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Cristina Fallarás (en el centro) durante un acto de Amnistía Internacional en Madrid con motivo del segundo aniversario de la "Ley Mordaza" en España. © Carmen López/AI

El arma más eficaz

Cristina Fallarás, periodista y escritora. Activista y ciudadana, ha recorrido diferentes medios de comunicación como periodista, columnista, analista política o directora. Como ciudadana ha sufrido los efectos de la "Ley Mordaza", siendo multada mientras participaba en  una concentración contra los asesinatos de periodistas en México. Su delitio: pisar la calzada.

Una nunca sabe cuándo cambian las cosas, las circunstancias, cuándo sucede ese momento. Resulta imprescindible situar ese momento en el tiempo. Esto que hago es posible, sí, siempre es posible hacerlo. Pero, ah, ¿esto que hago es lícito? Y más allá, ¿esto que hago es legal?

Pienso en el llamado Contrato Social. Pienso en Hobbes, en Locke y en Rousseau. Pienso que importa un pimiento, llegados a este punto, a este punto exacto de España año 2017, lo que yo piense.

El 18 de mayo era jueves. La misma semana que alojaba ese jueves incluía su lunes. Y en su lunes nadie sabía quién había disparado un barullo de balas contra el periodista mexicano Javier Valdez. Asesinado. En el suelo. Con toda su experiencia de denuncia, de narcodenuncia.

El 17 de mayo era miércoles. Desde la redacción de la revista CTXT llamamos ese miércoles de la misma semana llena de balas a la Delegación del Gobierno en Madrid y solicitamos el permiso para “concentrarnos” ante la embajada de México en la capital. Ese tipo de permisos se piden y se dan de urgencia. Y así fue.

Conocí a Javier Valdez en Asturias. Presentaba un libro en la Semana Negra de Gijón. Él presentaba un libro. Yo presentaba un libro. Redactamos un escrito que firmaron los colegios de periodistas de España. Y nos “concentramos” ante la embajada.

En el diario mexicano La Jornada: “Madrid. Un nutrido grupo de periodistas españoles se concentró a las puertas de la embajada de México en Madrid para expresar su indignación ante los ataques a la prensa en México. Los informadores ibéricos hicieron suya la consigna de "no al silencio" que expresó nuestro compañero Javier Valdez, corresponsal en Sinaloa, asesinado el pasado lunes. Los periodistas españoles exigieron a los autoridades mexicanas que se esclarezcan los ataques y delitos contra la prensa y alertaron del deterioro de un derecho tan esencial como el de la expresión en nuestro país.”

Estaba en la calzada cuando se me acercó el policía. En la calzada junto a numerosos periodistas. ¿Qué significa “numerosos”? Me ordenó subir a la acera. La acera estaba repleta. Unos metros más arriba, en la calzada, un vehículo policial cortaba la circulación. Cualquiera supondría la razón.

Le dije que era una bobada. Su orden era una bobada. No recuerdo qué palabra usé. Me respondió que le mostrara el DNI. Traté de negarme. Traté, pero se lo dieron.

Una nunca sabe cuándo cambian las cosas, las circunstancias. Poner en evidencia el asesinato de periodistas pasó a llamarse desobediencia a la policía. Por la calzada. Por estar en la calzada y no en la acera. La calzada estaba cortada por un coche policial. 600 euros.

¿Cuántos euros se necesitan para callar la boca de un periodista? ¿Cuántos billetes como arrancan los dientes te arrancan la verdad de la boca? Yo no podré pagar esos 600 euros.

Esos 600 euros, lo mismo que los sueldos que hoy se pagan, son el arma más eficaz contra la libertad de expresión.

Defiende tu libertad de expresión ¡Que se modifique la ley mordaza!

¡Firma!