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Manifestación en Londres a favor de los defensores y defensoras de los derechos humanos. © AI

Los ataques contra quienes defienden los derechos humanos, un atentado contra todos

En las últimas semanas hemos visto que los ataques contra defensores y defensoras de los derechos humanos siguen aumentando en todo el mundo mientras los que están en el poder se muestran cada vez más intolerantes con las críticas y recurren a una amplia variedad de tácticas para acallarlas.

Estaba empezando a escribir este artículo cuando recibí la noticia de que el defensor de los derechos humanosNabeel Rajab había sido condenado a dos años de cárcel por poner el foco en las denuncias de abusos contra los derechos humanos cometidos en Bahréin en entrevistas de televisión. También en Bahréin, Ebtisam al Saegh ha vuelto a ser detenida esta semana en relación con su trabajo de derechos humanos. Ya lo había sido en mayo, y entonces fue golpeada y agredida sexualmente durante el interrogatorio; ahora corre peligro de sufrir tortura de nuevo.

En Turquía, 10 defensores y defensoras de los derechos humanos, incluidos nuestros colegas de Amnistía Internacional, fueron detenidos arbitrariamente cuando asistían a un taller de formación y, mientras escribo ahora, continúan en prisión. Son: Idil Eser (directora de Amnistía Internacional Turquía), İlknur Üstün (Coalición de Mujeres), Günal Kurşun, abogado (Asociación de la Agenda de Derechos Humanos), Nalan Erkem, abogada (Asamblea de Ciudadanos), Nejat Taştan (Asociación de Vigilancia por la Igualdad de Derechos), Özlem Dalkıran (Asamblea de Ciudadanos), Şeyhmuz Özbekli, abogado; Veli Acu (Asociación de la Agenda de Derechos Humanos) y Ali Gharawi y Peter Steudtner, ambos asesores que impartían el taller. Sus detenciones suceden a la de Taner Kılıç, presidente de Amnistía Internacional Turquía, el mes pasado, y a las de varias decenas más de defensores y defensoras de los derechos humanos y periodistas en los últimos meses.


Acto en Londres  para pedir la puesta en libertad de los defensores y defensoras de derechos humanos detenidos en Turquía. © AI

En Angola, Rafael Marques de Morais y Mariano Brás Lourenço han sido acusados formalmente de “difamación de una autoridad pública” y de “ultraje a un órgano soberano” en relación con un artículo que publicaron sobre una adquisición cuestionable de terrenos públicos por el fiscal general de Angola. Ambos cargos conllevan uno y tres años de prisión, respectivamente. De igual modo, Jean-Marie Kalonji, activista del movimiento juvenil Quatrieme voie/ il est temps que hace campaña en favor de la paz y la democracia en República Democrática del Congo, fue detenido por las fuerzas militares de seguridad en Kinshasa. Su colega y abogado Sylva Mbikayi fue detenido horas más tarde, cuando fue al lugar donde Jean-Marie estaba recluido para verlo.

En Honduras, Bertha Zúñiga, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) e hija de la defensora asesinada Berta Cáceres, también fue agredida a finales de junio. Bertha Zúñiga y sus colegas Sotero Chavarría y José Asunción Martínez viajaban en automóvil cuando varios individuos armados con machetes intentaron detenerlos y agredirlos. Esa misma semana, intrusos sin identificar irrumpieron en el hogar de Mario Luna Romero,dirigente de la comunidad indígena yaqui del norte de México que lucha por el derecho al agua de su comunidad, y prendieron fuego al vehículo de su pareja. A pesar de que ya había sufrido amenazas y ataques en ocasiones anteriores, ni él ni su familia han recibido protección efectiva hasta ahora.

En Guatemala se ha reanudado una campaña de difamación contra miembros del Centro de Acción Legal, Ambiental y Social de Guatemala (CALAS) después de que su impugnación del permiso de la empresa minera San Rafael ante los tribunales haya ocasionado que la Corte Suprema de Justicia notifique la suspensión provisional de su licencia a la empresa minera. A finales de junio se publicaron anuncios de pago en un periódico nacional y otro regional firmados por los proveedores de la empresa minera San Rafael en los que se acusaba a CALAS de dividir a la comunidad. La situación en San Rafael sigue siendo muy tensa y podría propiciar más ataques contra los miembros de CALAS.


Acto en Londres  para pedir la puesta en libertad de los defensores y defensoras de derechos humanos detenidos en Turquía. © AI

En Venezuela, las abogadasRaquel Sánchez y Raiza Ramírez recibieron llamadas de personas anónimas que las amenazaron con su procesamiento ante tribunales militares y les dijeron que se fueran del país. ¿Su delito? Defender a personas detenidas arbitrariamente y expresar su preocupación por el uso reiterado de la detención arbitraria y los tribunales militares para enjuiciar a civiles como medio de acallar la disidencia.

En Camboya,el gobierno decidió prohibir a la coalición de ONG Situation Room llevar a cabo labores de observación en las elecciones del año que viene, en un intento descarado de silenciar el trabajo de la sociedad civil.

En en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/amnistia-internacional-no-cumplira-la-nueva-y-represiva-ley-hungara-sobre-ong/Hungríahemos presenciado la reciente aprobación de una nueva ley sobre ONG que impone restricciones indebidas al derecho de asociación y estigmatiza a las ONG que reciben fondos del extranjero, en lo que se ha convertido en una campaña de represión creciente de las voces críticas en el país.

Son sólo algunos de los ataques más recientes contra defensores y defensoras de los derechos humanos en todo el mundo; la lista es más larga.

Los ataques no cesan y me desespera ver que los dirigentes mundiales no hacen lo suficiente para proteger eficazmente a quienes están en situación de riesgo por defender los derechos humanos. En lugar de trabajar para garantizar un entorno seguro y favorable a los defensores y defensoras de los derechos humanos y la sociedad civil, quienes están en el poder muestran cada vez mayor intolerancia a las críticas y la disidencia, y actúan contra quienes trabajan para poner el foco sobre los abusos contra los derechos humanos y cuestionan los abusos de poder. Y, aunque el espacio para la sociedad civil sigue menguando, defensores y defensoras valientes continúan plantando cara a estos abusos en todos los lugares del mundo.

Defensores y defensoras no pueden actuar eficazmente ni contribuir a crear un mundo más seguro y justo si no disponen de la protección y los recursos adecuados para desempeñar su labor. Sin embargo, aunque los dirigentes mundiales aseguran que desean un mundo mejor, no han adoptado medidas suficientes para revertir los riesgos y ataques crecientes que afrontan los defensores y defensoras de los derechos humanos. Por eso estos ataques son ataques contra todos nosotros.

Quienes defienden los derechos humanos tienen un papel decisivo en la consecución de un mundo en el que no se pasen necesidades y libre de persecución, discriminación y violencia. Hay que elogiarlos, ¡y los dirigentes mundiales deben empezar a actuar ya!