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La artista callejera Kashink pinta su primer mural para Amnistía Internacional, abril de 2015. © Charles Devoyer

Los murales de la artista callejera Kashink en apoyo de la campaña Mi Cuerpo, Mis Derechos

La artista callejera francesa Kashink crea murales con jóvenes para cuestionar actitudes sobre el cuerpo femenino. Nos cuenta por qué apoya la campaña Mi Cuerpo, Mis Derechos de Amnistía Internacional.

 

Háblanos de tu activismo como artista callejera.

Mi activismo trata de celebrar la diversidad humana. Cuando empecé “50 pasteles de gay” hace dos años, la situación en Francia daba miedo. La gente dedicaba mucha energía a protestar para que otras personas no tuvieran derechos. No sé si pintar más de 300 pasteles de boda gays en nueve países cambió realmente la forma de pensar
de la gente, pero al menos conseguí un montón de apoyo para ese proyecto.

¿Por qué es importante para ti la campaña Mi Cuerpo, Mis Derechos?

Ser mujer conlleva tener que encontrarnos potencialmente en situaciones en las que está implicado nuestro cuerpo, por dentro y por fuera. Es una locura que algunos de nuestros derechos sexuales y reproductivos sigan siendo de algún modo tabú.

“Mi cuerpo mis derechos”, se lee en este mural, el primero que ha pintado la artista callejera Kashink para la campaña Mi cuerpo mis derechos de Amnistía Internacional este año en París, Francia. Una versión lúdica
y desafiante de un cuadro clásico, el primero de una serie que hará para nosotros durante el próximo año. © Charles Devoyer

¿Cuál es la historia que hay detrás del primer mural que has pintado para Amnistía Internacional?

Mi idea era usar cuadros clásicos que conoce todo el mundo, como La gran odalisca de Ingres. Recuerdo que la vi de niña en el Louvre. La persona que estaba a mi lado dijo que Ingres añadió vértebras de más para que su espalda pareciera más larga y más bonita.

Las técnicas de Ingres son de algún modo similares a Photoshop. El hecho de que cambiara mi personaje, haciendo que pareciera más grande, añadiendo este diseño moteado en la piel y un aspecto confuso de género, hizo que la idea fuera también divertida.

Nos encanta tu bigote, ¿por qué lo llevas?

Me gusta la idea de cuestionar las tradiciones del maquillaje femenino en nuestra sociedad, donde se aceptan dos líneas simétricas sobre los ojos, pero no se aceptan esas mismas líneas en otra parte de la cara. Creo que corresponde a los artistas cuestionar lo absurdo de estos códigos sociales.

¿Qué te inspira?

Me inspira la gente. Soy una humanista, me interesan las experiencias de la gente, cómo eran de niños, cómo viven ahora. Me conmueve la gente que hace todo lo que puede.