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Egipto: ¡Liberen ya a Islam Khalil!

Trasladan a Islam Khalil de la prisión a una comisaría de Alejandría, mientras se ultiman los trámites para su libertad; es lo que marcan los procedimientos. “¿Eres ese por cuya liberación hacen tanto ruido?”, le increpa un oficial de policía.

El 21 de agosto, un juez ha ordenado su puesta en libertad, bajo fianza, tras pasar cuatro meses desaparecido y un año en prisión preventiva acusado de falsedades. “No saldrás de aquí más que muerto”, le amenaza. Islam ha relatado las torturas que sufren cientos de personas encerradas en secreto en centros de detención pertenecientes a la Agencia de Seguridad Nacional egipcia. Sabe de qué habla, pues estuvo allí, en las tinieblas, desaparecido. Por haber prestado testimonio para el reciente informe de Amnistía Internacional sobre desapariciones forzadas en Egipto, la Seguridad Nacional se la tiene jurada.

A las puertas de la comisaría, no entienden por qué no sale Islam. Esperaban celebrar el reencuentro y ahora intuyen que las cosas pueden torcerse. No saben aún que varios oficiales de policía han asaltado a Islam con cañerías, a puñetazos y patadas. El 25 de agosto, maltrecho, con un corte profundo en el brazo derecho, Islam comparece ante la fiscalía, acusado de “agredir a oficiales de policía”, como si se tratara de una broma pesada, y presenta a su vez una denuncia por malos tratos. La fiscalía ordena que examinen a Islam en un hospital, pero lo devuelve a la misma comisaría donde lo maltrataron, dejándolo a la merced de los oficiales a los que denunció.

En una celda atestada, sin atención médica, Islam está abatido. Al día siguiente, la fiscalía ordena finalmente su puesta en libertad y su ingreso en un hospital. “No nos consta ninguna orden de la fiscalía ni de ningún tribunal. No podremos ponerlo en libertad mientras no lo diga la Seguridad Nacional”. En la comisaría no se dan por aludidos. Islam sigue detenido. En lugar de ponerlo en libertad, el 29 de agosto trasladan a Islam a El Cairo para que lo interrogue la Agencia de Seguridad Nacional.

Islam Khalil fue arrestado en mayo de 2015 y pasó 122 días en régimen de incomunicación en El Cairo. © Amnistía Internacional

Por encima de la ley

“La policía está al servicio del pueblo”, reza su divisa.  Los abusos y la impunidad de las fuerzas de seguridad transmiten el mensaje opuesto: la Agencia de Seguridad Nacional, la inteligencia militar y la policía están por encima de la ley. “Tememos que Islam vuelva a desaparecer, lo torturen y le abran una nueva causa judicial con cargos ficticios”, explica su hermano Nour en un video publicado en Facebook hace unos días. “Hablad de Islam, contad su historia”, pide.

Islam Khalil llevaba cuatro meses sin ver la luz del sol cuando reapareció en una comisaría de Alejandría. Cuando su hermano Nour pasó a su lado, no lo reconoció. Islam parecía un náufrago, con aspecto descuidado, una barba larga y maloliente, y la misma ropa con que lo detuvieron.Islam había confesado bajo torturas delitos de los que más tarde se desdijo. “En el centro de detención de Lazoughly (una sede de la Seguridad Nacional en El Cairo), me robaron mi humanidad. Ya no nos llamaban por nuestro nombre; éramos sólo un número”. Oficialmente, no estaba detenido. Para las autoridades, Islam Khalil no existía. Su hermano Nour, activista de derechos humanos, sostiene que detuvieron a Islam para presionarlo a él.

 “Sueño con escapar de este lugar”

El ministro de interior, Magdy Abdel Ghaffar, niega que haya desapariciones forzadas en Egipto. Los testimonios de personas que estuvieron desaparecidas, como Islam Khalil, son irrefutables. “En este infierno [Lazoughly], no hay más que tortura, escribió Islam en una carta desde la prisión. Me amenazan con violarme y asesinarme. (…) Sueño con escapar de ese lugar, a una cárcel o una tumba”.

En su informe sobre desapariciones forzadas en Egipto, Amnistía Internacional concluye que la tortura y la desaparición son una política de Estado que pretende acallar a la oposición y desalentar la protesta pacífica. Conforme aumenta el descontento con el gobierno de Abdel Fattah al-Sisi, mayor es la represión. “Éramos cientos repartidos en oficinas y pasillos, todos con los ojos vendados y maniatados”, escribió Islam Khalil. El Estado parece estar en guerra contra sus propios ciudadanos. 

“No os acostumbréis a todas esas historias de muerte y torturas”, pedía Islam desde la cárcel. “No os olvidéis de los desaparecidos, pues sois su única esperanza”. Un juez y un fiscal han decidido que Islam ha de ser libre, pero la Seguridad Nacional no se da por enterada. Contestando al llamamiento de Amnistía Internacional España, más de 250 personas escribieron a Islam Khalil por su cumpleaños mensajes de aliento.

“Hablad de Islam Khalil, nos pide ahora su hermano Nour. Sois su única protección”. Pedimos nuevamente vuestra ayuda. Exijamos al Ministro de Interior Magdy Abdel Ghaffar: “¡Libere ya a Islam Khalil! Su detención es ilegal”

¡Pedid la liberación de Islam Khalil!

 

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Su juicio fue injusto y han denunciado torturas para que confesaran.

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