que, aunque la mayoría de los países siguen la tendencia abolicionista, algunos prefieren seguir en el lado equivocado de la línea divisoria de la justicia", ha manifestado Amnistía Internacional.

 

"Los países que siguen aplicando la pena de muerte por su supuesto valor disuasorio especial contra la delincuencia no tienen en cuenta que no hay estudios científicos que demuestren tal efecto.”

 

En Canadá, por ejemplo, la tasa de homicidios por 100.000 habitantes ha descendido un 40 por ciento desde la abolición de la pena de muerte para el asesinato en 1975.

 

Además, la pena capital entraña siempre el riesgo de que se ejecute a un inocente.

 

Desde 1973, 113 condenados a muerte han sido puestos en libertad en Estados Unidos por haberse encontrado pruebas de que eran inocentes de los delitos por los que habían sido condenados. Algunos estuvieron a punto de ser ejecutados tras pasar años condenados a muerte. Algunos elementos recurrentes en sus casos eran: mala conducta del fiscal o la policía, uso de confesiones, pruebas físicas o testimonios de testigos poco de fiar y asistencia letrada inadecuada. Otros presos han sido ejecutados a pesar de existir serias dudas sobre su culpabilidad.

 

“Es hora de que todos los gobiernos cumplan sus obligaciones internacionales. La pena de muerte es la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante y constituye una negación flagrante del derecho a la vida”, ha manifestado Amnistía Internacional.