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El caso de Máxima Acuña: David contra Goliat

Por Amnistía Internacional,

Máxima Acuña es una campesina del norte de Perú que entabló una batalla legal en torno a la propiedad de la tierra contra Yanacocha, una de las mayores minas de oro y cobre del mundo. Por ello ha sufrido intimidación y hostigamiento, siendo ella y sus hijos atacados por la policía y, parte de su casa, demolida. En varias ocasiones, los propios guardias de seguridad armada de Yanacocha han destruido su cosecha.

Esta campaña de intimidación fue desarrollada para hacerle la vida imposible y lograr que se fuera, pero no lo consiguieron. Máxima sigue defendiendo no sólo su parcela, sino los derechos a la alimentación, la salud y a un medio ambiente sano, frente a las posibles consecuencias ambientales de la explotación minera en su región. Gracias a su valentía, en 2016 fue galardonada con el Premio Goldman, el más prestigioso galardón medioambiental.

Ahora, Máxima ha recibido otro espaldarazo. Esta vez por parte de la justicia. Se trata del reciente fallo de la Corte Suprema de Perú que pone fin al juicio por usurpación contra ella. Tras casi cinco años de un infundado proceso penal, la Corte Suprema de Justicia ha considerado que no había lugar a continuar con ello. Se trata de una decisión histórica y un gran éxito para Máxima.


Amnistía Internacional entrega más de 150.000 mensajes de solidaridad a Máxima

Activistas y simpatizantes de Amnistía Internacional llevaban mucho tiempo haciendo campaña por ella. El pasado mes de febrero, la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara, llegó hasta la zona de Tragadero Grande en Cajamarca para llevar más de 150.000 mensajes de solidaridad recogidos por la organización como parte de la campaña global ‘Escribe por los Derechos’.

Activistas de España, Canadá, Reino Unido, Noruega, Francia, Taiwán, Chile, Nueva Zelanda, Italia y Perú, entre otros, escribieron al gobierno peruano pidiendo protección para Máxima y su familia, y compartieron con ella mensajes de solidaridad. Por ello queremos dar las gracias a todas las personas que participaron. Su apoyo y presión sirvieron para lograr la sentencia histórica que ahora celebramos. ¡Sigamos trabajando!

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