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Antonio Cámara. © AI

El responsable de una violación es el violador. Fin de la historia

Uno de los objetivos de la campaña No Consiento es denunciar que la violencia sexual es una cuestión que afecta a todo el conjunto de la sociedad. También a los hombres. Y por ello hemos querido saber qué opinión tienen ellos del acoso sexual. ¿Cuál es su postura en los casos de violación? ¿Responsabilizan a la mujer? ¿La revictimizan o la ignoran? ¿A ellos les afecta?

Para conocer la manera de vivir y convivir estos temas hablamos con Antonio Cámara, informático de 51 años con dos hijos. ¿Es Antonio el perfil medio del hombre actual?

Antonio, ¿qué significado tiene la violencia sexual para ti?

En primer lugar, me parece una violación de los derechos de las mujeres que más me avergüenza como hombre que soy. Si lo que buscamos es definir técnicamente violencia sexual, diría que es cualquier acercamiento no autorizado a una persona con un interés de satisfacción sexual y, en general, vejatorio. Comprende una horquilla muy amplia: desde un teórico piropo a una violación.

¿Cómo reaccionas cuando agreden a una mujer?

Me parece que hay niveles y niveles de agresión. No es lo mismo un comentario o un piropo, que un tocamiento. Los comentarios machistas, por ejemplo, me desagradan profundamente. Los piropos, también, pero no siempre salto ni muestro mi rechazo. Los tocamientos ya entran en otra categoría. Son actos no consentidos que traspasan el límite físico y, si fuera testigo de algo así, no lo consentiría. Son agresiones muy vejatorias.

¿A qué tipo de obstáculos crees que se enfrentan las mujeres tras una agresión sexual?

A casi todos los imaginables. Uno de los que más me duelen es la altísima probabilidad de que se cuestione su credibilidad. Me repugna que se ponga en entredicho su discurso o que se la  responsabilice por su forma de vestir o su comportamiento. Admiro la valentía de aquellas que se enfrentan al sistema y denuncian, aún sabiendo lo que se les viene encima. Salvo que la agresión sea muy evidente, se enfrentan a un mundo de prejuicios y estereotipos que pueden dinamitar su autoestima y que, sin ninguna duda, influirán en su recuperación. Me pongo en su piel y me invade una profunda tristeza.


Una mujer sostiene una pancarta que dice: "España: No es país para mujeres" mientras la gente grita consignas durante una protesta frente al Ministerio de Justicia en Madrid contra la sentencia de La Manada, jueves 26 de abril de 2018. © AP/Francisco Seco

¿Es difícil entender una frase tan sencilla como “No, es No”?

¡Debe serlo! Basta con darse un “paseo” por las redes sociales y leer los comentarios que se ven en ellas: ”Que si el ‘sí’ me lo van a tener que dar por escrito”. “Que si vamos a tener que firmar un contrato”... Se ríen, se burlan, se escudan en que solo es una broma, pero lo cierto es que detrás de cada chiste se esconde la verdad de lo que piensan realmente.

¿Crees que hay hombres que dicen políticamente lo correcto sin creer en ello?

Sí. Hay hombres que se están sumando a la moda de la reivindicación feminista sin serlo y sin entender de qué va esto. Son muy pocos los que hablan en medios de comunicación, creyendo realmente lo que predican. En público tienen un discurso y después en privado siguen burlándose de las mismas cosas.

¿Por qué crees que se da ese discurso en público y luego, en privado, se dice y se hace lo contrario?

Lógicamente porque no entienden de qué va esto. Seguramente, por pura ignorancia. Porque no saben (o sabemos) lo que es entrar con miedo en un portal de madrugada, pillar un taxi sola a medianoche, cambiarse de acera para no cruzarse con un hombre, aguantar que te toquen, que te miren, que te cuestionen, que te acosen por subir una foto a una red social… Vivimos en una sociedad que valora más la talla de ropa que usas que la clase de persona que eres, y, al final, se creen con derecho a burlarse de lo que no comprenden. Falta mucha educación, sensibilidad, empatía… Falta educar desde la infancia.

¿Por qué hay hombres que interpretan el feminismo como un ataque contra ellos?

Imagino que porque se tiene miedo a perder un rol de poder. El hombre tiene una posición cómoda en la sociedad; una posición heredada de siglos en una estructura social en la que la mujer hace todo. Que la mujer logre sus derechos significa que nosotros perdemos parte de nuestros privilegios y hay muchos hombres que se rebelan contra ello.

¿Educamos a las niñas para gustar?

Sí, las enseñamos a gustar, a ser deseables, buenas, sensibles, guapas, incluso sumisas. Y luego cuando lo logramos las tachamos de débiles y las tratamos como si fueran criaturas desvalidas. Es una contradicción. Despertamos en ellas la necesidad de encajar, de agradar, de no contradecir para gustar y al mismo tiempo las dejamos expuestas a ser manipuladas por los hombres y por la sociedad en sí misma. La educación tiene que servir para hacerlas fuertes, para que tomen conciencia de su situación de subordinación y que no la consientan.

¿Crees que las mujeres también callan demasiado?

A veces, quizá sí, pero en mi opinión la diferencia radica en que cuando reaccionan solas, a menudo se encuentran con una marabunta de hombres reaccionarios de sesgo muy machista que increpa, hace de menos e incluso insulta. Para mí, ese intento de ridiculizar no es más que una muestra de la inseguridad del machirulo de turno y de ese deseo por seguir invisibilizando a la mujer.

¿Crees que la violencia sexual es algo normal e inevitable?

Normal e inevitable son términos muy potentes. Reconozco que los hombres tendemos a aparcar ese problema porque no es una violencia que ejerzan contra nosotros. Y además resulta cómodo desacreditar y cargar con la responsabilidad a las mujeres para restar importancia a los daños causados. Pero los argumentos utilizados –si caminaba sola, si vestía de tal o cual manera– dice muy poco de nosotros porque, si te paras a pensar, nos convierten en seres muy básicos incapaces –aparentemente– de caminar por la calle sin violar a una mujer.

¿Los agresores tienen privilegios?

Los tienen en el sentido de que a muchos de ellos no les cuestionan sus actos. La mayoría de la gente solo quiere conocer el pasado y presente de la mujer, por dónde iba, qué hacía… y muy poca será la que se interese por saber cómo impactará en su vida la agresión sufrida. En cuanto al resto de los hombres, también disfrutamos de privilegios como poder vivir sin miedo a caminar por la calle, a cruzarnos con un grupo de mujeres ni a que nos echen algo en la bebida para abusar sexualmente de nosotros…


Manifestación en Pamplona contra la sentencia de La Manada. © Ekinklik

¿La violencia sexual es poca cosa para la sociedad?

Sí, a veces parece que molesta más la denuncia que la violencia sexual en sí. En caso de robo, por ejemplo, te dicen que no opongas resistencia –no te vayan a hacer algo–, pero en caso de violación, te piden que te juegues la vida. Y si no lo haces, te responsabilizan de ello. Vivimos en un mundo en el que se presiona a las mujeres para que sean ellas quienes se cuiden de no ser violadas en vez de enseñar a los hombres a no violar. Debemos sensibilizar a las generaciones actuales y futuras de que la violencia sexual no tiene cabida en una sociedad avanzada.

¿Qué podéis hacer vosotros para apoyar a la mujer en estos cambios?

Simplemente estar a su lado. Creer en la igualdad y hacerla realidad. Cuando defiendo los derechos de la mujer no lo hago como hombre sino como ser humano. No creo que necesitemos espacio dentro del feminismo, más bien pienso que lo que necesitamos es convertir el espacio que tenemos dentro de la sociedad y hacerlo feminista.

¿Consideras posible el cambio?

Hay que removerlo todo muy bien porque la sociedad está perfectamente orquestada para que siga siendo como es. Veo un proceso de cambio lento y difícil, pero también creo que lo que estamos viviendo es imparable. Personalmente me enorgullece ser testigo de esta lucha. Sé que juntas, las mujeres son invencibles.

Entonces… ¿quién es el responsable de una violación?

El violador, evidentemente. Fin de la historia.

Basta de obstáculos para las víctimas de violencia sexual

¡Firma!