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Destrucción en Yarmuk tras los bombardeos del gobierno y los enfrentamientos. © Rame Alsayed

"¡Hola, aún sigo vivo!": Voces desde Siria

Por Neil Sammonds, investigador de Amnistía Internacional sobre Siria,

El barrio de Yarmuk, al sur de Damasco, sufrió otra tragedia el 1 de abril cuando combatientes del Estado Islámico invadieron y tomaron el control de la mayor parte de la zona. Yarmuk ya llevaba dos años sitiada por las fuerzas gubernamentales, lo que había causado una escasez acuciante de alimentos y material médico. Alrededor de 18.000 civiles palestinos y sirios soportaron enfrentamientos intensivos, en su mayor parte entre el Estado Islámico y el grupo armado palestino Aknaf Beit al Maqdis, así como los cohetes, abuses y bombas de barril de las fuerzas armadas gubernamentales sirias. A medida que los combates se intensificaron, el goteo de la tan necesitada ayuda humanitaria cesó y los residentes continuaron pasando hambre.

 

Desde el 1 de abril, se ha tenido noticia de al menos 18 muertes de civiles a causa de las bombas de barril y otros ataques aparentemente indiscriminados de las fuerzas gubernamentales sirias, o por haber quedado atrapados en fuego cruzado o abatidos por francotiradores.

No he comido fruta ni verduras, excepto hierba, desde hace mucho tiempo. Hay mucha hierba y muchas personas dependen de ella para comer. Sólo he comido carne tres veces en dos años. [Normalmente sólo hago] una comida al día.

Al menos tres combatientes palestinos capturados por las fuerzas del Estados Islámico fueron decapitados. Varios residentes dijeron a Amnistía Internacional que decenas de combatientes del Estado Islámico se habían retirado de Yarmuk, pero los activistas locales calculaban que el 21 de abril el grupo armado aún controlaba dos tercios de la zona. El asedio y los bombardeos de las fuerzas gubernamentales continuaron, y se siguieron produciendo enfrentamientos intermitentes entre el Estado Islámico y Aknaf Beit al Maqdis.

Varias personas describieron sus experiencias a Neil Sammonds*, investigador de Amnistía Internacional sobre Siria.

Bombas de barril y obuses

Hassan, residente de Yarmuk:¡Hola Neil, aún sigo vivo! El régimen bombardeó el campamento con cohetes y artillería. Hubo muertos y heridos entre la población civil a causa de los bombardeos del régimen, que también atacó la entrada de ambulancias del Hospital Palestino hiriendo a varios médicos. El [principal] peligro son las bombas de barril y los cohetes. La gente se está marchando a causa de los intensos bombardeos de zonas residenciales. Las bombas de barril provocan un miedo atroz. Parece que el régimen quiere que los residentes que quedan se vayan. Las bombas de barril son arrojadas sobre la población civil por la noche. Los residentes están conmocionados y muchas personas son incapaces de conciliar el sueño. Todo el mundo permanece despierto y asustado".

Mi hermano le dio una taza de arroz a un hombre pobre de Yarmuk. El hombre lloró durante una hora, ahí, en el suelo, con la taza en la mano.

Waleed, activista pacífico: “La mayor parte de la destrucción y las lesiones corporales se ha debido a los ataques gubernamentales con bombas de barril y obuses. Durante las últimas semanas, se han arrojado 25 bombas de barril [cifra que según el el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos se elevaba al menos a 42 el 20 de abril], en su mayoría durante la noche. El gobierno también ha estado disparando misiles tierra a tierra. La semana pasada, entre 2.000 y 3.000 personas abandonaron Yarmuk [hacia el sur, controlado en su mayor parte por grupos armados no estatales]. La gente está huyendo principalmente por temor a los ataques aéreos y con bombas de barril".

El barrio de Yarmuk sufrió otra tragedia en abril cuando combatientes del Estado Islámico invadieron y tomaron el control de la mayor parte de la zona. © Rame Alsayed

Falta de asistencia médica

Jalal, voluntario médico: "No hay cirujanos en la zona. Los pocos que quedaban se han marchado por temor al Estado Islámico. El agua que tenemos está contaminada; es agua subterránea. Hay grave escasez de material médico. Han muerto tres personas por la falta de un cirujano y por la imposibilidad de evacuar a los pacientes del campamento. El Hospital Palestino ha sido bombardeado y seis miembros del personal de enfermería han resultado heridos. Todas las organizaciones de ayuda han cerrado sus centros y abandonado el campamento. [El director del Hospital Palestino] Jamal Hammad ha sido detenido.

Tenemos un anestesista, un médico general y un cirujano urólogo.

La mayoría de nuestros pacientes son atendidos por heridas de francotiradores y cohetes, o enfermedades cardíacas, diarrea y enfermedades intestinales. Vienen también con inflamaciones torácicas, desnutrición, enfermedades renales, tifus y brucelosis [enfermedad infecciosa causada por el consumo de leche sin pasteurizar u otras secreciones de un animal infectado].

En particular necesitamos suero, sangre y antibióticos. En el cementerio de Yarmuk ya no hay sitio, así que estamos enterrando los cadáveres en fosas comunes y en una zona de juego infantil. Hasta ahora hemos enterrado allí a ocho personas. Mientras aún quede un solo civil en Yarmuk, nosotros continuaremos con nuestro trabajo".


Waleed: Aquí hay decenas de personas heridas que no reciben el tratamiento médico adecuado y a las que no se les permite salir”.

Hambre

Hassan: “Los enfrentamientos [entre el Estado Islámico y Aknaf Beit al Maqdis] han cesado en su mayoría, pero las condiciones de la población civil están empeorando. No tememos agua, alimentos ni medicamentos. No he comido fruta ni verduras, excepto hierba, desde hace mucho tiempo. Hay mucha hierba, y muchas personas dependen de ella para comer. Sólo he comido carne tres veces en dos años. [Normalmente sólo hago] una comida al día.

Ayer comí arroz y antes de ayer comimos alubias de nuestro vecino que consiguió ir a Yelda [un barrio cercano] y traer algunos alimentos".


Waleed:La situación humanitaria es mala. Es una prolongación de los más de 650 días de asedio [gubernamental]. No hay alimentos ni agua y la situación de seguridad de la semana hizo que ninguna ONG u organización de ayuda pudiera distribuir alimentos”.

Reem, cuya familia está en Yarmuk:Mi hermano le dio una taza de arroz a un hombre pobre de Yarmuk. El hombre lloró durante una hora, ahí, en el suelo, con la taza en la mano”.

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