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Activistas rusos encarcelados por reclamar libertad de reunión

Boris Nemtsov, ex viceprimer ministro de Rusia, es uno de los detenidos por exigir el respeto a la libertad de reunión en su país. Fuente: Foro Económico Mundial.

Londres.- Amnistía Internacional ha pedido la libertad inmediata de tres activistas rusos de la oposición, detenidos en Moscú después de una concentración pacífica autorizada a favor de la libertad de reunión, y condenados posteriormente a detención administrativa.

Boris Nemtsov, ex viceprimer ministro, y los activistas de la oposición Ilia Iashin y Konstantin Kosiakin, fueron detenidos, junto con unas 70 personas más, en una concentración celebrada en el centro de Moscú el 31 de diciembre de 2010, la más reciente de una serie de concentraciones que se convocan  periódicamente en la capital rusa para pedir que se respete el derecho a la libertad de reunión.

El 2 de enero de 2011, los tres detenidos fueron condenados a 15, 5 y 10 días de detención administrativa, respectivamente, por desobedecer presuntamente las instrucciones de la policía, a pesar de que testigos presenciales de los hechos informaron de que no habían obstruido la actuación de los agentes.

Una vez más, las autoridades rusas incumplen su obligación de proteger el derecho a la libertad de reunión, garantizado en la Constitución rusa”, ha declarado Andrea Huber, directora adjunta del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

La organización les considera presos de conciencia, detenidos sólo por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de reunión y de expresión.

Amnistía Internacional ha expresado también su preocupación por los informes que indican que en el juicio se vulneraron las normas internacionales sobre imparcialidad. En el juicio de Boris Nemtsov, el juez denegó la solicitud de los abogados de la defensa de interrogar a dos policías y de presentar pruebas en vídeo que mostraban a su cliente marchándose pacíficamente del lugar.

Según informes, el tribunal basó su declaración de culpabilidad en las declaraciones de los dos policías e hizo caso omiso de las realizadas por trece testigos de la defensa.    

Algunos de los manifestantes detenidos denunciaron también que la policía había inventado las circunstancias en que se habían practicado las detenciones.

Las autoridades rusas hacen caso omiso sistemáticamente de las normas sobre imparcialidad procesal, lo que convierte estos tribunales en ‘tribunales canguro’ (tribunales irregulares y arbitrarios) que dictan condenas de motivación política”, añadió Andrea Huber.

Hace casi dos años que un grupo de manifestantes a favor de la libertad de reunión se congregan en la Plaza de Triumfalnaya, en el centro de Moscú, el día 31 de cada mes, para llamar la atención sobre el artículo 31 de la Constitución rusa, que protege el derecho a la libertad de reunión.

En octubre de 2010, el nuevo alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, autorizó la protesta por primera vez. Según informes, en el otro extremo de la plaza se celebró otra protesta no autorizada.

Los manifestantes reclamaron libertad de expresión y de reunión, y la dimisión del primer ministro Vladimir Putin. También llevaban pancartas pidiendo la libertad del destacado empresario Mikhail Khodorkovsky, conocido crítico del Kremlin que el 27 de diciembre de 2010 fue declarado culpable de blanqueo de dinero.

Más de 50 personas fueron detenidas en una concentración similar celebrada en San Petersburgo, que no había sido autorizada.