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Grecia: La esperanza ha desaparecido

© Amnesty International (Foto: Richard Burton)
© Amnesty International (Foto: Richard Burton)

En 2015, la crisis global de refugiados pasó a estar en primer plano en Europa como nunca antes.

Desarraigados por la persecución y los antiguos y nuevos conflictos, miles de hombres, mujeres, niños y niñas recurrieron a Europa como lugar seguro.Transcurrido un año –tras el cierre sucesivo de fronteras–, las imágenes de miles de personas caminando penosamente por los Balcanes han desaparecido. Sin embargo, la crisis humanitaria no lo ha hecho. Casi 60.000 personas refugiadas y migrantes están atrapadas en Grecia, la mayoría de ellas en condiciones atroces.El resultado es un sufrimiento inmenso y evitable.

Descárgate el informe: Nuestras esperanzas hechas añicos

Imagen de las tiendas de campaña en el campo de refugiados de Softex, cerca de Salónica.
El campo de refugiados de Softex está situado cerca de Salónica. Alberga a más de 1.800 personas procedentes de Siria, Irak, Afganistán y Marruecos, de las que 500 son menores de edad. Dividida en secciones con alambrada de espino, parece una prisión. La gente teme por su seguridad. Todos los días hay episodios de violencia, y las mujeres viven con el temor a la agresión. © Amnistía Internacional/Richard Burton

Almacén de personas refugiadas

Más de 47.000 personas refugiadas y migrantes, entre ellas jóvenes, ancianos y ancianas, personas con problemas graves de salud o discapacidad y mujeres embarazadas, están atrapadas en territorio continental de Grecia.

Viven en condiciones atroces, durmiendo en el suelo durante meses. El día a día de muchas de ellas está marcado por una constante inseguridad, incluso para conseguir suficiente comida.

Otras 13.100 personas llegaron a las islas griegas tras la aplicación en marzo de 2016 del acuerdo migratorio entre la Unión Europea (UE) y Turquía. Están atrapadas en campos superpoblados y viven en condiciones espantosas mientras esperan las decisiones sobre sus solicitudes de asilo.

No hay un sistema eficaz de identificación de las personas vulnerables, tales como mujeres embarazadas, ancianos y ancianas, víctimas de la tortura, personas con discapacidad o menores no acompañados, y muchas de ellas no están recibiendo los servicios especializados que necesitan, lo que aumenta aún más su situación de riesgo.

Las condiciones y la incertidumbre sobre el futuro alimentan las tensiones que han estallado con violencia en algunos campos. La seguridad es especialmente preocupante para las mujeres y las niñas, debido al escaso alumbrado, la falta de aseos y duchas separadas que se puedan utilizar con seguridad.

“Huí de la guerra para encontrarme con la guerra aquí”. Salwa al Aji tiene 38 años y es una maestra de Damasco que ahora vive en el campo de Softex. Viajó con tres de sus hijos y con su esposo, que no puede caminar debido a una hernia discal. Ha intentado ayudar a montar una escuela en el campo, pero no hay libros, y además tiene miedo de las peleas que estallan a diario. Nos dijo: “Yo no quería irme de Siria, pero nuestra casa fue destruida... Mi esposo está muy enfermo y necesita una operación, pero aquí no pueden hacérsela”.

© Amnistía Internacional/Richard Burton

Una crisis evitable

Esta crisis sólo se puede solucionar de forma duradera si otros gobiernos europeos comparten responsabilidades. Existen mecanismos para hacerlo, pero deben aplicarse.

La Unión Europea cuenta con normas de reagrupación familiar para reunir a las personas refugiadas con familiares que ya estén en Europa.

Se pueden conceder visados por razones humanitarias.

En 2015, los Estados miembros de la UE acordaron un programa de reubicación temporal para admitir a solicitantes de asilo de forma más equilibrada entre los países y aliviar la presión que sufren los Estados que están en primera línea, como Grecia.

Sin embargo, los gobiernos europeos –la mayoría de ellos– paralizan los esfuerzos por implementar con prontitud estas medidas o se oponen a ellos de forma activa.

Recomendaciones

Los gobiernos europeos deben aplicar sin dilación las siguientes medidas:

  • Aumentar el número de plazas de reubicación ofrecidas, de forma acorde con las actuales necesidades de Grecia, aceptar las solicitudes de reubicación y ampliar el alcance del programa para incluir a todas las personas solicitantes de asilo.
  • Establecer procedimientos de reagrupación familiar accesibles, públicos y agilizados para que las personas atrapadas en Grecia se reúnan rápidamente con los familiares cercanos que tengan en otros países europeos.
  • Dar acceso, por ejemplo mediante visados por razones humanitarias, a solicitantes de asilo que necesiten atención especial con urgencia.
  • Mejorar el sistema de asilo y de acogida en Grecia –y garantizar el acceso a la protección efectiva– es una tarea necesaria que corresponde a las autoridades griegas.
  • Con el apoyo de la UE, Grecia debe proporcionar urgentemente alojamiento adecuado. Esto incluye la atención médica y especializada que se requiera, instalaciones de saneamiento separadas para hombres y mujeres, y garantizar la seguridad de las personas refugiadas mediante un acceso efectivo a la justicia.
En imagen, Ismael que tiene tres años de edad y vive en una tienda de campaña en el exterior del antiguo aeropuerto de Elliniko, en Atenas, con su padre, su madre y dos hermanos mayores.
Ismael tiene tres años de edad y vive en una tienda de campaña en el exterior del antiguo aeropuerto de Elliniko, en Atenas, con su padre, su madre y dos hermanos mayores. La familia huyó de la guerra en Afganistán. Niños y niñas como Ismail pasan la mayor parte del tiempo en el exterior de este edificio abandonado, que está lleno de peligros en materia de seguridad e higiene. © Amnistía Internacional/Giorgos Moutafis

Incumplimiento de los compromisos de reubicación

66.400

personas refugiadas que Europa prometió admitir en dos años.

Unas 4.000

personas refugiadas reubicadas durante el primer año.

6%

reubicaciones prometidas que Europa ha cumplido.

Ahmed y Aliye de Alepo (Siria), atrapados en Idomeni (Grecia)
Pensábamos que Europa nos daría libertad. Éste no es el trato que esperábamos.