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Actuamos por los derechos humanos en todo el mundo
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Valentina Cherevatenko © Ángel Gonzalo/AI

Valentina Cherevatenko, figura del equipo más #Valiente del Mundial de Rusia

Por Amnistía Internacional,

"Mi ciudad, Novocherkassk, es mi vida. En mi último año de escuela quería abandonar la ciudad pero después de haberlo hecho, me di cuenta de que la ciudad no me dejaba irme. Este es mi hogar. Algunos lugares de la ciudad son profundamente simbólicos como la Plaza del Palacio, donde en 1962 las tropas dispararon contra los trabajadores que protestaban pacíficamente por la escasez de comida y suministros. Una lápida conmemorativa en la Plaza del Palacio recuerda lo que ocurrió y hay una exposición permanente que relata la historia de la represión en el cercano Museo del Palacio de Atamán.

Aunque los sucesos de 1962 afectaron prácticamente a todas las familias de la ciudad, no ha sido  un tema de conversación abierta hasta hace 10 o 15 años. Incluso mi madre me contó, hace solo cinco años, que ella acudió a la Plaza con un grupo de negociadores y que no sufrió ningún daño por pura suerte. De alguna manera, yo también fui parte de los sucesos y es por ello por lo que decidí convertirme en defensora de los derechos humanos.

Mujeres del Don comenzó como una organización social en apoyo de las personas que lo estaban pasando muy mal tras la caída de la URSS a comienzos de los años 1990. Fue una época de colapso total, en la que los sectores marginados tuvieron grandes dificultades para sobrevivir. Vimos a grandes familias, a madres solteras, a abuelas que criaban a sus nietos huérfanos, todos ellos viviendo tiempos difíciles y decidimos ayudarlos. Entonces no pensábamos que esto fuese trabajar por los derechos humanos. Desde el primer momento, decidimos que nuestra organización ayudaría a todo el mundo. Se nos podía contactar en cualquier momento por teléfono. Antiguos prisioneros, cuyos derechos estaban siendo vulnerados por las fuerzas del orden, pudieron recurrir a nosotras en busca de ayuda.

Nuestros proyectos a largo plazo incluyen casos de defensa de los derechos humanos, resolución de conflictos y apoyo a personas en áreas con conflictos armados en curso.

El conflicto armado en Chechenia de los años 1990 me afectó profundamente. Me di cuenta de que algo así no debería estar pasando y fue entonces cuando comenzamos nuestros programas de rehabilitación. También quisimos ayudar a las mujeres y defender sus derechos, ya que durante las guerras de Chechenia y sus postrimerías, la violencia contra las mujeres alcanzó unas  proporciones enormes. El otoño pasado, recibimos una nueva ola de denuncias por parte de mujeres que estaban  sufriendo violencia de género. Aunque no pueda afirmar categóricamente que esto se deba a la decisión del parlamento de Rusia de despenalizar la violencia doméstica, es un hecho que el número de quejas ha crecido desde entonces.

No hace tanto nos contactó una mujer cuyo marido trabaja en una institución de enseñanza superior.  La había golpeado de tal manera que necesitó cirugía como resultado del daño en sus órganos internos. Lo abandonó. Nuestros psicólogos pasaron mucho tiempo trabajando con ella. Pero un tiempo después volvió con él, y vino de nuevo aquí cuando su marido golpeó a su hijo tan fuerte con la hebilla del cinturón que le dejó cicatrices. Acudió a la policía pero ésta se negó a iniciar un proceso penal contra su marido. Cuando hablamos con ella pudimos ver hasta qué punto había llegado el maltrato hacia ella y sus hijos, por ejemplo, cuando decidió pegar el orinal con cinta adhesiva a su hijo pequeño para que así aprendiera a usarlo.

Desde mi punto de vista, el aumento del comportamiento agresivo en nuestra sociedad está afectando a las familias incluso más que la decisión de despenalizar la violencia doméstica. La situación con Ucrania ha dividido de forma catastrófica a nuestra sociedad entre aquellos que proclaman "¡Crimea es nuestra!" y quienes de forma discreta dicen "no". Sus protestas tranquilas provocan el estallido de agresiones por parte de la otra mitad. Necesitamos encontrar las herramientas apropiadas para parar esta escalada mientras que a su vez conseguimos mostrar la otra cara de la moneda. Esto es increíblemente difícil y requiere un esfuerzo tremendo, sobre todo en la región en la que vivo. Aquí en Rostov tenemos ahora un monumento a los defensores del Donbass (voluntarios prorrusos que lucharon en Ucrania oriental- Amnistía Internacional). En estas circunstancias, siempre vas a ser un enemigo, es algo que ya hemos experimentado.

Hace año y medio, miembros del Consejo Presidencial para los Derechos Humanos vinieron a nuestra oficina con el objetivo de saber qué estaba pasando aquí y para concertar una reunión para debatir los temas a los cuales la sociedad civil local se estaba enfrentando. Todo el mundo supo de su visita, desde el gobierno de la región de Rostov a la administración local de Novocherkassk. Cuando llegaron los miembros del  Consejo Presidencial para los Derecho Humanos, un grupo de manifestantes se concentró fuera de nuestra oficina, eran miembros del  llamado Movimiento de Liberación Nacional. Después, llegaron los cosacos, que se quedaron a unos metros de la oficina agitando banderas, gritando e intentando llamar la antención de los transeúntes. Un reportero de Slavic News que cubría la manifestación se refirió a mí como una enemiga del pueblo. También hizo un vídeo y lo colgó en internet.


Un equipo de 11 activistas de Amnistía Internacional lanzaron 100 balones de fútbol cerca de la embajada rusa en Bruselas para pedir la liberación de Oyub Titiev y la protección y reconocimiento de defensores y defensoras de derechos humanos rusas. © CAMZZI

Pero muchas personas nos han apoyado siempre. Por ejemplo, cuando rompieron las ventanas de nuestra oficina y pintaron graffitis en las paredes, un empresario paró y entró a preguntar qué había sucedido. Le contamos lo ocurrido y media hora después el cristal había sido reemplazado y yo pude volver a trabajar en mi despacho. También vienen personas mayores y dejan pequeñas aportaciones en nuestra pequeña caja de donaciones. Siempre hay calderilla y alguna vez billetes de 100 o 500 rublos. Recibir ayuda de este tipo nos permite sobrevivir en estos tiempos tan difíciles, en los cuales las organizaciones de la sociedad civil tienen tan complicado el acceso a fondos para seguir adelante con su trabajo.

En junio y julio, Rusia acoge la Copa Mundial de Fútbol. Estoy muy contenta por ello y por que varios partidos se vayan a jugar en la región de Rostov. Ya que veo surgir algunas oportunidades para el diálogo internacional. El campeonato nos da esperanzas de que no se vaya a cerrar esta ventana de oportunidad. Esto significa mucho para mí. Quisiera decir a nuestros invitados lo siguiente: "Por favor apoyen a aquellos que están padeciendo tiempos difíciles hoy en día, incluso si no son de donde ustedes viven".

Hoy en día debemos apoyar a Oyub Titiev, un defensor de los derechos humanos detenido únicamente por su activismo pacífico. Quisiera que los aficionados recordaran esto y comprendieran que su libertad es algo importantísimo en cualquier parte del mundo. Quisiera que se sumaran a nuestra petición para que sea liberado de forma inmediata".

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