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© AFP/Getty Images

Tras sentencia en Egipto: "Ahora tu rostro sólo refleja dolor"

Por Constantine Callaghan, Amnistía Internacional,

Mohamed Soltan es un activista egipcio-estadounidense de 27 años que lleva más de 14 meses en huelga de hambre. Está recluido en régimen de aislamiento en la prisión de Tora. El pasado 11 de abril, un tribunal egipcio le condenó a 25 años de prisión y a 36 años a otros acusados por administrar una "sala de operaciones" en una protesta. Impuso además la pena de muerte a otros 14 hombres.

A continuación reproducimos la desgarradora carta que le escribió su hermana Hanaa, muy angustiada por el futuro de su hermano y su familia. La carta fue escrita un día antes de que el tribunal dictara sentencia.


Querido Mohamed:

A menudo me preguntan por qué, y cómo, has mantenido tu huelga de hambre desde hace catorce meses ya, a pesar de nuestras súplicas para que la termines. He visto cómo pasabas de tener el cuerpo de un fornido jugador de baloncesto a quedarte completamente en los huesos. Tu rostro, en el que antes solía haber una hermosa sonrisa, ahora sólo refleja dolor. Y para explicarlo sólo puedo decirle a la gente que ésa es la única forma de control que te queda, sobre todo ahora, en vísperas de que se dicte sentencia en tu causa.

El mes pasado, nuestro padre fue condenado a muerte en la misma causa en la que mañana se va a dictar sentencia sobre ti. No nos lo esperábamos. Los abogados me habían dicho que serían unos cuantos años como mucho. Todavía no me he recuperado de este trauma.

El 26 de enero de 2014 empezaste una huelga de hambre para intentar recuperar en alguna medida el control que te habían arrebatado por completo. Para entonces llevabas cinco meses en prisión, y dijiste que estabas harto de quejarte por no recibir asistencia médica de ninguna clase, ni para tratar un coágulo que ya tenías y que puede ser mortal, ni para curarte de la tortura y los malos tratos que habías sufrido al ser detenido.

Un compañero de celda que era médico improvisó una operación, que llevó a cabo con unas pinzas y una maquinilla de afeitar y sin anestesia ni medidas de esterilización. Le contaste este horror al presidente Barack Obama en una carta en noviembre de 2013. Todavía no ha contestado.


Contaste que los agentes te habían golpeado con cadenas en el brazo, donde todavía tenías los puntos de sutura de la herida de bala que habías sufrido durante la operación de las fuerzas de seguridad egipcias para disolver la acampada de Rabaa el 14 de agosto de 2013. Las palizas hicieron que los puntos se abrieran, dejándote expuesto a contraer toda clase de infecciones peligrosas, y también causaron el desplazamiento de los clavos y placas metálicas insertadas en tu brazo, que se clavaron en tus nervios y músculos causándote un gran dolor para el que no te dieron medicación ni tratamiento. Ni siquiera conseguiste que te hicieran radiografías. Un compañero de celda que era médico improvisó una operación, que llevó a cabo con unas pinzas y una maquinilla de afeitar y sin anestesia ni medidas de esterilización. Le contaste este horror al presidente Barack Obama en una carta en noviembre de 2013. Todavía no ha contestado.

Nos preocupa tanto tu aislamiento durante 23 horas y media al día y la falta de asistencia médica en la prisión de Tura Liman [máxima seguridad] que recientemente te hemos presionado para que ingieras líquidos. Pero tú te mantienes firme en tu huelga porque es lo único que puedes decidir y cambiar. De no hacerlo, te habrías derrumbado psicológicamente. Lo comprendo.

Detrás de tu frágil cuerpo se oculta una mente poderosa. Sé que en todo este proceso te has vuelto muy reflexivo. Lees todos los libros y novelas que te mandamos, una y otra vez. De vez en cuando, los guardias de la prisión impiden que llegue nuevo material de lectura a tu celda, y en esas ocasiones es cuando más riesgo corres de perder el juicio. Leer y la huelga de hambre son tus mecanismos principales para sobrellevarlo. Para nosotros, escoger los libros y enviártelos también es una manera de superarlo.

En esa media hora que te permiten salir de la celda, intentas que tu sangre siga circulando con terapia física básica. Te has quedado sin fuerza en las piernas para caminar o ponerte en pie.


En esa media hora que te permiten salir de la celda, intentas que tu sangre siga circulando con terapia física básica. Te has quedado sin fuerza en las piernas para caminar o ponerte en pie. Supongo que también sueles relacionarte con los guardias y otras personas. Eres un ser humano increíblemente social, y necesitas estar cerca de otros. Te imagino aprovechando esa media hora para tener un poco de ese contacto humano tan necesario.

Saber que tu destino está en manos de un juez que ha condenado a muerte a nuestro padre no ayuda a calmar mis nervios. Estoy muy angustiada. En estos 19 meses de suplicio he visto tanta humanidad perdida... pero también me he quedado asombrada por la bondad que habita en personas de todo el mundo, y el poder de nuestra unión en la humanidad.  Tiene muchas caras, y me siento agradecida a todas ellas. Mohamed, eres afortunado en muchos sentidos de que tu historia haya llegado a tantas personas. Existen al menos otros 16.000 presos en Egipto con historias como la tuya.

Tu hermana y tu mejor amiga,
Hana

Ayúdanos a que las autoridades egipcias pongan en libertad a Mohamed Soltan sin dilación, pues, según las normas internacionales, los actos de los que ha sido declarado culpable no deben considerarse delitos.

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