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Annie con sus compañeros y compañeras de clase. © AI/ LAWILINK

Una niña como los demás

Annie Alfred es como los demás niños y niñas de 11 años de Malawi. Pero hay quienes creen que su cuerpo tiene propiedades mágicas, y la matarían por eso. Nos cuenta lo que supone para ella ser una niña con albinismo en su comunidad.

Annie con sus compañeros y compañeras de clase. © AI/ Lawilink

Sé por qué tengo la piel blanca: porque Dios me creó así. No me siento diferente, pero algunos de mis amigos me discriminan. No tengo muchos amigos en el colegio.

Algunos me llaman napwere (tomate abandonado en el campo), mzungu (persona de piel blanca) y “albina”.

Una vez fui a la directora después de vivir un episodio así con una compañera de clase. La directora llamó a la policía y la niña huyó. Me sentí muy dolida, porque me preguntaba por qué me trataban como si no fuera un ser humano. Me dije: “La próxima vez, yo misma iré a la policía”.

Cuando veo a personas con la piel blanca, me duele por todo lo que está pasando últimamente. Ha habido asesinatos, la gente ha amputado partes de los cadáveres y ha intentado venderlas diciendo
que era dinero.

Quiero que dejen de matar a las personas con albinismo, porque vivimos aterrorizadas y nos da miedo ir a la escuela o jugar con amigos. Pero sigo queriendo ir a la escuela, porque me gusta esforzarme mucho. Quiero llegar a ser enfermera en un hospital.

PIDE A LAS AUTORIDADES DE MALAWI QUE PROTEJAN A LAS PERSONAS CON ALBINISMO Y QUE INVESTIGUEN LAS MUERTES REGISTRADAS

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