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Islam y su hermano, tras la liberación

Egipto: ¡Islam Khalil ya está en libertad!

Rocío Lardinois – Estructura de Trabajo de Norte de África – Amnistía Internacional, 

“Seguiré hablando de lo que vi, lo que viví, lo que tantas personas desaparecidas sufren ahora mismo”, proclama Islam Khalil, desafiante, en la madrugada del 1 de septiembre, a las puertas de la comisaría. Islam no se deja intimidar, ni siquiera con la libertad recién estrenada.

Por prestar testimonio para el reciente informe de Amnistía Internacional sobre desapariciones forzadas en Egipto, la Seguridad Nacional se la tiene jurada. Islam ha detallado las condiciones brutales de cautiverio en los centros de detención secretos pertenecientes a la Agencia de Seguridad Nacional. Sabe de qué habla, pues estuvo allí, en las tinieblas, desaparecido.

El 21 de agosto, un juez ordenó su puesta en libertad, bajo fianza, después de que pasara cuatro meses desaparecido y un año en prisión preventiva con acusaciones falsas. La Seguridad Nacional se negaba a liberarlo. “¿Eres ese por cuya liberación hacen tanto ruido? No saldrás de aquí más que muerto”, le amenazó un oficial de policía. “Aunque haya una orden de puesta en libertad, eso no significa que Islam vaya a volver a casa. Islam es nuestro”, le dijeron a su abogado Halim Henish en la comisaría.

Diez días de incertidumbre

En estos últimos diez días, se temió por la seguridad y la vida de Islam Khalil. “Tememos que Islam vuelva a desaparecer, lo torturen y le abran una nueva causa judicial con cargos ficticios”, escribía su hermano Nour. Oficiales de policía trataron de amedrentar a Islam para que callara. Le pegaron una paliza; le pusieron una denuncia por agredir a las fuerzas del orden; lo trasladaron a El Cairo al mismo centro donde fue torturado; lo tuvieron colgado del techo por un solo brazo, según denuncia; le amenazaron con que desaparecería nuevamente...

No parece que las amenazas y los malos tratos vayan a silenciar a Islam Khalil, después de lo vivido. Llevaba cuatro meses sin ver la luz del sol cuando reapareció en una comisaría de Alejandría. Al pasar a su lado, su hermano Nour no lo reconoció. Islam parecía un náufrago, con aspecto descuidado y la misma ropa con que lo detuvieron. Había confesado bajo torturas delitos de los que más tarde se desdijo. Ese día, Islam pidió a su hermano que publicara los nombres de aquellos con quienes había compartido celda, para que sus familias supieran que estaban vivos. Desde entonces, no ha dejado de hablar de las personas desaparecidas.

Humanidad robada

 “En el centro de detención de Lazoughly (sede de la Seguridad Nacional en El Cairo), me robaron mi humanidad. Ya no nos llamaban por nuestro nombre; éramos sólo un número”. Oficialmente, no estaba detenido. Su hermano Nour, activista de derechos humanos, sostiene que al retener a Islam, pretendían presionarlo a él.

El ministro de interior, Magdy Abdel Ghaffar, niega que haya desapariciones forzadas en Egipto. Los testimonios de personas que estuvieron desaparecidas, como Islam Khalil, son irrefutables. “En este infierno [Lazoughly], no hay más que tortura, escribió Islam en una carta desde la prisión. Me amenazan con violarme y asesinarme. (…) Sueño con escapar de ese lugar, a una cárcel o una tumba”.

En su último informe sobre Egipto, Amnistía Internacional concluye que la desaparición forzada es una política de Estado para acallar a la oposición y desalentar las protestas. Conforme aumenta el descontento con el gobierno de Abdel Fattah al-Sisi, mayor es la represión. “Éramos cientos repartidos en oficinas y pasillos, todos con los ojos vendados y maniatados”, escribió Islam Khalil. El Estado parece estar en guerra con sus propios ciudadanos.

Sin la presión internacional y la campaña que en Egipto exigía su liberación, Islam Khalil seguiría detenido o tal vez estaría desaparecido. “Gracias por vuestros esfuerzos y vuestras palabras. Mientras hacíais presión incansablemente, ya no pensaban más que en liberarlo, lo antes posible”, escribía su hermano Nour, al comunicar la buena noticia. ¡Gracias a quienes os unisteis a la campaña de presión al gobierno egipcio! Islam Khalil podrá leer ahora los mensajes de aliento que más de 250 personas le escribieron por su cumpleaños, respondiendo al llamamiento de Amnistía Internacional España.

No hay justicia sin investigación

La libertad no borra ni la desaparición ni el encarcelamiento injusto de Islam. Amnistía Internacional exige una investigación sobre las torturas que denunció y los abusos de los últimos días. No habrá justicia para Islam Khalil mientras los responsables no rindan cuentas.

“No os acostumbréis a todas esas historias de muerte y torturas”, pedía Islam desde la cárcel. “No os olvidéis de los desaparecidos, pues sois su única esperanza. Hoy celebramos la liberación de Islam Khalil, pero no nos olvidamos de la personas que siguen desaparecidas en Egipto.

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