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Cartel de Chelsea Manning realizado por Amnistía Internacional y junto al que posa la periodista que documentó el caso de Manning, Alexa O'Brien. © AI

¡Chelsea Manning, libre por fin!

Por Amnistía Internacional,

Tras siete años de cárcel, este miércoles se han abierto las puertas de la prisión militar de Fort Leavenworth para Chelsea Manning. Atrás quedan dos intentos de suicidio y su lucha contra el sistema por ser mujer transgénero. El presidente Obama conmutó su pena el pasado mes de enero, a menos de una semana de concluir su mandato. A Chelsea le quedaban todavía 28 años de cárcel por cumplir.

La ex analista de inteligencia militar, Chelsea Manning, fue condenada a 35 años de prisión por filtrar a Wikileaks más de 700.000 documentos secretos. Se trató de la mayor filtración de documentos diplomáticos y militares de la historia de EE UU. Entre ellos estaban los documentos que revelaban posibles violaciones de derechos humanos y del derecho humanitario por parte de tropas estadounidenses en Irak y Afganistán, y un vídeo en el que se veía un ataque aéreo llevado a cabo por militares estadounidenses en Bagdad en 2007. El resultado: varios civiles muertos, entre ellos dos reporteros de la agencia Reuters.

Durante el juicio, a Manning no se le permitió decir como parte de su defensa que había actuado por el bien del interés público y fue declarada culpable de 20 de los 22 cargos que se le imputaban, incluyendo el de violar la Ley de Espionaje de los Estados Unidos, robo y fraude informático. Fue condenada a 35 años, una pena de cárcel que multiplica por 17 cualquier otra pena anterior por pasar información a los medios de comunicación. De hecho, los soldados que aplicaron torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib recibieron entre 3 y 10 años de cárcel. Y los numerosos agentes de la CIA que torturaron y maltrataron a detenidos en la llamada “guerra contra el terror” ni siquiera han sido procesados.

Bradley es Chelsea

El 22 de agosto del 2013, un día después de recibir su sentencia, Manning anunció a través de su abogado su deseo de ser tratado como mujer y cambió su nombre de Bradley a Chelsea Manning. Desde ese momento y a lo largo de los cuatro años que ha pasado en prisión, se ha convertido en abanderada de la lucha por los derechos de los transexuales en el Ejército de Estados Unidos. Su tratamiento fue aprobado en febrero del 2015, convirtiéndose en la primera soldado en recibir terapia hormonal. El camino no fue fácil y estuvo lleno de humillaciones y vejaciones. Inició una huelga de hambre para denunciar las medidas disciplinarias a las que era sometida y se enfrentó a un régimen carcelario que la llevó a intentar suicidarse hasta en dos ocasiones. Su sufrimiento termina ahora.

En Amnistía Internacional veníamos haciendo campaña en favor de su liberación desde 2013. Manning ha agradecido en varias ocasiones el apoyo de Amnistía Internacional. En una carta que nos envío escribió: “Apoyo el trabajo que hacéis para proteger a las personas cuando se les niega la justicia, la libertad, la verdad y la dignidad. Pienso que la transparencia del gobierno es un requisito fundamental para garantizar y proteger la libertad y la dignidad de todas las personas”.

Chelsea Manning por fin es libre. Desde aquí queremos dar las gracias a las cientos de miles de personas simpatizantes de Amnistía Internacional que se han movilizado a lo largo de estos años a favor de Chelsea. ¡Gracias!

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