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El sucio secreto que podrían ocultar muchos de los productos que usamos a diario

Por Sara G. de Blas (@Saragdeblas), miembro del Equipo de Menores de Amnistía Internacional España,

Hoy, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, reflexiona sobre el origen de los productos que consumes. El champú, la crema, el detergente, los cereales, las galletas... Muchos de los productos que forman parte de tu día a día tienen su origen en el trabajo infantil.

Más de 152 millones de niños y niñas se ven obligados a trabajar. Y más de la mitad de ellos, es decir, 73 millones, efectúan trabajos que ponen en riesgo su vida, integridad y desarrollo.

Que nuestros teléfonos y nuestros ordenadores contienen coltan, y que tras la producción de este mineral se encuentran en muchas ocasiones niños y niñas, ya lo sabemos. No es nada nuevo.

¿Pero sabías que muchos otros de los productos que usas cada día han podido ser fabricados con mano de obra infantil?

Y no, no nos engañemos, los niños y las niñas, independientemente del lugar del mundo en el que hayan nacido, tienen derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo. Estos tres derechos constituyen uno de los cuatro principios fundamentales de la Convención sobre los Derechos del Niño –tratado internacional de Naciones Unidas ratificado por todos los países del mundo, excepto Estados Unidos–.

La escuela, y no las minas y las plantaciones, es el lugar que les pertenece en el mundo en esta etapa tan trascendental de la vida.


Menor de edad trabajando en las minas de coltán de República Democrática del Congo. © AI

¿Qué productos contienen mano de obra infantil?

Te levantas por la mañana y desayunas tus cereales favoritos de Kellogs.

Te lavas el pelo con el champú de Pantene y tras la ducha utilizas la crema de Dove.

Llegas tarde al trabajo y, en vez de coger el metro, decides utilizar los coches electricos Zity Madrid de Renault.

Tras trabajar unas horas, haces un descanso y te tomas un kit kat o unos Smarties.

Al llegar a casa pones la lavadora con el detergente de Ariel.

Para cenar, sopa de Knorr, y de postre, helado de Magnum, que entra tan bien ahora que hace calorcito.
 
Y, por supuesto, después te lavas los dientes con pasta Colgate.

Las empresas que fabrican estos productos usan aceite de palma proveniente de Wilmar International Limited. En las plantaciones de Wilmar y de sus proveedores tienen lugar graves abusos contra los derechos humanos, entre ellos trabajo infantil.

Corren el riesgo de sufrir lesiones derivadas de los movimientos repetitivos, de transportar cargas pesadas y de trabajar en un entorno en el que están expuestos a sustancias químicas. Esto en una etapa en la que sus cuerpos todavía se están desarrollando.

Si eres de los que cogen los coches eléctricos Zity Madrid para ir al trabajo o salir los fines de semana, debes saber que sus baterías podrían estar vinculadas al trabajo infantil en la República Democrática del Congo. Niños de apenas siete años trabajan en condiciones peligrosas en el sector de la minería artesanal en este país, del que procede la mitad del cobalto del mundo.

Hoy, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, pregúntate sobre el origen de los productos que consumes. Y pide a las empresas que los producen que jueguen limpio.

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