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Orgullo LGBT en Puerto Rico

Personas transgénero en el Caribe: la lucha continúa

Louise Tillotson, investigadora de Amnistía Internacional para el Caribe @AICaribbean,

En América Latina, el promedio de la esperanza de vida de las mujeres transgénero es de 35 años, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Las vidas de las mujeres transgénero en el Caribe están marcadas por el estigma, la marginalización, las leyes que las criminalizan y la terrible violencia que sufren a manos de agentes estatales y no estatales.

TRANSSA, un grupo dirigido por personas transgénero de la República Dominicana, elaboró en 2014 un informe sobre la violencia policial contra trabajadores y trabajadoras del sexo en el que se documentaba el caso de Ana, detenida de forma ilegítima. La policía la desnudó y la tuvo detenida en la parte trasera de un furgón abierto. A continuación, le quitaron la peluca y la hicieron desfilar desnuda por la calle. Después, en la comisaría, le echaban cubos de agua encima cuando intentaba dormir. La policía le dijo que, si hablaba sobre los abusos, “desaparecería”.

Como sucedió en el caso de Ana, la mayoría de los Estados del Caribe no protegen a las personas transgénero contra la violencia, y su expresión e identidad de género rara vez se tienen en cuenta como motivación de crímenes de odio en las investigaciones por homicidio, con la consiguiente impunidad. TRANSSA calcula que, en los últimos 10 años, en República Dominicana han sido asesinadas 34 personas transgénero en crímenes de odio y sólo se han dictado sentencias condenatorias contra tres personas.

Por su parte, Guyana Trans United calcula que, desde 2014, en este país de América del Sur ha habido nueve homicidios por motivos de expresión e identidad de género. Solamente se presentaron cargos contra una persona en estos casos, y no llegó a emitirse ninguna sentencia condenatoria.

La violencia y la discriminación contra niños, niñas y jóvenes transgénero comienza a una edad temprana: debido a su identidad de género, se les excluye de sus hogares, familias y escuelas.

En Jamaica, muchos menores y adolescentes transgénero son expulsados de sus hogares. Durante un tiempo, algunos se refugiaron en el alcantarillado del distrito comercial de Kingston. JFLAG, el principal grupo LGBTI de Jamaica, ha instado en repetidas ocasiones al gobierno a intervenir en el ámbito familiar para acabar con la exclusión de los niños y niñas LGBTI y a crear más refugios para personas sin hogar.

Rechazo en el sistema educativo

Según un estudio de la Caribbean Vulnerable Communities Coalition (CVC), menos del 35 % de las mujeres transgénero que ejercen trabajo sexual en República Dominicana ha completado la educación secundaria. Ante el rechazo que encuentran en el sistema educativo, muchas se ven involucradas en el comercio sexual con apenas 16 años. La exclusión que sufren desde edades tan tempranas conduce a la pobreza y a un aumento de la violencia. A menudo, las personas transgénero se ven empujadas a ocupaciones criminalizadas, como el trabajo sexual, que las exponen aún más a sufrir detenciones arbitrarias y abusos a manos de la policía. El 80 % de las mujeres transgénero dominicanas que ejercen trabajo sexual han sido detenidas al menos una vez, y el 36 % han realizado servicios sexuales a agentes de policía para evitar una detención.

Sin embargo, la violencia extrema no es el único abuso contra los derechos humanos al que se enfrentan estas mujeres. Hoy en día, pese a existir opciones de tratamiento, muchas mujeres transgénero siguen muriendo a causa del estigma y la discriminación, que las disuaden de recurrir a los servicios de atención médica. Los datos sobre la incidencia del VIH entre el colectivo transgénero del Caribe son escasos, pero según un estudio de 2013 publicado en la revista médica The Lancet, en el que se analizaban datos sobre el VIH en 10 países de ingresos medianos o bajos, casi el 18 % de las mujeres transgénero viven con el VIH. En muchos países del Caribe es habitual que las mujeres transgénero mueran sin recibir tratamiento para el VIH y el sida debido a la estigmatización que encuentran al intentar acceder a los servicios de atención médica.

Salvo contadas excepciones, los líderes políticos del Caribe guardan silencio sobre los problemas de las personas transgénero. Cuando dicen algo al respecto, sus comentarios suelen ser hirientes y ofensivos. En mayo de 2016, los medios de comunicación bahameños informaron de que un parlamentario local había defendido públicamente que se expulsase a las personas transgénero a una isla remota.

Pese a esta realidad inaceptable, en todo el Caribe, defensores y defensoras de los derechos humanos tratan valientemente de promover el cambio.

Guayana Trans United

Las cosas "cambian despacio"

Quincy McEwan, directora de Guyana Trans United, es litigante en un recurso contra la constitucionalidad de una serie de leyes coloniales que criminalizan el travestismo. Su organización gestiona programas que ayudan a las mujeres transgénero a acceder a los servicios de salud, así como grupos de apoyo y actividades para aumentar la visibilidad de estas mujeres. El acceso a espacios públicos aún es un reto considerable para las personas transgénero en Guyana; recientemente, la organización protestó contra un magistrado que prohibió a una transgénero entrar en la sala de audiencia mientras llevara ropa de mujer. Quincy dice que las cosas “cambian despacio”, pero cree que cada vez resulta más fácil abordar a los parlamentarios guyaneses e interesar a la gente en cuestiones relativas a las personas transgénero.

Cuba es el único país del Caribe que permite los tratamientos de reasignación de género, pero existe poca información pública sobre la accesibilidad de los mismos. En agosto de 2015, el gobernador de Puerto Rico dio instrucciones para permitir los cambios de género en los permisos de conducir; sin embargo, al igual que en el resto del Caribe, no hay disposiciones que regulen el cambio de género en otros documentos de identidad.

Sin embargo, en la vecina República Dominicana, Christian King, líder de TRANSSA, afirma que varias organizaciones —entre ellas la suya— están convirtiendo el reconocimiento legal de la identidad de género en un tema de debate nacional. Christian opina que hace falta una herramienta legal para hacer frente a una discriminación tan arraigada. TRANSSA también gestiona programas para ayudar a las mujeres transgénero con VIH a utilizar el sistema de salud y a luchar contra el estigma y la discriminación que encuentran al hacer uso de estos servicios.

La lucha continúa

 Christian opina que ha habido muchos avances:

Además, afirma:

"En el sistema de salud hay un interés, porque ahora hay una estrategia con poblaciones claves [grupos con mayor riesgo para VIH]. También hay muchos líderes trans, producto de trabajo voluntario y de empoderamiento comunitario, y están luchando por su propia situación y la de sus compañeras. En estos diez años de lucha, los que tenemos como TRANSSA, hay muy buenos productos".

Alexus D´Marco dirige la organización de personas transgénero que más recientemente se ha creado en el Caribe, Bahamas Transgender Intersex United (BTIU), fundada en abril de 2016. Afirma que el grupo se formó en respuesta a declaraciones del gobierno en las que negaba que en el país hubiera personas transgénero, cosa paradójica, según Alexus, habida cuenta de que el gobierno bahameño recibe fondos de Estados Unidos para programas de ayuda a este colectivo. Alexus dice que, desde la primera conferencia de presa del grupo, varias personas han amenazado directa o indirectamente a sus miembros; además, según informes, el viceprimer ministro ha criticado a las personas transgénero. Alexus también afirma que es necesario formar en la diversidad a las personas que integran el gobierno y sensibilizarlas sobre lo que significa ser LGBTQI, porque “no lo entienden”.

Así pues, la lucha por los derechos de las personas transgénero en el Caribe continúa. La sociedad civil está alzando la voz y haciéndose más fuerte porque la gente quiere visibilidad. Ya ha habido reacciones adversas, pero al menos, para los gobiernos caribeños, es cada vez más difícil negar la existencia de las personas transgénero.

También en Túnez

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