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Agente de policía declarado culpable de matar a manifestante del parque Gezi

Velas encendidas por las víctimas de las protestas del parque de Gezi © AP Photo / Vadim Ghirda

El agente de policía Ahmet Þahbaz fue declarado culpable el 3 de septiembre por un tribunal de Ankara del homicidio de Ethem Sarýsülük, manifestante del parque Gezi, tras un juicio que adoleció de demoras e irregularidades de procedimiento. Es la primera declaración de culpabilidad tras las cuatro muertes causadas por el uso abusivo de la fuerza por la policía durante las protestas que recorrieron Turquía en el verano de 2013; continúan los juicios en relación con otras dos muertes y no ha concluido todavía una investigación sobre la cuarta.

El agente de la policía antidisturbios que disparó contra Ethem Sarýsülük fue declarado culpable de homicidio intencionado por el Tribunal Penal número 6 de Ankara. La cadena perpetua fue conmutada por siete años y nueve meses de prisión tras aplicarse reducciones. Un abogado que representaba a la familia de Ethem Sarýsülük condenó la indulgencia de la condena y juró que presentará un recurso.

Ethem Sarýsülük recibió un disparo en la cabeza con munición real el 1 de junio de 2013 durante una manifestación en apoyo de las protestas del parque Gezi que habían comenzado los días previos en Estambul y se propagaron por todo el país en las semanas siguientes. Sarýsülük murió el 14 de junio de 2013 como consecuencia de las heridas que sufrió.

La declaración de culpabilidad se ha dictado a pesar de varias deficiencias durante la fase de investigación y juicio. Los fiscales esperaron una semana antes de realizar una investigación en la escena del crimen y dos semanas antes de interrogar al agente de policía responsable del disparo, pese a que nunca existieron dudas sobre su identidad. Tras incoarse el procesamiento, el tribunal intentó detener el juicio aduciendo que las autoridades no habían concedido permiso para juzgar a un funcionario por un acto cometido en el desempeño de sus funciones; después, hizo un intento ilegítimo de no juzgar el caso tras ser acusado de parcialidad por los abogados de la familia de Sarýsülük.

El cargo inicial de “causar la muerte superando los límites de la legítima defensa” no se elevó al cargo de “posible homicidio intencionado mediando provocación injusta” hasta el juicio, como consecuencia de las abrumadoras pruebas presentadas, entre ellas imágenes de vídeo desde diferentes ángulos de los momentos que rodearon el disparo que fueron presentadas en el tribunal por los abogados de la familia de Sarýsülük.

En su sentencia, el tribunal falló que el agente de policía Ahmet Þahbaz había sido provocado “intensamente” por manifestantes que lanzaban piedras a la policía.

En la inmensa mayoría de las denuncias de uso abusivo de la fuerza por parte de la policía, los casos ni siquiera han llegado a juicio. Cuando ha transcurrido más de un año desde que las protestas recorrieron Turquía, las investigaciones criminales se han cerrado sin resultados o continúan estancadas sin avances dignos de mención en la identificación de los responsables.

La impunidad de que disfrutan los agentes de policía que hicieron uso arbitrario y abusivo de la fuerza, violando las normas internacionales de derechos humanos, representa una severa crítica de la falta de reconocimiento y aprendizaje por parte de las autoridades de las políticas abusivas que se aplicaron durante las protestas del parque Gezi.

El juicio sobre el homicidio de Ethem Sarýsülük es uno de los sólo tres juicios de agentes de policía que presuntamente mataron a manifestantes durante las protestas del año pasado en el parque Gezi. Permanece el riesgo de impunidad por los gravísimos abusos contra los derechos humanos cometidos por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley durante las protestas, abusos que condujeron a la muerte de otras tres personas y causaron heridas a un número incalculable.

La rendición de cuentas por los muchos abusos cometidos durante las protestas del parque Gezi no puede lograrse mediante la condena de un único agente. Las autoridades turcas deben dar una conclusión rápida y justa a los muchos cientos de denuncias que continúan pendientes de resolución.