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Activistas de Amnistía Internacional se manifiestan para pedir la puesta en libertad de Chelsea Manning. © Amnistía Internacional

Chelsea Manning: ‘Por qué merece la pena alzar la voz’

Chelsea Manning por fin va a recuperar la libertad. El 17 de enero, el Presidente Obama le conmutó la pena de 35 años de cárcel a la que fue condenada por filtrar documentos clasificados del gobierno de EE.UU. al sitio web WikiLeaks. En 2015 nos contó por qué alzar la voz contra la injusticia puede ser una oportunidad única en la vida.

¿Por qué decidió filtrar documentos sobre las guerras en Irak y Afganistán?  

Estos documentos eran importantes porque se refieren a dos conflictos de contrainsurgencia relacionados en tiempo real desde el terreno. La humanidad nunca ha tenido un registro tan detallado y completo de cómo es realmente la guerra moderna. Cuando te das cuenta de que las coordenadas representan un lugar real donde viven personas; que las fechas ocurrieron en nuestra historia reciente; que las cifras en realidad son vidas humanas, con todo el amor, las esperanzas, los sueños, el odio, el miedo y las pesadillas que conllevan, entonces es difícil olvidar lo importante que son estos documentos.

¿Qué consecuencias pensó que podría tener para usted personalmente?

En 2010, yo era mucho más joven. Las consecuencias parecían muy imprecisas. Yo me esperaba el peor desenlace posible, pero no tenía muy claro lo que podía implicar, aunque esperaba que me demonizaran y cada momento de mi vida fuera examinado y analizado para ver cada vez que hubiera podido meter la pata, cualquier fallo que hubiera cometido y defecto que hubiera tenido para utilizarlos en mi contra ante el tribunal de la opinión pública. Sobre todo tenía miedo de que utilizaran mi identidad de género en mi contra.


Acto en Madrid con activistas de Amnistía Internacional y la abogada de Chelsea Manning para pedir su puesta en libertad. © Amnistía Internacional

¿Cómo es sentir toda la fuerza del sistema judicial de EE.UU. y ser presentada como una traidora?

Es especialmente interesante ver la logística que implicó el enjuiciamiento: la gran cantidad de dinero gastado; los litros de combustible consumidos; las montañas de documentos impresos; las largas listas de personal de seguridad, abogados y personas expertas. Por momentos parecía absurdo. Era especialmente ridículo que los oficiales que enjuiciaron mi caso me presentaran como una traidora. Durante más de tres meses los vi fuera del tribunal antes y después del juicio y eso me permitió comprender bien cómo eran como personas. Estoy segura de que ellos también se hicieron una idea bastante adecuada de cómo soy como persona. Sigo convencida de que incluso los abogados que presentaron los alegatos de traición no se creían sus propias palabras cuando las pronunciaron.

Numerosas personas la consideran una denunciante de irregularidades. ¿Por qué las personas que denuncian irregularidades son tan importantes?

En un mundo ideal, los gobiernos, las empresas y otras grandes instituciones serían transparentes por defecto. Desgraciadamente, el mundo no es ideal. Numerosas instituciones empiezan a moverse lentamente hacia una mayor opacidad y necesitamos personas que se den cuenta de ello. Yo creo que el término “denunciante de irregularidades” tiene una connotación muy negativa en los gobiernos y el mundo empresarial, parecido a una persona “chismosa” o un “soplón”. Hay que abordar esto de alguna manera. Muy a menudo, las medidas que supuestamente están destinadas a proteger a estas personas se utilizan para desacreditarlas.

¿Qué le diría a alguien que tenga miedo de alzar la voz contra la injusticia?

En primer lugar, quiero destacar que la vida humana es preciosa. En Irak en 2009/2010, la vida apenas valía nada. Fue sobrecogedor ver la gran cantidad de personas que sufrían y morían, y la indiferencia aprendida hacia esto por parte de todas las personas que me rodeaban, incluidos los propios iraquíes. Eso realmente me cambió la perspectiva sobre mi vida y me hizo darme cuenta de que alzar la voz contra las injusticias merece la pena. En segundo lugar, en la vida uno tiene pocas veces la posibilidad de cambiar las cosas realmente. De vez en cuando te enfrentas a una decisión importante. ¿De verdad quieres encontrarte en una situación en la que, 10 o 20 años después, te preguntes si podrías haber hecho más? No quería que ese tipo de preguntas me atormentasen.

Muchísimas gracias a las cientos de miles de personas simpatizantes de Amnistía Internacional que se han movilizado a lo largo de estos años a favor de Chelsea Manning. Este artículo fue publicado en Miradas, la revista global de Amnistía.