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Adrián Vasquez posa junto al informe de Amnistía Internacional sobre la tortura en México titulado: "Fuera de control". © AI

#StopTortura en México: Cargos contra agentes de policía, un paso más cerca de la justicia

Por Alex Neve, Director de Amnistía Internacional Canadá, 

La estupenda noticia de que tres agentes de policía mexicanos han sido acusados con cargos criminales por torturar a Adrián Vásquez en Tijuana en 2012 es un paso adelante histórico, un gran día para la justicia. Obviamente el propio Adrián también da la bienvenida a la noticia. Esta celebración puede y debe servir como estímulo para que se hagan mayores esfuerzos en todo México al objeto de garantizar que quienes son responsables de la sobrecogedora crisis de tortura que el país ha encarado durante la última década responden de sus actos.

 

Firma para que Adrián Vasquez sea puesto en libertad y que los responsables sean llevados ante la justicia

Los cargos son verdaderamente novedosos, los primeros de los que Amnistía Internacional tiene noticia en el estado de Baja California, donde la tortura está generalizada desde hace mucho tiempo.  Estos cargos llegan tras dos años y medio de una labor de apoyo e incidencia organizada por Judith Luna, su franca y valiente esposa, y Sandra Esquer, su implacable y tenaz abogada, apoyadas por Amnistía Internacional. Tras escuchar la noticia, Sandra expresó lo crucial que había sido la campaña de Amnistía Internacional.

Le habían sometido a brutales torturas que casi acaban con su vida. Mientras esperábamos a que trajeran a Adrián a nuestra sala de reuniones, no podíamos prever qué nos encontraríamos: ¿un hombre roto, un hombre decidido, un hombre enfadado, un hombre deprimido, un hombre que sufría?


Junto con Judith, Sandra y otros compañeros de la sección mexicana de Amnistía y de nuestra oficina internacional, pasé un tiempo visitando a Adrián Vásquez en la cárcel de El Hongo, a las afueras de Tecate, muy cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, en septiembre de 2014.

Por aquel entonces, Adrián había permanecido bajo custodia durante casi dos años. Le habían sometido a brutales torturas que casi acaban con su vida. Mientras esperábamos a que trajeran a Adrián a nuestra sala de reuniones, no podíamos prever qué nos encontraríamos: ¿un hombre roto, un hombre decidido, un hombre enfadado, un hombre deprimido, un hombre que sufría? Vimos a un hombre que era:

  • Primero y más importante, un hombre enamorado, a quien se le iluminó la cara cuando vio que le visitaba Judith.
  • Discretamente asombrado por el hecho de que un grupo de personas de varios países diferentes se hubieran presentado allí para verlo entre rejas.
  • Aún así, listo para reírse, uniéndose a varias bromas y comentarios ligeros.
  • Reafirmado al oír que su caso ilustraba de forma notoria el informe Fuera de Control de Amnistía Internacional acerca de la tortura en México. Rápidamente ojeó las páginas del informe con su foto y los detalles de su caso.
  • Animado al saber que Judith se nos uniría en una conferencia de prensa en Tijuana a la mañana siguiente para el lanzamiento del informe, una oportunidad para destacar su caso.
  • Hambriento de justicia y libertad, aferrándose a la esperanza de que sus torturadores tendrían que hacer cara a las consecuencias y de que él sería puesto en libertad.

En una reunión con supervivientes de torturas y sus familias, abogados y activistas en Tijuana, septiembre de 2014. Judith Luna (la esposa de Adrián) es la segunda por la izquierda en la segunda fila o fila de atrás. Su abogada, Sandra Esquer, es la del centro en la primera fila. © AI

Un médico del Gobierno dijo que las heridas eran menores y que se curarían de inmediato. Fue entonces cuando se desplomó y tuvo que ser llevado de urgencias al hospital para ser sometido a una cirugía de vida o muerte. Los informes médicos dejan claro que tenía numerosas lesiones graves, incluyendo daños en el pulmón, vejiga y abdomen, debido a las constantes palizas que sufrió.

Cuando le arrestaron, el 26 de septiembre de 2012, Adrián fue acusado de posesión ilegal de armas y de tráfico de drogas. Le amenazaron, le dieron brutales palizas y casi le asfixian durante doce horas de torturas a manos de la policía local del estado. Los vecinos vieron cómo le golpeaban mientras la policía le trajo de vuelta a su casa para llevar a cabo un registro. Entonces la policía le presentó ante los medios con drogas y armas. Cuando le enviaron ante la fiscalía, la policía añadió que le habían detenido en un vehículo robado y que él voluntariamente admitió ser un traficante de drogas.

Un médico del Gobierno dijo que las heridas eran menores y que se curarían de inmediato. Fue entonces cuando se desplomó y tuvo que ser llevado de urgencias al hospital para ser sometido a una cirugía de vida o muerte. Los informes médicos dejan claro que tenía numerosas lesiones graves, incluyendo daños en el pulmón, vejiga y abdomen, debido a las constantes palizas que sufrió.

Desde entonces, Adrián ha manifestado que las acusaciones eran falsas, que las admitió para poner fin a las torturas y que las drogas y las armas las puso allí la policía. Lo repitió con firmeza y emocionado durante nuestra visita a la cárcel.  La diligente investigación llevada a cabo por Sandra Esquer ha arrojado pruebas que respaldan el relato de Adrián: que él no había estado en un coche robado, que fue erróneamente identificado como un traficante de drogas y que las drogas y las armas probablemente fueron puestas allí por alguien. Los cargos criminales contra los tres agentes de policía ciertamente sustentan el relato de que fue torturado. Pero sigue entre rejas.

Así que, aunque se trata de una gran victoria, todavía queda mucho camino por recorrer. Los agentes de policía aún tienen que ser sometidos a juicio. Es probable que surjan más retos a lo largo del proceso. Judith y Sandra continuarán observando, presionando y expresándose con firmeza. Y Amnistía Internacional, también.

La campaña Stop Tortura en México está marcando la diferencia.  Ángel Colón, un superviviente de torturas a quien conocí encerrado en otra cárcel de México solo unos días antes de visitar a Adrián, fue puesto en libertad en octubre.  El mes que viene le daremos la bienvenida en nuestra Asamblea General Anual en Halifax, Canadá.

Claudia Medina, cuya campaña por la justicia ante las torturas que soportó es central en nuestra campaña, ha visto como todos los cargos criminales infundados de que fue acusada fueron retirados.  Y ahora hay cargos penales contra los agentes de policía responsables de torturar a Adrián Vásquez.

Estos casos nos recuerdan que la tortura realmente supone una crisis nefasta y urgente en México.  Sin embargo, los éxitos dejan claro que hablar alto y claro marca la diferencia.  Se puede poner fin a la tortura en México.

Pero somos muy críticos ante el hecho de que Adrián Vázquez no esté libre.  Amnistía Internacional insta a las autoridades mexicanas a que retiren los cargos contra él y le pongan en libertad. Tengo la intención de sentarme a escribir esta tarde al Embajador de México en Canadá con esta petición y hacer seguimiento con una reunión.

Justo cuando estaba terminando estas palabras, recibí un mensaje de Sandra, la excepcional abogada de Adrián.  Nos dice a Amnistía y a mí:

"Muchas gracias.  Esto no habría sucedido sin el apoyo de Amnistía Internacional. Y ahora esperamos que el "señor Adrián" sea puesto en libertad pronto".

Únete a la campaña de Amnistía Internacional #StopTortura.